TALLER DE ESCRITURA "A ORILLAS DEL BU REGREG" DEL INSTITUTO CERVANTES DE RABAT

Bienvenidos al blog de los participantes del TALLER DE LECTURA Y ESCRITURA CREATIVA, un curso especial que realizamos desde hace siete años en el INSTITUTO CERVANTES de RABAT (MARRUECOS).
Aquí damos a conocer los EJERCICIOS DE ESCRITURA que se proponen en clase y que realizan nuestros alumnos. Pero también publicamos colaboraciones de nuestros lectores.
Muchas gracias por leernos y por compartir con nosotros este espacio.
Ester Rabasco Macías (profesora del Taller)
Rabat, febrero de 2017.

En el taller...

En el taller...
Aquí estamos, un día de mayo de 2016...

IMÁGENES DEL TALLER

IMÁGENES DEL TALLER
Comentando un cuento...

viernes, 24 de enero de 2014

“AÑORANZAS” de ANASTASIO GARCÍA



No sé, pero últimamente lo pienso mucho. ¿Cómo pasa el tiempo, verdad? Imane no andaba todavía y ya es casi una mujercita.
Parece que fue ayer cuando emprendí el viaje a esta aventura. Aún recuerdo, como si hubiese ocurrido ahora mismo cuando nos dijimos adiós. Tú estabas en la puerta de la casa, hacía frio, mucho frio, no en vano era diciembre y aún era de noche, por eso Imane dormía en tus brazos. Creo que fue mejor así. No hubiese soportado pensar que me estaba mirando mientras me alejaba.
No te lo he dicho nunca, pero desde que me subí al coche hasta que salimos a la carretera, me pasaron por la cabeza todos los momentos vividos allí, me pasó por la cabeza toda mi vida. ¿No dicen que eso también le ocurre a la gente que va a morir? En ese corto trayecto me fui despidiendo de cada árbol, piedra o casa que iba viendo, pues cada cosa alberga un recuerdo, una vivencia. Bueno… creo que empecé a despedirme de todo a partir del momento en que tomé la decisión de venir aquí.
¿Sabes lo que más echo de menos? Perdona que no te haya contado antes todo esto, Warda, mi hayati, perdona que todo esto sea, por ahora, solo palabras escritas. No quiero preocuparte ni cansarte con mis miedos, no quiero que creas que no puedo vivir aquí, que no puedo vivir sin ti. No quiero que pienses que soy débil.
Como te decía, lo que más echo de menos es el reloj de la torre. Lo que más me gusta, y tú lo sabes, es escuchar las campanas marchando las horas. Cuando oigo tocar los cuartos, las medias…  siento la pureza de la vida, la sencillez, el calor de los que me quieren. Siento que estoy en mi casa. Aquí no hay nada de eso, no hay relojes. La vida pasa y la gente no se da cuenta. Están inmersos en su propia vida, en su estrés, en su afán de superación y no saben apreciar los pequeños detalles de la vida.
Antes de venir, cada vez que escuchaba las campanadas, en secreto, cerraba los ojos y trataba de retener su sonido para poder llevarlo siempre conmigo. Aún a veces lo escucho en mis insomnios y eso me tranquiliza un poco.
Aquí no hay tierra, solo asfalto y cuando llueve no hay ese olor a tierra mojada, olor al origen de la vida, olor a la madre tierra de la que procedemos y en la que espero reposar eternamente. Echo de menos todo esto y de todo esto me fui despidiendo en mi camino hacia esta nueva vida.
Unos días antes de empezar la marcha y cada vez que vuelvo, me gusta salir a pasear, paseo para poder volver a vivir aquello que ya es irrepetible, paseo por los lugares en donde algún día dejé algún recuerdo. Me gusta ir a la era, donde de pequeño arrancábamos las lechugas y nos las comíamos ante la atenta mirada del tío Ibrahim. Él estaba allí, tan gordo y orondo sentado en su silla cuidando a sus vacas y haciendo como que no nos veía. Me gusta pasar por la higuera donde jugábamos en el carro que había debajo. Lástima que ahora esté medio seca y el carro carcomido por el paso de los años.
Me gusta pasear por las calles, cerrar los ojos y volver a mi infancia. Me gusta imaginar a la gente que vive en esas casas, pensar quizás en lo que están haciendo, y digo imaginar porque muchas de ellos ya no están. Me gusta ver las puertas entreabiertas de las casas, ver una silueta sentada en el portal quizás tejiendo una alfombra, pues eso me hace volver a mi más tierna y dulce infancia. Me gusta recordar todo esto pues en cierta medida me dicen quién soy y de dónde vengo.
También paseo por el campo, por los olivares, me gusta ver como crecen e imaginar a mi padre y abuelo trabajándolos. Me gusta el olor a aceituna recién molida, el picante del aceite  recién extraído sobre el pan. ¿Sabes? De pequeño íbamos al molino con un trozo de pan para mojarlo en las tinajas de aceite, era muestra merienda preferida. Pan, aceite y chocolate. Creo que por eso nunca nos resfriábamos. Bueno… chocolate a veces, pues había un ratoncillo que siempre se lo comía. Ya sabes de quién hablo, de Karim.
Me gusta la calma de las tarde de verano. Aquí es el infierno. Calor y ruido, mucho ruido y mucho calor. Recuerdo las siestas no dormidas en la calle, los chapuzones furtivos en la fuente.
Todo esto me pasó por la cabeza en el momento en que me despedí de ti, en el momento en que dije adiós al pasado, adiós a lo conocido. Me pasó y aún me sigue pasando, por eso te lo digo todo en presente. Lo recordé en ese momento y lo sigo recordando ahora.
Ayyyy mi Warda, ¡si supieras cuánto echo de menos todo esto!
Parece mentira, toda la vida pensando en irme, pensando que la vida allí era un poco triste y sin sentido y ahora solo piense que lo mejor de mi vida ha pasado allí.
¿Acaso no fue allí donde nací y crecí?
¿Acaso no fue allí donde te conocí?
¿Acaso no fue allí donde nació nuestra pequeña Imane?
¿Acaso no todo lo bueno de la vida me ha pasado allí?
¿Qué he encontrado aquí? Soledad y recuerdos.

Anastasio García
Rabat, 21 de enero de 2014
Ejercicio basado en un poema “Santa Escolástica” de Rosalía de Castro.

martes, 21 de enero de 2014

“DIME, LUNA VIAJERA” de FATIMA EZZEHAR



Bi Rabbi, dime, luna viajera,

            tú que velas, como yo, de noche,

             que cruzas sin permiso tímidamente el universo,

             que iluminas los rincones oscuros

              y das divino calor a los enamorados.

Bi Rabbi, viajera luna,

             si has visto a habibi, dime ¿dónde está?

                                                  ¿Bajo qué cielo vive?

                                     ¿Sobre qué tierra se halla?

                                                ¿En qué fortaleza se oculta?

Por Dios, pregúntale, viajera luna,

                 ¿Por qué sin piedad me abandonó y se marchó?

                  ¿Por qué me dejó sin previo aviso?

                   ¿Por qué traicionó su promesa?

¡Oh, Dios mío!

                  Día a día, cuento, cada punto

                  de su jersey blanco que sigo tejiendo.

                   Noche a noche, rezo por su regreso

                   hasta desmayarme de lágrimas y sufrimiento.

Por Dios, dile, luna viajera,

                         que la golondrina está de vuelta,

                          que, con impaciencia, espero su presencia

                        y que, ya en sus cariñosos brazos, que me echan de menos,

le diré:            Abrázame

          Abrázame calurosamente…

          Abrázame ¡Que frío siento!         

                               ¡Qué miedo tengo!

           Abrázame calurosamente,

            no me dejes, habibi,

                                    en la angustia de la soledad,

                                    en el terror de la oscuridad.

            Abrázame suavemente.



لو المطال طال و طول ما بد غير و لا متحول
مشتاق ليك يا نور عيوني حتى نعيد الزمن الأول
حتى نعيد الزمن الأول يالله تعال، كفاك تعالي ...
Fátima Ezzehar

16/ 12/ 2013

Ejercicio basado en “La lirica tradicional” con la jarcha de la moaxaja

“Ya mali echam”.

AL ALBA de FATIMA EZZEHAR



Al alba apareció ante mí.
         Interrumpió mi oración, a campo traviesa
         de repente se asomó con gracia,
         bella, fresca, alta y maravillosa rosa,
         violó mi espacio, mi silencio, mi alma virtuosa.
         ¡Dios mío! ¿Cómo me  emborrachó sin darme a beber?
                   ¿Perdí mi quibla, mi rosario sin saber?
       ¿Qué aguardiente a otro mundo me hace subir?
Al alba apareció frente a mí.
        Joven, hermosa, orgullosa, dulcísima brisa,
        desprendiendo un suave olor de primavera;
        esbelta, ángel de amor, a cada paso
         en su camino brota una flor del paraíso.
         ¡Allah Akbar!
         ¡Dios mío! ¿Qué será de mí?
         Sin razón, se me rompió el corazón.
Al alba apareció a mi pesar.
         Ante la mirada de sus esmeraldas me desmayé,
         por su cabello que evocaba mil y una noches me deslumbré,
        bajo sus labios de media luna cautivadores me incliné,.
Al alba apareció ante mí.
          Soñé que yo era su bufanda rosada,
          que rodeaba su cuello blanco,
             su vestido de cielo, ajustado,
              que, a través su larga raja, aparecía su pierna delgada,
               la preciosa joya que adornaba su tobillo.   
Al alba, su llamativa presencia de estrella…
               ¡Dios mío, alíviame, suplico tu clemencia!
               ¡Ah, qué pena repentina vivo!
                ¡Qué profundísima herida siento!
               Bi Rabbi, brújula mía,
                Ríndeme, mi quibla, mi orientación,
                                       mi fe, mi  oración…
(Desde su altiva mirada expresa su respuesta,
con una radiante y arrogante sonrisa contesta:)
 “Apártese de mi sendero, abuelo,
                  si no tiene espejo,
                  su aspecto se refleja en el río,
                   ovillo canoso, arrugado, inclinado y viejo,
                   parece que se ha devorado el tiempo.
Apártese de mi sendero, abuelo. “
(Con el cálido timbre de su voz él replica:)
                  “Goza el fruto de tu primavera, sirena,
                   mientras el sublime horizonte centellea en el alba.
                    La vida nos corroe como la llama a la vela;
                    antes, yo también era una espiga alta, ligera
                     y bailaba con el viento fresco de la primavera.
Ahora, en mi luna llena,
                     mi espiga madura y dorada,
                     con respeto espera su siega.
                      Este es el revés de la vida.
                      Siento que no nos volveremos a ver al alba todavía.
                      Hija mía, quizás esta sea el alba de mi último día.


-Bi Rabbi: Dios mío 
-Allah akbar: Dios es grande, poderoso (aquí, para describir a alguien o algo magnífico y con mucho valor).
-La quibla: la orientación exigida para rezar (para los musulmanes, hacia la Meca.)

Fátima Ezzehar   
Rabat: 22/12/2013                                                                                                
Ejercicio basado en “Soneto XXlll: “En tanto que de rosa y azucena…”  de Garcilaso de la Vega.

“LA MUJER VISTA POR EL HOMBRE ” de BRAHIM ZAOUG



Qué decir de una relación que comparte la humanidad desde la creación de Adán y Eva sobre la tierra, de una cuestión que se transmite de generación en generación, de un tema reiterado a través de épocas y que inspira tanto a escritores, poetas, sociólogos, filósofos…
La mujer, este ser humano tan amado, tan afectuoso. Es nuestra madre, hermana, hija y también nuestra mitad, con quien compartimos la gran mayoría de nuestra vida. La amamos cuando ella nos da felicidad, nos da atención por su delicadeza, nos da la vida, alegría con amor, amabilidad y sensibilidad.
A pesar de su apariencia y su fisonomía, la mujer tiene un gran poder y una voluntad de hierro a causa de su fuerza mental. La felicidad de la familia depende en gran parte de su comportamiento, porque ella es el miembro unificador y puede cambiar cosas o situaciones de manera contundente si sabe actuar con inteligencia.
Pienso que, en general, el hombre respeta a la mujer que muestra capacidad para afrontar los problemas y que tiene una fuerte personalidad, a pesar que él no lo admita de una manera explícita.
Por otro lado, creo que la mujer es más compleja que el hombre. Es un ente difícil de acotar porque su personalidad muestra facetas múltiples según las circunstancias y puede adaptarse mejor que los hombres, porque es atenta, se interesa por los detalles y tiene una memoria sorprendente para los acontecimientos de su vida pasada. A pesar de su sensibilidad y su fragilidad, tiene el arte de disimular sus sentimientos y sus exigencias, pero cuando quiere expresarlos, puede llegar a ser una tormenta de palabras, de gritos y lágrimas interminable. Frente a situaciones de este tipo, el hombre se muestra desarmado y opta, en general, por una de estas tres opciones: quedarse silencioso hasta que ella se calma, dejarla llorado y salir de casa, o bien, hablar para entender lo que la ha llevado hasta esta situación.
Creo que la mayoría de las mujeres tienen paciencia y no expresan sus dolores inmediatamente y guardan sus sufrimientos y sus quejas antes sus maridos, a veces hasta extremos insoportables; pero hay otras mujeres, ¡Dios mío!, que andan todo el tiempo detrás de sus maridos con preguntas, reclamaciones y buscando cualquier cosa que recriminarles.
Para mí, la mujer es posesiva y, aunque deje una margen de maniobra o libertad a su marido o a sus niños, ella siempre mantiene un control a distancia. Creo que esto se debe a su naturaleza, pues, como mujer que es, necesita confianza y protección.
Creo que los problemas que surgen de la vida en pareja surgen, principalmente, por la incomprensión entre el hombre y la mujer. Cada uno tiene su visión de la vida, del amor, de sus necesidades y no son siempre necesariamente los mismos que los del otro. Dicho esto, debo añadir que hay varios espacios de armonía y de comprensión entre el hombre y la mujer y constituyen un complemento necesario para la vida en común.
En fin, puedo decir que la mujer es un don de Dios, una necesidad, un complemento, una alegría de la vida y, sobre todo, que ella constituye mi propia mitad de la que debo ocuparme con gran atención y delicadeza. Los hombres, ¡que no son ángeles!, no deben causar perjuicio a las mujeres y deben confiar en ellas y también aceptar sus defectos porque no pueden vivir felices sin ellas. Y viceversa…

Brahim Zaoug
Rabat, 05 de  enero de 2014
Ejercicio basado en textos “Hombres necios…” de Sor Juana Inés de la Cruz y de “Las literatas” de Rosalía de Castro”

jueves, 16 de enero de 2014

«SUEÑOS DE UNA MADRE» de RKIA OKMENNI


Una mañana en el salón. La madre Tuda de pie con su delantal y secándose las manos con un paño de cocina; la hija Muna, vestida de calle, con su maleta abierta, busca unos libros; el hermano Hamid -en paro-, sentado, sigue un programa en la tele. Hay vasos de té sobre la mesa.

La madre:                    Muna, ¿has visto el gran coche que ha parado enfrente?
Hamid:                        ¡Estupendo! Es un nuevo modelo que puede alcanzar una gran velocidad.
Muna:                          Sí, lo vi al llegar. Lleva una placa extranjera y es verano… Así que debe pertenecer a algún emigrante que está en el país.
La madre:                    A ver si adivinas quién lo conducía…
Muna:                          ¿Y cómo quieres que lo adivine, madre…? Acabo de llegar de la universidad. No he podido dormir en el autocar y quiero subir arriba a descansar un ratito antes del almuerzo.
La madre:                    ¿No te gustaría tener un coche así?
Muna:                          No entiendo tu pregunta.
(Va a levantarse para salir del salón.)
La madre:                    Espera, no puedo callármelo más: es el coche de tu futuro marido Ali, el sobrino de nuestra vecina que trabaja en España.
Muna:                          ¿Qué marido? ¿Y desde cuando tengo un marido, quiero decir un futuro marido, mamá?
La madre:                    Desde ayer por la tarde.
Muna:                          Pero, mamá, sabes que no quiero casarme, que tengo estudios que acabar y que ya te expliqué que yo soy quien elegirá mi futuro marido.
La madre:                    Yo sé, yo sé. Cuantas veces me repetiste esas palabras. Conozco esa frase de memoria, hija mía. Pero, se trata de algo que no se repetirá nunca más.
Muna:                          Estoy a punto de licenciarme, tengo exámenes dentro de una semana y no me casaré con nadie, aunque sea el tal Ali, el sobrino de nuestra vecina, o cualquier otro.
Hamid:                        Cuando te cases con Ali, no te olvides de mí. Me iré a España en cuanto me envíes los papeles para el visado.
Muna:                          Tú cállate y ocúpate de buscar un trabajo en vez de dormir todo el día y salir de noche.
(La madre no puede dominar su excitación. La hija, calmada al principio, se enfada poco a poco y no llega convencer a su madre. El hijo, Hamid, interesado por el tema, ya no sigue su programa y observa las reacciones de su hermana.)
La madre:                    Ya contesté “sí” a Lala Fatimá, la casamentera que vino a hablarme de tu petición de mano. Así que vendrán pasado mañana. Y se festejará la boda antes de que Ali, tu futuro esposo, regrese a España. Te regalarán toda la ropa que necesites. No tenemos que comprar ni coser nada.
(Se produce un silencio.)
La madre:                    ¿Qué me dices, hija mía? ¡Es una muy buena noticia! Estoy impaciente por ver lo verde que se pondrá Aicha cuando se lo cuente. Se pensaba que te ibas a quedar sin marido toda la vida.
Muna:                          ¡Por favor madre! Sabes que quiero licenciarme para empezar un cursillo de formación para profesores. Empezaré el curso después de las vacaciones del verano. Así que, por ahora, casarme no forma parte de mis proyectos de futuro ni de mis preocupaciones. Propónselo a una de mis hermanas que están en edad de casarse. Pero ¡a mí déjame en paz!
La madre:                    ¿Qué me dices? Ninguna de ellas puede casarse si tú, la mayor, estás todavía soltera. Es la costumbre en el pueblo y tú lo sabes muy bien.
Muna:                          Eso es asunto tuyo. A mí no me molesta en absoluto el hecho de quedarme soltera. ¡Qué se case la que quiera antes de que yo lo haga! Mis proyectos para asegurarme el futuro y poder ayudaros tienen prioridad. (Pausa)
Mi padre no puede ya cocer el pan ni soportar la luz y el calor del horno, aunque ni siquiera se queje. Además, últimamente han abierto muchas panaderías modernas en el pueblo. En cuanto al pretendiente, que no me conoce ni yo conozco, que busque otra chica.
La madre:                    ¡Eso no puede ser! ¡Qué vergüenza!
Muna:                           ¿De qué vergüenza hablas, mamá?
La madre:                    (Con una expresión de decepción y tristeza.)
Por primera vez tenía algo nuevo e interesante que contar y hablé de tu próximo casamiento a muchos clientes que vienen para cocer el pan o a comprarlo. Hasta invité ya a algunos a la fiesta. (Cambia de tono hablando a Muna.) Piénsalo bien esta noche cuando hayas descansado, hija mía. ¿Me lo prometes?
Hamid:                         (Convencido de la determinación de su hermana, pero insistiendo para tomarle el pelo.)Mamá tiene razón, Muna. Estás cansada ahora. Piénsalo bien porque es una oportunidad única. Causarás gran envidia entre las chicas del pueblo
Muna:                          (Mirando con determinación su hermano.)No tengo nada que pensar y no voy a sacrificar todos estos años de estudios para satisfaceros. Subo para descansar un ratito y si al bajar alguien me habla de eso, regreso a la universidad para preparar mejor mi examen. Mi maleta está todavía hecha. (Muna sale del salón y al pasar cerca de su madre, le besa la mejilla diciendo…) Y tu mamá, como siempre bromeas mucho, diles a tus clientes que era una broma y que sabías que yo jamás aceptaría abandonar mis estudios para casarme. (La madre, situada frente a su hijo, se da cuenta que él la mira esperando su reacción. Esta no tarda en llegar.)
La madre:                    ¿Tú, qué haces aquí y qué estas mirando? Apaga esta tele y muévete para ir a ayudar tu padre en la panadería. (La madre, Tuda, se dirige hacia la cocina cojeando a causa de su rodilla izquierda, la cual  todavía le duele, pero va erguida y con una expresión en el rostro indescifrable…)


Rkia Okmenni
Rabat, 31 de octubre de 2013
Teatro: fragmento basado en El sí de las niñas de L. F. de Moratín.
__________

“DESTINOS” de ANASTASIO GARCÍA

       Una partida más.
   No, vete. Empieza a amanecer –lo dice mientras mira al cielo– Si te ven, saldrás malparado.
       Venga, una rápida.
       De acuerdo, pero luego tienes que correr. Si te pasa algo… será culpa tuya, yo… te he advertido.
       ¿Barajas tú? –el otro asiente con la cabeza. Baraja y empieza a repartir.
       Uno, dos, tres, cuatro, cinco y seis y otras seis para mí.
       ¿Por qué has cambiado? ¿No era una para ti y otra para mí?
      ¿Y qué más da? En este mundo sin razón todo está permitido o al menos ahora cada uno puede hacer lo que le venga en real gana sin dar demasiadas explicaciones. Dentro de un rato podemos estar muertos.
       Cierto, pero… no por vivir esta situación esto tiene que ser la anarquía. Tenemos que guardar un cierto orden y lógica en las cosas.
       Es verdad, tienes razón, como siempre. Por cierto… ¿qué harás hoy?
       Lo mismo que tú. Limpiar el fusil y disparar al enemigo que nos han impuesto.
    Pues entonces vete, ya empieza a clarear. Cruza la trinchera y no hagas demasiado ruido.
       ¿Mañana a la misma hora?
       Si estamos vivos sí y si no, solo deseo que no seas tú el que esté obligado a apretar el gatillo.
       Lo mismo digo. Buena suerte.
       Ah… por cierto, si ves a madre, dale recuerdos.
       Se despiden dándose un fuerte abrazo, pensando quizás que puede ser el último. 

Anastasio García
Rabat, 14 de enero de 2014
Escena inspirada en “Pic-nic” de Fernando Arrabal.

viernes, 10 de enero de 2014

“VIGILANCIA” de RKIA OKMENNI




Primeros rayos del sol, dos soldados jóvenes: Bachir y Ahmed, sus mochilas sobre la espalda y sus fusiles sobre el hombro, llegan a una tienda de color arena para cumplir su turno de guardia. Bachir lleva colgados unos binoculares del cuello. De esta tienda salen dos soldados más, Kader y Ali, van con sus mochillas a la espalda y sus fusiles al hombro y es Ali quien lleva unos binoculares colgados de su cuello.

Bachir y Ahmed: (A una vez y saludando con las manos.) ¡Salam, amigos! (Se presentan entre ellos, según costumbre.)
Ahmed: ¿Qué tal fue la noche?
Ali: Tranquila.
Kader: ¿Cómo tranquila? No hemos pegado ojo ni siquiera un minuto y
dices que tranquila…. No hemos podido encender la luz, ni escuchar música y los binoculares no servían para nada en la oscuridad, sin luz ni luna llena…Y todos esos ruidos. (Pausa.)¡No se puede decir que una noche así sea “tranquila”, hombre!
Ali: ¡Su reacción es muy normal! Es la primera noche que pasa vigilando la frontera.
Ahmed: Igual le pasa a Bachir, aunque él tiene más suerte porque empieza su función de día. Han llegado muchos nuevos esta semana al cuartel. El sargento ordenó que todo antiguo soldado acompañara a uno de los nuevos. (Deja su mochila dentro de la tienda casi tirándola y sigue preguntando.)
¿Hubo algo especial esta noche?
Ali: No, nada particular. Los clásicos. (Empieza a andar empujando a Kader para que se mueva.) ¡Bueno! Os dejamos chicos, que me caigo de cansancio y de sueño. Date prisa, Kader, nos espera un buen trozo de camino antes de llegar a la patrulla para que nos lleven con ellos al cuartel.
(Kader y Ali se van a paso rápido y desaparecen al bajar la colina. Quedan los dos recién llegados.)
Bachir: ¿Que quería decir Ali con eso de “los clásicos”?
Ahmed: Ponte la mochila dentro, Bachir. Dame los binoculares y te doy tu primera lección. (Se detiene, erguido y con los pies bien separados. Coloca los binoculares frente a sus ojos y empieza a mirar en todas las direcciones moviendo la cabeza. De repente, para su mirada ligeramente a la derecha y en la parte más baja de la colina.)
Bachir: (Bachir se acerca curioso.) ¿Ves algo que debamos señalar por radio a la patrulla?
Ahmed: No Bachir. Son solo africanos clandestinos de los países del Sahel. Acaban de apañar algo para que no los veamos y se han colocado frente a los rayos del sol. Ahora están justo detrás de aquellos pequeños árboles. Sudarán la gota negra todo el día antes de moverse esta noche hacia el país vecino.
Bachir: Voy a buscar la radio para avisar al sargento.
Ahmed: ¡Que no, que no! (Sonriendo.)No avisaremos a nadie de eso. Nosotros, los guardias de frontera, jamás lo hacemos, de común acuerdo con nuestros jefes.
Bachir: ¿Y por qué?
Ahmed: Porque no representan ningún peligro para nuestro país. Solo están de paso y a ninguno de ellos les interesa quedarse aquí. Los dejamos irse como regalo de vecindad. (Sonrisa.)
Bachir: Pero esos pobres van a sudar bajo su fortuito abrigo y con este bochorno.
Ahmed: Han sudado cruzando el desierto antes de llegar aquí. Sudarán todo el día y además sufrirán hambre y enfermedades. Estas personas saben que es el precio que deben pagar por perseguir un sueño que se cumplirá para unos pocos y que acabará en fracaso para muchos. (Silencio. Luego añade con lástima.)  Cuando uno o más mueren dentro de su escondite, los sobrevivientes los entierran antes de irse y les ponen una cruz o un trozo de tela según su religión para evidenciar quién y cuántos han sido enterrados allí.
 Bachir: ¡Muy triste!
Ahmed: Lo más triste es cuando vemos cuervos o buitres sobrevolar un lugar porque entonces no es difícil adivinar que hay un cadáver allí debajo… Pero está prohibido moverse de aquí.
Bachir: Prohibido moverse de aquí, lo entiendo, porque son ordenes y las órdenes no se discuten. Pero… 
Ahmed: Te habituarás a todo eso con el tiempo. Ten y ve tu mismo y dime si ahora hay algo anormal.
(Bachir hace su guardia imitando la postura que mantenía Ahmed poco antes. Mira hacia toda dirección, sobre todo hacia el oeste y en silencio.)
Ahmed: ¿Qué ves?
Bachir:  Hay solo burros que cargan algo parecido a bidones.
Ahmed: ¿Cuántos burros?
Bachir: Van dos juntos y otro les sigue a bastante distancia y me parece que cojea.
Ahmed: Llevan gasolina… Y se la venden a nuestros vecinos. Aquí, muchos jóvenes viven de eso y se les deja hacer. En general no acompañan a sus burros, que conocen de memoria el camino. Déjame ver un poco de qué se trata.
 (Bachir le tiende los binoculares y, con mucha curiosidad espera sus comentarios de antiguo experimentado.) Tienes razón. Hay solo tres, pero seguro que dos o tres más ya han pasado antes.
Bachir: Hablaste de darme una primera lección, entonces, ¿por qué no me dices de una vez quiénes son los que pasean por la “avenida” frontera abajo?
Ahmed: ¡Vale, vale!, un poco de paciencia, amigo. Acércate a la sombra de la tienda, el día será largo y el sol no nos perdona tampoco a nosotros. Tienes que evitar una insolación en tu primera guardia en la frontera.
(Se sientan casi espalda contra espalda para poder seguir ambos vigilando.)
Bachir: Te escucho…
Ahmed: Para empezar, nos sentamos porque a esta hora, aparte de los inmigrantes que se esconden y de los burros que tú mismo has visto, no habrá nada particular hasta mediodía. Sin embargo, abre los ojos.
 (Dándose importancia y siguiendo con su discurso.)
Desde aquí se pueden ver ladrones profesionales de camellos, los cuales son vendidos mediante una red bien organizada en el país vecino.
Bachir: ¿Cómo consiguen pasar una manada entera de camellos?
Ahmed: Los hombres se disfrazan de nómadas y esperan a que caiga la noche; a veces, sin embargo, lo organizan al mediodía…Y jamás acompañan a la manada.
También hay contrabando de medicamentos, de telas y de alimentos, o se trata de gente del país vecino que busca trufas y que traspasa la frontera.
Bachir: ¿Cómo… trufas?
Ahmed: Sí, trufas, sobre todo en otoño. En esos casos damos parte del asunto y los responsables de ambos países lo arreglan directamente.
Bachir: ¡Bueno, bueno; muy interesante! (Pausa.) Suceden aquí incidentes muy variados, como en todas las fronteras del mundo, pero espero que jamás haya guerra...
 (Ambos se levantan, se ponen la gorra para protegerse del sol y, en silencio, andan de un lado a otro mirando hacia esa línea ficticia que separa ambos países. Uno con su mirada y el otro mediante los binoculares. A las seis de la tarde vendrán a sustituirles otros dos soldados….)
                                                                      
Rkia Okmenni
Rabat,18 de noviembre de 2013
Escena teatral inspirada en “Pic-nic” de Fernando Arrabal y en Cartas de amor” de Luis Alonso de Santos.

Recital 18 de junio de 2016

Recital 18 de junio de 2016
21.00 Instituto Cervantes de Rabat

Bahia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Bahia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Recital del 24 de abril de 2015

PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Viernes, 24 de abril de 2015, 19.00 -INSTITUTO CERVANTES DE RABAT -

Aïcha. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Aïcha. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Recital del 24 de abril de 2015

Iman.PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Iman.PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Recital del 24 de abril de 2015

Fatima. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Fatima. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Rabat, 24 de abril de 2015.

Abdellah. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Abdellah. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Viernes, 24 de abril de 2015

Rkia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Rkia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Viernes, 24 de abril de 2015

Lectura del Taller. 23 de abril de 2010

Lectura del Taller. 23 de abril de 2010
Tras la lectura...

Lectura del Taller. 19 de junio de 2010

Lectura del Taller. 19 de junio de 2010
La lectura

Lectura del Taller. 23 de abril de 2010.

Lectura del Taller. 23 de abril de 2010.
La lectura...

Lectura del Taller.19 de junio de 2010

Lectura del Taller.19 de junio de 2010
Tras la lectura

LOS ESCRITORES DEL BLOG...

LOS ESCRITORES DEL BLOG...
Aixa, Abdellah, Rkia y Abdelkrym (abril de 2013)

LOS ESCRITORES DEL BLOG.

LOS ESCRITORES DEL BLOG.
Aixa, Anastasio, Rkia y Abdelkrym (abril de 2013)

A ORILLAS DEL BU REGREG...

A ORILLAS DEL BU REGREG...
... IMÁGENES QUE FLUYEN... (Fotografía cedida por Abdellah El Hassouni)

Alumnos del Taller

Alumnos del Taller
Tras la clase. Diciembre de 2010

Ensayando para el Día E junio 2015

Ensayando para el Día E junio 2015
Grupo del Taller de Lectura y escritura 2015