TALLER DE ESCRITURA "A ORILLAS DEL BU REGREG" DEL INSTITUTO CERVANTES DE RABAT

Bienvenidos al blog de los participantes del TALLER DE LECTURA Y ESCRITURA CREATIVA, un curso especial que realizamos desde hace siete años en el INSTITUTO CERVANTES de RABAT (MARRUECOS).
Aquí damos a conocer los EJERCICIOS DE ESCRITURA que se proponen en clase y que realizan nuestros alumnos. Pero también publicamos colaboraciones de nuestros lectores.
Muchas gracias por leernos y por compartir con nosotros este espacio.
Ester Rabasco Macías (profesora del Taller)
Rabat, febrero de 2017.

En el taller...

En el taller...
Aquí estamos, un día de mayo de 2016...

IMÁGENES DEL TALLER

IMÁGENES DEL TALLER
Comentando un cuento...

jueves, 26 de mayo de 2016

«PENSARÉ EN TI» de AZIZA TANNANE

Pensaré en ti,
cuando sienta la brisa del mar en mi piel,
cuando contemple la puesta del sol,
cuando escuche el canto de los pájaros,
cuando respire el olor de las flores.

Cuando me acuerde de nuestra primera mirada,
cuando nuestros ojos se fundan sin pronunciar palabra,
cuando me abraces con ternura,
cuando me acaricies las mejillas,
cuando me susurres tus sentimientos y tus fantasmas.

Seguiré pensando en ti,
aunque nos separen mares y tierras,
seguiré llevándote en mi corazón como un zafiro exótico,
aunque me cambies por otras,
seguiré amándote como ama la mariposa la luz,
aunque se me quemen las alas.

Pensaré en ti,
cuando me cuentes tus logros y tus derrotas,
y cuando me desveles tus secretos,
y pongas tu cabeza sobre mi pecho como un niño desarmado,
cuando el tiempo no tenga significado y no altere nuestra armonía,
cuando la noche nos envuelva con su magia y su euforia.

Olvidaré tus engaños y tus mentiras,
y te perdonaré tus locuras y tus travesuras,
soportaré tus manías hasta mi último suspiro,
aunque las tormentas derrumben mis esperanzas,
y se rompan en pedazos mis sueños.

Esperaré que vuelvas,
cuando recibas mis largas cartas,
cuando escuches mis silenciosos rezos y súplicas,
cuando te echen de menos mis hambrientos labios,
cuando acaben tus aventuras y quieras descansar.

Te esperaré… te esperaré…

Aziza Tannane (C1.2)
Mayo de 2016
Poema inspirado en la canción “Resistiré” del Dúo dinámico.

“TARTAMUDEZ” de RKIA OKMENNI



Hijo,

te llamaba garbanzo. Sobre todo cuando regresaba del bar con unas copas de más en la barriga. Me gustaba despertarte. Sabía que bajo tu cama habías escondido tus canicas, tus coches y tus juguetes. Temías que me enfadara si me resbalaba al pisarlas en mi camino. Apretabas tus ojos para mostrarme que dormías. Pero yo sabía que fingías. A tus cinco años ya sabías fingir. ¿Y con quién? ¡Con tu progenitor! Me bastaba apretarte la nariz para que, como por obra y milagro, los abrieras. No me mirabas, buscabas a tu madre detrás de mi espalda. Eso me molestaba. Me molestaba ver tu mirada dirigida hacia tu madre. Me molestaba esa mirada de niño que pedía ayuda. Pero tú todavía no entendías que yo era el hombre de la casa Y si había alguien que podía proporcionarte protección y ayuda, no era tu madre, era yo. Yo, tu padre. ¡Bueno!  Tu madre te daba de comer, lavaba tu ropa y hacía otras cosas para ti, pero cualquier criada hubiera podido hacer lo mismo o mucho mejor que ella.
Hijo, con la edad que ya tenías, me molestaba oírte llamar a tu mamá así: “m…m…m…ma…mamá”, tartamudeando. Tu madre decía que lo hacías por miedo. Más que eso, aseguraba que tartamudeabas porque me temías. Yo no podía soportar aquella acusación. ¡Qué injusticia!
Me iba al bar porque los adultos tienen problemas que un niño recién llegado a la vida no puede entender. Yo lo necesitaba. Y con algunas copas en aquel establecimiento me sentía bien. Me olvidaba de todo. De lo bueno y de lo malo. Al volver a casa, me acordaba de que tenía que convencerte de que yo era tu padre. Que si te golpeaba era por tu bien. Si me enfadaba y gritaba era para perfeccionarte. Para forjarte una fuerte personalidad. Quería que apreciaras y aprovecharas el privilegio de descender de un linaje de una especie humana de elevada inteligencia. Yo y, evidentemente, tú no somos gente ordinaria. Te despertaba pasada la medianoche, pero qué importaba la hora. ¡No hay horas para un aprendiz! ¿No?  Te daba frases para ensayar. Debías pronunciarlas de un tirón. Cuando te abofeteaba era para impedir que lloraras como una niña. Yo insistía una y otra vez porque era consciente que cumplía con mi deber de padre.
Hijo,
garbanzo, ahora seguro que has crecido. Imagino que me superas unos centímetros. Que llevas gafas porque debes sufrir de miopía por herencia genética. Adivino que llevas bigote y que eres mi doble. Eso es lo que me gusta pensar. Que jamás me fui. Y que tampoco tartamudeas. O si todavía lo haces, no se te nota como antes o que, al menos, eres capaz de dar rodeos para evitar las “m” y las “b” y otras bilabiales. Hijo, no me gusta llamarte hijo “mío”. Eso se lo dejo a tu madre porque esos excesos de sentimientos y mimos son para mujeres. Ahora que ya no estoy, acuérdate de todo lo que te enseñé.
Lo que eres, lo que sabes, se debe a la disciplina que te impuse y que te inculqué día tras día y noche tras noche. Debes agradecérmelo toda la vida..
Hijo…


Rkia Okmenni
Rabat, 16 de mayo de 2016
Texto basado en “Los girasoles ciegos: la cuarta derrota” de Alberto Méndez.

« EL PRINCIPIO DE LOS PRINCIPIOS » de Clara Urbano



Ya le digo yo, su señoría, que soy inocente, que otros quieren echarme el muerto encima para que no cuente verdades como puños. ¿Las quiere oír? Está bien, usted es el mandamás. Yo estoy aquí por error. Sello mis labios. No se ponga como un basilisco, señoría. Le prometo que los abriré cuando usted me lo ordene, que para eso es el rey de este circo y yo solo un simple peón a sus órdenes. Se me ha escapado lo de “circo”. A veces se me desata la lengua. Como mande usted. Me callo.
(…)
¿Qué empiece por el principio? Acláreme eso del principio… Hay muchos, jefe. Perdón, no quería molestarlo con lo de “jefe”, pero usted es el que manda aquí ¿no? ¿El principio de los principios? No sé si lo recordaré… Es que hay muchos principios en la vida y no sé a cuál se refiere… Está bien, no se encabrone conmigo, jefe. Perdón, su señoría. Pues ahí va el principio: Yo estaba asustado, agitándome como un condenado en el vientre de mi madre y la pobre mujer no sabía cómo tranquilizarme, así que se tomó una botella de vodka de un tirón y consiguió devolverme la paz. Ella siempre supo lo que yo necesitaba… Bueno, eso lo deduje yo cuando nací. Siempre fui muy vivo para algunas cosas. Usted me ha dicho que empiece por el principio. Pero ese es el principio de los principios y yo hago lo que me mandan. No. A ellos no les hice caso cuando me dijeron que lo hiciese. No. Por aquel entonces no me salía la mala leche.
(…)
Ellas eras dulces y delicadas y yo el encargado de cuidarlas. Sí, señor, ya lo ha oído, “cuidarlas”. Ellos las maltrataban. Sí, a todas. Las arrancaban y las desangraban, delante de mis narices. Y yo no podía consentirlo. No. ¡Eran tan bellas! Y yo, un romántico. Las salvé a todas de sus garras.
(…)
¿Tiene usted hijos? Pues yo también. Tres. Y tienen que comer todos los días. Por eso me hice cargo de ellas. Cuidarlas era tener doscientos euros más en el bolsillo además del miserable sueldo que me dan todos los vecinos. Sí. Todos ellos son unos miserables. Me están chupando la sangre. Y son unos desagradecidos. ¿Que por qué acepté cuidarlas? ¿No lo hubiera hecho usted por los suyos? No lo estoy comparando… Usted vive en una mansión y yo en una ratonera. Y ya estoy harto de tragar. Cuando el presidente me dijo que ya no me encargaría más de ellas, se la clavé enterita en el corazón. Siempre guardo una en el bolsillo del pantalón. Por si acaso. ¿Si lo sentí? No entiendo la pregunta, señoría. ¿Quién tenía que sentir qué? Yo siento por una mujer de bandera y no por una de tetas caídas y arrugadas como las pasas, pero si se refiere a él… la respuesta es SÍ. Sufrió una barbaridad. Pero éste también se lo merecía. Eso es, mi comandante. Perdón, su señoría. A veces se me olvida que ya no estoy sirviendo a la Patria.
(…)
No, señoría. Ya se lo he dicho. Estaban colgando de sus cuerpecillos, desamparadas. Sufriendo en silencio. Hasta que me suplicaron y yo les tendí mi mano. Eso es. Yo era el conserje y ellas me reconocieron al instante porque las cuidaba todos los días. Yo no soy mala persona. Tampoco un bendito. Ellos ya no son mis amigos, dejaron de serlo cuando las encerraron en sus casas y ellas necesitaban luz, mucha luz.
(…)
No señor, yo no les arranqué la vida. Ya le he dicho que yo era el conserje y me ofrecieron cuidar el jardín. No sé cuántas veces se lo he repetido. Tiene usted un problema auditivo ¿? muy serio, señor juez. Fueron ellos. Lo sé, eran criaturas, pero no indefensas. También lo sé. ¡Por Dios! Tengo tres en casa. Debería ir usted al médico, señoría. Hágame caso. En su trabajo es importante tener buen oído.
(…)
Estaban sedientas, marchitas. Y yo les devolví la paz e hice Justicia. Ya le he dicho que no pude evitarlo. Ellos no las dejaban en paz. ¿Por qué no llamé a la policía? Porque no soy un chivato. Nunca lo fui y no voy a serlo ahora. ¿Que por qué se lo cuento a usted? Porque usted es el mandamás y me ha hecho jurar que contaría la verdad. Y yo soy un hombre de principios.
(…)
¿Que qué hice después? Las rescaté y las devolví al jardín, pero algunas no sobrevivieron y tuve que enterrarlas. También tengo mi corazoncito. No, señoría, no soy un sanguinario. No tuve escapatoria. Ellos se acercaron de nuevo y les arrancaron los pétalos, uno a uno, para disfrutar como las otras veces y yo tenía que hacerlo para que dejaran de sufrir. Primero me deshice del Rubio, el más bárbaro de los dos. No se lo puedo contar. Ya le he dicho que no me gusta ver la sangre desparramada, vomito al instante. Sí, supongo que se desangró, pero yo no lo vi. Estaba ocupado con el Pecas. Le rajé la garganta como una sandía. El muy cabrón se desplomó al instante. Él merecía sufrir. Como los otros. Sí, tengo mucha experiencia por los años que pasé deslomándome en la carnicería de Santiago. ¿La conoce? Es la mejor del barrio. Te venden carne de la buena. ¿Que eran solo unos críos? Sí. Eran unos jodidos críos que se cargaron las azucenas más hermosas de mi jardín. Y NAIDE toca mis flores.
(…)
Me estoy hartando de repetirle lo mismo. No insista, no vaya por ese camino, señoría, ¡qué no quiero faltarle al respeto! A usted no, que es el mandamás y yo solo un simple peón. Los peones siempre obedecemos las órdenes. ¿Que eran unas simples flores? ¡Me cago en la leche! ¿Me está diciendo que unos mocosos malcriados pueden destrozarlas sin piedad porque son unas plantitas sin importancia? Son mis azucenas. Y NAIDE toca lo mío. NAIDE.
(…)
Me descuidé y la vecina del primero me vio la cara. Y no debía hacerlo. No. No debía. Pero lo hizo. Le rogué que mirase al suelo. Ella se fijó en mis ojos y me reconoció en el minuto cero. Estaba harta de la vida. Lo sé. Me lo dijo una vez en el rellano de las escaleras. Y esa noche me lo pidió otra vez con sus ojitos encogidos y apagados. Y yo, que soy un simple peón, más obediente que un monaguillo, la obedecí. No, señoría. Ella no sufrió. El corte fue limpio, sin dolor. Ya se lo he contado todo. No, señoría. Ya se lo he repetido millones de veces. Yo la salvé del dolor de ver su piel arrugada como los higos y su estómago más vacío que mi cuenta corriente. ¿Qué era una pobre vieja? Sí, señoría. Se pasaba el día pidiendo y me daba una “penita pena mu grande”. ¡Por Dios! Como el Gobierno no se preocupa de los jubilados… Yo la salvé de la miseria. Y ahora descansa en paz.
(…)
¿Qué por qué hice lo que hice con mi hermana? Porque me buscó… Y el que me busca, me encuentra. Era una lagarta, me quería arruinar. Le he dicho que no. Que no vaya por ese camino, señoría, que puede perderse. No. Su padre no era mi padre, y ella… la preferida de mi madre. Cuando la muy zorra se casó de nuevo, después de abandonar a mi padre, dejó de quererme. Sí. La odiaba. A muerte. A mi hermana también. Ya se lo he dicho. Me voy a rayar como un disco de los de antes. ¿Qué mi padre era un borracho? Y mi madre… una puta. ¿Y quién no se bebe un par de cervecitas? Que levante la mano aquí el que no lo haya hecho nunca. ¿Ve, su señoría?
(…)
¿Que a cuántos he salvado? No soy bueno con los números, señoría, pero supongo que dos veces tantos dedos como tengo en ambas manos…
(…)
Ya me harté. Pregúntele al de Arriba. Él lo ve todo y lo sabe todo. Sabe que no puedo evitarlo. Soy débil. No puedo ver el sufrimiento. Y todos sufrían demasiado. Y yo estaba allí para remediarlo. Tiene razón, señoría, pero yo no he pecado. Él lo sabe. Yo estoy libre de culpa.

Clara Urbano
Rabat, mayo de 2016
Actividad “Narrar en 1ª persona el relato de un personaje que se considera inocente y a quien el lector debe ver como agresor” (Propuesta de clase inspirada en Los girasoles ciegos de Alberto Méndez.)

Recital 18 de junio de 2016

Recital 18 de junio de 2016
21.00 Instituto Cervantes de Rabat

Bahia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Bahia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Recital del 24 de abril de 2015

PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Viernes, 24 de abril de 2015, 19.00 -INSTITUTO CERVANTES DE RABAT -

Aïcha. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Aïcha. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Recital del 24 de abril de 2015

Iman.PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Iman.PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Recital del 24 de abril de 2015

Fatima. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Fatima. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Rabat, 24 de abril de 2015.

Abdellah. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Abdellah. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Viernes, 24 de abril de 2015

Rkia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Rkia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Viernes, 24 de abril de 2015

Lectura del Taller. 23 de abril de 2010

Lectura del Taller. 23 de abril de 2010
Tras la lectura...

Lectura del Taller. 19 de junio de 2010

Lectura del Taller. 19 de junio de 2010
La lectura

Lectura del Taller. 23 de abril de 2010.

Lectura del Taller. 23 de abril de 2010.
La lectura...

Lectura del Taller.19 de junio de 2010

Lectura del Taller.19 de junio de 2010
Tras la lectura

LOS ESCRITORES DEL BLOG...

LOS ESCRITORES DEL BLOG...
Aixa, Abdellah, Rkia y Abdelkrym (abril de 2013)

LOS ESCRITORES DEL BLOG.

LOS ESCRITORES DEL BLOG.
Aixa, Anastasio, Rkia y Abdelkrym (abril de 2013)

A ORILLAS DEL BU REGREG...

A ORILLAS DEL BU REGREG...
... IMÁGENES QUE FLUYEN... (Fotografía cedida por Abdellah El Hassouni)

Alumnos del Taller

Alumnos del Taller
Tras la clase. Diciembre de 2010

Ensayando para el Día E junio 2015

Ensayando para el Día E junio 2015
Grupo del Taller de Lectura y escritura 2015