TALLER DE ESCRITURA "A ORILLAS DEL BU REGREG" DEL INSTITUTO CERVANTES DE RABAT

Bienvenidos a «A orillas del Bu Regreg», el blog de los integrantes del Taller de lectura y escritura creativa, un curso especial que realizamos desde hace doce años en el Instituto Cervantes de Rabat (Marruecos).

En este espacio damos a conocer los cuentos, poemas y otros ejercicios de escritura que se proponen en clase y que realizan nuestros alumnos, aunque también publicamos colaboraciones de nuestros lectores.

Muchas gracias por leernos y por compartir vuestras opiniones.
Ester Rabasco Macías (profesora del Taller)

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lunes, 16 de marzo de 2015

“ERA UNA SOMBRA DE MUJER” de MARÍA DOLORES VARAS



Era una sombra de mujer
que soñaba palabras de colores
envueltas en un sobre blanco.

Soñaba y volvía a soñar
con palabras voladoras
perdidas en la inmensidad.

Un día, en su febril despertar,
las vio que cabalgaban
un caballo volador.

Harta de tanto soñar
lo atrapó por un ala
y el caballo,
cual pompa de jabón, se desvaneció.

Antes de perderlas para siempre
hizo con ellas un ramillete
de palabras sin sentido, de colores
y aunque seguía esperando
nunca más volvió a soñar.

Después de tanto tiempo
todavía hoy se asoma al espejo
y se pregunta si no debiera
dejar ya de esperar
palabras de colores y
caballos voladores
que no son de verdad…

Mª Dolores Varas Ruíz
Rabat, 9 de marzo de 2015
Ejercicio realizado a partir de “Era un niño que soñaba -PARABOLAS-” de Antonio Machado.

jueves, 5 de marzo de 2015

“TIERRA” de IMAN TANOUTI


Entre mis manos cogí un puñadito de tierra fresca con olor tierno a pino, con las carcajadas aún resonando en la mente, como la música de un tiovivo que da vueltas y vueltas, y unas risas que casi tenían cara y boca, y un sol tramposo y burlón quemándome el alma y que yo desafié con bravura, en honor a los viejos tiempos, como hacíamos Daniela, Ángel y yo hace años o siglos o qué se yo… A Daniela le gustaba desafiar al sol, jugábamos a levantar la vista hacia él, mirándolo fijamente y sin pestañear (“¡A ver quién aguanta más!”) y acabábamos con los ojos empapados, doloridos y con picores y estrellitas, pero felices.

Un viento fresco insufló de nuevo esas risas y carcajadas caprichosamente escondidas en sus entrañas, unas trenzas rubias atadas con cintas de colores bailando detrás de un árbol y que yo fingí  no ver para no ser aguafiestas. Jugar al escondite no era el punto fuerte de Daniela, que siempre conseguía esconderse allí donde podíamos verla, y nosotros, con carita de idiotas y alelados, fingíamos buscarla por todos lados y ella, satisfecha y con risa jovial, salía de su mal escondite con aire inocente de triunfo.

Daniela era la vida misma, había nacido para vivir eternamente, era inmortal, o eso pensaba yo. Su hambre de vida era casi contagioso por momentos, pero mi angustioso carácter le llevaba la ventaja y conseguía casi siempre ganarla en los tantos duelos que tuvimos.

Pero Daniela no pudo con su postrimero duelo, ni su hambre de vida, ni su optimismo excesivo fueron suficientes. “Es incurable” dijo el médico del pueblo, don Miranda -(hijo claro-, el padre ya estaba solo en la memoria de un puñado de ancianos que se resistían al tiempo como resiste un álamo a la erosión de las dunas en el desierto).
  
El entierro duró vaya uno a saber cuánto, mucha vida resumida en poco tiempo. Ángel, unos crisantemos blancos en manos, pronunció unas palabras muy entrañables en memoria de su hermana y luego todos retomaron sus respectivos caminos.

Yo me quedé acurrucado ahí, al lado de Daniela o lo quedaba de Daniela, con un puñadito de arena con olor tierno a pino en las manos, mirándola con asombro, mirándome con pena, mientras el puñadito de arena – grano a grano, grano a grano, el gran viento se lo fue llevando.

Iman Tanouti.
Rabat, 25 de febrero de 2015.

Ejercicio basado en el poema “Vida” de Dámaso Alonso.

miércoles, 4 de marzo de 2015

“KEITA” de RKIA OKMENNI



 Entre mis manos cogí un puñadito de tierra. El mismo gesto ya lo había hecho en varias ocasiones pero en otras tierras. Sé bien que entre tierra y tierra no hay diferencia. Pero para mí está claro que la hay. Ahora lo hago a poca distancia y cuando está a punto de cumplirse mi sueño de siempre.
  Keita, sentado sobre la arena de una playa salvaje, muy cerca de Tánger, miraba con la misma fascinación las olas del mar que morían a dos metros del lugar que había elegido aquella mañana. Le encantaba no perderse nada de aquel sorprendente espectáculo que le procuraba la contemplación del mar Mediterráneo. Su mano huesuda parecía deshidratada  a pesar de sus dulces y largos dedos de color chocolate. A sus veinte años, Keita había vivido experiencias muy intensas durante meses. También había aguantado mucho en lugares peligrosos y muy lejanos del Sáhel. Una lejanía que no se medía en kilómetros sino en sufrimiento por el calor, el frío, el insomnio, el hambre, la sed, el cansancio, las heridas y, sobre todo, por el miedo omnipresente de que jamás llegaría a su fin. Mientras, cumplía con el mismo ritual, con aquel gesto realizado en cada etapa que lo acercaba un poco más a su destino. Lo había hecho con la arena del desierto de Argelia; luego, con la tierra de un pueblo en el suroeste de Marruecos y al alba de un día de abril. La afluencia de imágenes precisas de aquel memorable día se presentó en su mente: estaba escondido de los vigilantes detrás de unos pequeños árboles, extendió su mano, cogió un puñado de tierra y su contacto con la tierra del otro lado de las fronteras lo hizo estremecer. Sí, cogió aquel puñadito de tierra entre sus manos, cerró sus ojos y lo acercó a su nariz para olerla en busca de un olor particular. Algunos días más tarde, sentado en la playa y mirando la otra orilla del estrecho, con Gibraltar justo enfrente, el puñadito de tierra removió en Keita muchos sentimientos y algunas olas de tristeza hacia todo lo que había dejado en su pueblo. Se secó una lágrima e intentó pensar en el ya cercano encuentro con sus amigos que le habían escrito desde España meses antes. ¡Qué sorpresa les tenía reservada!
 Llegaré o no llegaré, el Mediterráneo lo decidirá por mí. Quizás, tras la cita de esta noche, ya nunca más disfrutaré de este aire marino que me llena los pulmones, ni de este calor del sol que me envuelve con cariño. Pero todo sigue su curso y no puedo ni quiero dar vuelta atrás. Y el puñadito de arena -grano a grano, grano a grano- el gran viento se lo lleva.

Rkia Okmenni
Rabat, el 25 de febrero de 2015
Texto inspirado en el poema “Vida” de Dámaso Alonso.

“UN PUÑADITO DE TIERRA” de ANASTASIO GARCÍA



   Entre mis manos cogí un puñadito de tierra. Mis manos surcadas por el tiempo, agrietadas, cansadas y casi insensibles por el esfuerzo y el trabajo, apenas tienen fuerza para retener esta tierra. 

   Aquí estoy, en el lugar donde nací, crecí y he vivido, en el lugar donde he dejado mi esfuerzo, mi sudor y mi vida y en el que tanta satisfacción he cosechado y recogido. Aprieto, con la poca fuerza que me queda, la tierra por la que tanto he sufrido y han luchado los que vivieron antes que yo. Una tierra fértil e inmortal, que se nutre con la vida de quien la trabaja. Cada gota de sudor, cada lágrima y cada suspiro revitaliza esta tierra sagrada.

   Nada se oye, quizás el viento entre las hojas de los árboles que cantan al son de su paso y cuyas ramas bailan a su antojo. Balanceos que hacen que su fruto, casi maduro, se precipite hacia el abismo y  caiga  con él la esperanza del hombre.

   Solo y en el silencio del atardecer, frente a frente con mis recuerdos, siento que mi vida se me escapa poco a poco, siento que mis recuerdos se desvanecen en el aire y, al igual que el puñadito de arena -grano a grano, grano a grano-, veo como el gran viento se los lleva.



Anastasio García.

Rabat, 1 de marzo del 2015.

Ejercicio basado en el poema “Vida” de Dámaso Alonso.

martes, 3 de marzo de 2015

“DICEN LOS OJOS…” de AICHA AMAGOUR



Dicen los ojos: Busquemos ver.
Y los oídos: Mejor escuchar,
no necesitamos ver.
Los ojos: Sin ver estamos perdidos.
Los oídos: Apreciad,
apreciad la naturaleza.
Dicen los ojos: ¿Cómo es posible, sin ver?
Y contestan los oídos: Escuchad,
distinguid su variedad de sonidos
que al abrir los ojos jamás percibimos.
Los ojos: ¿De veras?
Los oídos: Cerraos y lo veréis.

Aïcha Amagour.
Rabat, octubre de 2014-febrero de 2015.
Ejercicio realizado a partir de “Dice la razón…” de Antonio Machado.

“CASTILLOS DE ARENA” de AÏCHA AMAGOUR

   Entre mis manos cogí un puñadito de tierra mezclada con el agua que le acabó dando una textura compacta y dura. Las olas del mar vinieron a hacerme cosquillas en los pies y el sol, con sus dedos dorados, dejó a su paso un color moreno en mi piel… La brisa del océano me murmuró al oído sonidos que me invitaron a disfrutar de ese momento estival en la playa, tal como lo había hecho antes, en mi infancia.
   Mis manos jóvenes, dinámicas y creadoras, guardaban todavía el recuerdo de aquella época en que, cada año, en verano, iba a la playa a reunirme con mis amigos. Cuando no estábamos en el agua, nos pasábamos la mayoría del tiempo corriendo unos tras otros o jugando a la pelota… En aquellos juegos, nos lanzábamos bolas de arena mojada que, a veces, en lugar de tocarnos a alguno de nosotros, acababan dirigiéndose hacia otra persona y se aplastaban contra diferentes partes de su cuerpo. No era voluntario, pero esas situaciones nos hacían reír. Otros instantes inolvidables eran aquellos en que uno de nosotros se dejaba enterrar por los otros en la arena. Todo el cuerpo desaparecía, menos la cabeza, y la persona parecía una momia egipcia. Nos resultaba tan cómico…
   Cuando cogí aquel puñadito de tierra, ese día, mi idea era construir un castillo fortificado, como los de los reyes de la Edad Media, de paredes gruesas y con torres altas. Siempre había querido alzar una fortaleza en miniatura al borde del mar. Sin embargo, en el mismo instante en que decidí iniciar aquella labor, el agua se evaporó en la tierra húmeda y compacta,  y el puñadito de arena –grano a grano, grano a grano- el gran viento se lo llevó.

Aïcha Amagour.
Rabat, 2 de marzo de 2015.
Ejercicio realizado a partir de “Vida” de Dámaso Alonso.

domingo, 1 de marzo de 2015

“UN PUÑADITO DE RECUERDOS” de ABDELLAH EL HASSOUNI

      Entre mis manos crispadas cogí un puñadito de tierra y sentí, por un instante, el olor de lejanos días que me pareció, en ese momento, descomunal. Bajo aquel árbol soberbio, el rumor del aire que movía suavemente las hojas se mezclaba con el silencio entrecortado del lejano croar de las ranas. Las hojas del gran árbol filtraban una escasa luz y creaban varios puntos de claridad que no alejaban la sombra del aire. Pero, con la ausencia de tu voz, tus vaivenes y tus saltos, me negué a abrir el puño, luché por seguir apretando aquel puñadito de tierra y mantener el simulacro de un contacto ficticio. Una forma de delirio…
La sombra de aquel árbol, situado en el centro del parque vecino, había representado para nosotros un puerto de amarre, una fuente de sosiego y de tranquilidad y un refugio en el cual nos resguardábamos después del esfuerzo y del sudor. Bajo mi mirada de admiración, te echabas a cavar por aquí o por allí, a labrar aquella negruzca y fresca tierra, en busca de no sabía qué para exhibir al final tu hallazgo como el trofeo de guerra de un romano a cambio de una expedición. Sentíamos que aquella sombra, en la cual habíamos compartido tantos momentos de juego y de locuras, era nuestro reino y nosotros sus propios vigilantes.
Pero, tal y como en todos los reinos, había días con y días sin...Detrás de tus ojos color miel había algo más, quizás algunos deseos secretos o disimuladas trampas. De vez en cuando, había una desviación de conducta, un juego no terminado, un abandono momentáneo, pero nunca lo llevabas más allá de los límites convencionalmente permitidos. Sentí y descubrí en seguida que allí se iniciaba el desorden. No tardé en convencerme de que tu fidelidad estaba llena de agujeros y que no tenía otra salida que aceptar y gracias a eso seguía respirando.
Después de tu partida con esa menuda de pelo rizado, sacudí de mis hombros el pasado, la memoria de todo lo que no me serviría, admití mi soledad como lo había hecho antes con mi tristeza y juré que jamás elegiría como compañero de juego un perro frívolo como tú.
Hoy, bajo el frío de este día brumoso que me gasta las mejillas, relajo poco a poco el puñadito de tierra, y grano a grano, grano a grano, el gran viento se lo lleva.

Abdellah El Hassouni
Rabat, 26 de febrero de 2015

Ejercicio basado en el poema “Vida” de Dámaso Alonso.

«VEINTE AÑOS, HIJO», BAHIA OMARI

    Lloro sin cortar cebollas, pero oigo la fluidez de las lágrimas, lágrimas por el dolor que alcanza siempre mi corazón, mi alma; un...

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Cantando los versos de José Martí.

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Iman y Anastasio recitando a Mario Benedetti. Mohammed a la guitarra.

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Manal, Ahlam y Assia recitando a Oliverio Girondo.

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Rkia recitando a Delmira Agustini

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Bahia recitando a Alfonsina Storni.

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Laura & Mohamed y Mohamed & Laura cantando a Alfonsina Storni.

Ensayando para el Día E junio 2015

Ensayando para el Día E junio 2015
Grupo del Taller de Lectura y escritura 2015

Recital 18 de junio de 2016

Recital 18 de junio de 2016
21.00 Instituto Cervantes de Rabat

Bahia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Bahia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Recital del 24 de abril de 2015

PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Viernes, 24 de abril de 2015, 19.00 -INSTITUTO CERVANTES DE RABAT -

Rkia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Rkia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Viernes, 24 de abril de 2015

Iman.PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Iman.PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Recital del 24 de abril de 2015

Abdellah. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Abdellah. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Viernes, 24 de abril de 2015

Fatima. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Fatima. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Rabat, 24 de abril de 2015.

Aïcha. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Aïcha. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Recital del 24 de abril de 2015

RECITAL 11 DE JUNIO DE 2014

RECITAL 11 DE JUNIO DE 2014
Recital "A orillas del Bu Regreg 2014"