TALLER DE ESCRITURA "A ORILLAS DEL BU REGREG" DEL INSTITUTO CERVANTES DE RABAT

Bienvenidos a «A ORILLAS DEL BU REGREG», el blog de los integrantes del TALLER DE LECTURA Y ESCRITURA CREATIVA, un curso especial que realizamos desde hace ocho años en el INSTITUTO CERVANTES de RABAT (MARRUECOS). En este espacio damos a conocer los EJERCICIOS DE ESCRITURA que se proponen en clase y que realizan nuestros alumnos, aunque también publicamos colaboraciones de nuestros lectores.

Muchas gracias por leernos y por compartir vuestras opiniones.
Ester Rabasco Macías (profesora del Taller)

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En el taller...

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Aquí estamos, un día de mayo de 2016...

IMÁGENES DEL TALLER

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Comentando un cuento...

miércoles, 22 de mayo de 2019

«LA SOLIDARIDAD» DE DAVID EDWARD TIPPING


Miré el reloj que marcaba las 19.50 horas. «Aunque haya anochecido hace más de una hora, no puedo decir que sea tarde para hacer un poco de ejercicio», pensé rechazando la idea de resignarme ante la fatiga. Mi colega acababa de dejarme en la pensión en aquel, mi primer día, en esta ciudad desconocida. Y yo no había podido ausentarme de la oficina durante el día ya que las discusiones se habían prolongado desde la mañana hasta el atardecer.

Subí hasta la habitación y me cambié de ropa para ir a correr. «Unos treinta minutos, unos cinco kilómetros, un recorrido del barrio, no vale la pena llevarme el teléfono, tampoco la billetera, ya que me estorban», me dije.

Bajé a la calle y me puse a correr inicialmente a un ritmo lento con el fin de evitar los peatones que, aunque se esparcían a medida que el comercio cerraba, me impedían el paso en muchos puntos. Llegué a un sector residencial por donde no se veía a nadie caminando. Decidí seguir adelante. Volteé la cabeza para asegurarme de que recordaba el camino de regreso y me lancé por una calle desierta. Al estar bien alumbrada, no se me ocurrió la eventualidad de perderme. Y fui aumentado el ritmo de la carrera hasta llegar a una intersección con una avenida.

«¡Ya es hora, debo regresar!», a duras penas logré soltar aquellas palabras mientras recuperaba la respiración. Giré a la izquierda en la avenida con la intención de volver por una calle paralela a la que había subido. A medida que avanzaba me di cuenta de que las luces de los vehículos no seguían una línea recta. La avenida tomaba otro rumbo. Doscientos metros más adelante, aunque todavía no había visto la calle de regreso, me topé con un espacio verde que se parecía al jardín público por el que había pasado antes. «!Un atajo!»,  me dije al ingresar por el portón.

Salí por el otro lado y empecé a correr con el ánimo renovado. Sin embargo, cinco minutos más tarde, pude constatar que las fachadas de las casas eran más oscuras que las viviendas que había visto antes. Me detuve para ubicarme. En ese momento, observé unos rayos de luz que se reflejaban en las copas de los árboles. «Ah, por fin. Es la iluminación de la torre de la plaza que está cerca de mi pensión», me dije con firmeza para disipar cualquier duda mientras me dirigía hacia allá.

Unos 500 metros más adelante alcancé el origen de las luces, o sea las de un monumento que yo no recordaba. Consulté el reloj. Era las 22.15 y el zumbido constante de los carros se había reducido al sonido de un vehículo solitario que pasaba cada vez con menos frecuencia. El alumbrado se apagó. Traté de calmar mis nervios, pero mi ansiedad aumentaba a medida que los minutos avanzaban. «¿Qué puedo hacer?», me dije mientras analizaba la situación. Una luz se encendió en mi cabeza: «Arnaud está hospedado en El Mandarín. Si logro ponerme en contacto con el hotel, podré pedirle que me envíe un taxi. Seguramente, el primer vigilante que aparezca me hará el favor». Pero el primer vigilante no disponía de teléfono. El segundo disponía de un un móvil descargado y el tercero no tenía conexión a la red, y además tampoco no me comprendió.

Así que seguí caminando. «¿Adónde va esta calle? Tiene que llegar a algún sitio con vida.» Aunque buscaba levantarme el ánimo, las perspectivas de hallar una salida se oscurecían a medida que avanzaba la noche. No había otra opción que la de seguir adelante. Afortunadamente, en aquel barrio no faltaban vigilantes frente a las viviendas. Cada vez que me acercaba a uno, le preguntaba si conocía el hotel El Mandarín o una plaza en cuyo centro se elevaba una torre iluminada. Todos levantaban las cejas y me respondían con una negativa. Con el corazón palpitante y con una gran sensación de idiotez, di media vuelta porque sentía que estaba alejándome cada vez más de la civilización.

Bajé el ritmo para conservar la energía porque me di cuenta de que me había metido en una prueba de la que solamente Dios conocía el fin. Ya estaba resignado a pasar toda la noche caminando cuando discerní un letrero encendido en una ventana «Platos italianos». Al acercarme en la penumbra, logré distinguir una mesa donde dos clientes comían. «¡Está abierto! ». Me precipité a la entrada y casi arranqué la puerta. El mesero sufrió un sobresalto ante el golpe que resonó. Se giró hablando a regañadientes, pero se detuvo al ver a un tipo con una camiseta sudorosa, sobre todo por la parte de las axilas, y cuya expresión era muy parecida a la de alguien que se arrastra en un barco tras haber sido salvado de un naufragio en el mar. 

Le conté mi desdicha. Y le pedí que me dejara llamar al hotel. Dejé que sonara el timbre del teléfono hasta ocho veces. Nadie contestó. Derrotado, me senté en la silla que el mesero me había ofrecido. Estaba resuelto a pasar la noche errando por las calles cuando vi que descolgaba el teléfono. Una vez terminada la conversación, me hizo una señal y me dijo: «El taxi llega en cinco minutos, te llevo al hotel». Lo miré inquisitivamente… «¿Cómo? Es que no tengo cómo pagar al taxista». «No te preocupes por eso», me respondió al entregarme un billete que acababa de sacar de su billetera.

Quince minutos más tarde, me encontraba en el hotel. La recepcionista me pasó el teléfono tras comprobar que Arnaud estaba en su habitación. Mientras yo le explicaba por el auricular la situación a éste, una gran sensación de idiotez iba tomando forma en mi cabeza. Se consolidó cuando Arnaud me preguntó «¿Y qué quieres que haga yo?»

«He venido para que me des la dirección de mi pensión», le contesté.
«¿La dirección de tu pensión? ¿Y por qué debería saberla yo?»
«Tu secretaria me reservó la habitación. Tal vez tengas el número de teléfono»
« ¿Yo? ¿y qtengo yo que ver con esa historia?»
Y colgó.

David Tipping.
Rabat, 20 de mayo de 2019.
Inspirado en una experiencia personal.

“LADRONES DE SUEÑOS” de IMAN TANOUTI


 
Andaba aburrido, deambulando por las calles de la Avenida de los Cónsules, cuando llamó su atención una muchedumbre que empezaba a formar un círculo. Poquito a poco, los curiosos empezaron a convertirse en gentío.
Entre empujón y empujón consiguió meter la cabeza dentro del círculo. Atónito, vio a un hombre de avanzada edad, pero apuesto y con el cuerpo erguido, el pelo engominado, vestido con traje negro y una pajarita que seguramente había sido blanca en otros tiempos. En la mano sostenía una caja de cartón atada con cordeles.

¡No vendo nada!  

Repetía el hombre.

¡Señoras y señoras, yo no vendo nada, porque lo que tengo no tiene precio!

Y luego con pomposo gesto alzó la caja de cartón y la ofreció a los cielos.
Fue entonces cuando la gente empezó a apretujarse, intentando desatar ansiosamente los cordeles que ataban el misterio.
Y la caja se abrió, y de ella escaparon figuritas de celofán de colores y anudado en forma de mariposas.
Sin saber para qué servían, todos se pusieron a saltar y a apretujarse con gestos belicosos con el fin de conseguir una.

Cada figurita es un cambio de vida, un sueño conseguido, paguen lo que quieran, señoras y señores, y vean cumplirse uno de sus sueños.

Con poco convencimiento, él alcanzó a coger una figura de celofán violeta entre gritos y empujones, y le regaló al hombre unas monedas. Y digo “le regaló” porque estaba persuadido que se había dejado estafar.
Bajó corriendo por las calles de la Medina con la ilusión dibujada en la cara, cuando tropezó con los pies de un mendigo sentado en el suelo. Fue entonces cuando voló su figura de celofán por los aires y aterrizó en una alcantarilla medio abierta para terminar en los subterráneos de la vieja Medina y el sueño con ella. Pasmado, se dio la vuelta para ver si el hombre todavía estaba allí para comprarle otra, pero no había rastro de él ni de la gente que lo había rodeado hacía unos minutos.
El pobre mendigo, preocupado por ser el causante de aquella tristeza, le dijo que fuera a la Casba de los Udayas y preguntara por el mercader de sueños.
¡El sí que te puede ayudar!
Él echó a correr con ímpetu hacia el lugar indicado, y le preguntó a la primera persona con quien se topó por la cuesta de la Casba de los Udayas.
Cuando llegó al lugar que le habían indicado, llamó a la puerta del vendedor de sueños. Al cabo de unos segundos, una mujer de mirada oscura le abrió y le instó a que esperara. Salió luego un hombre fuerte y barbudo que, tras escucharlo, desapareció unos segundos para volver luego con una cinta roja en la mano.

Átate esta cinta en tu muñeca izquierda; ella te guiará hasta tu sueño.

Y después de cobrarle unas monedas, le cerró la puerta en las narices sin despedirse siquiera.
El hombre bajó por las callejuelas de la Casba de los Udayas, y en el camino, sintiendo ya gran calor y fatiga, se sentó en el café Maure a tomarse un té con menta.

¡Bonita cinta le dijo el camarero sin poder contener la risa— ¡Ya veo que eres otra víctima del vendedor de sueños!

Él empezó a correr como un endemoniado y tanto como sus piernas se lo permitieron hasta la casa del mercader de sueños, pero en vez de una puerta, se encontró con que, en su lugar, allí se alzaba una pared azul claro adornada con plantas de hierbabuena.
Se dio la vuelta, ya cabizbajo y desalentado por haber perdido todavía más monedas por perseguir un espejismo. Pero en ese momento llamó su atención una viejecita que estaba sentada a la puerta de una galería de arte. Le estaba mirando con tanta insistencia que, finalmente, se acercó a ella como hechizado y le preguntó qué vendía en su pequeña cesta.

Hierbas sagradas, para cumplir ese sueño tan deseado...
¿Y si no se cumple el sueño, viejecita?
¡Pues te calmarán el alma y te ayudaran a conciliar el sueño, que también es vital, jovencito!

No le compró a la viejecita las hierbas porque se sentía ya demasiado ridículo.
Salió de la Casba de los Udayas y caminó sin rumbo, la cabeza hecha una coctelera por el ajetreado día que había tenido. 
Sin saber cómo, se encontró de repente delante de la puerta de su casa del barrio de Océano. Al abrir la puerta sintió que pisaba algo. ¡Cuál fue su sorpresa al ver un sobre recién sellado con la suela de su zapato!
¡Había conseguido aquel puesto de trabajo que tanto esperaba!

Iman Tanouti.
Rabat, 16 de mayo de 2019.
Inspirado en el cuento “OFERTAS” de Eduardo Galeano.

lunes, 29 de abril de 2019

ANÁLISIS, “EL CUERPO” EN LA OBRA DE TAN TUYO COMO TU MUERTE DE EMILI BAYO, POR FÁTIMA EZZEHAR

Tan tuyo como tu muerte: una novela que exige una profunda concentración y atento análisis  por la complejidad de su trama policial y científica, así como por los efectos psicológicos, físicos  y sociales.
Tan tuyo como tu muerte es más que una obra literaria, es una lectura que puede ser considerada clásica. Así es, el autor Emili Bayo, paralelamente a los personajes y a todos los elementos componentes de la historia, nos presenta la novela desde su principio en un molde distinto que concede su mayor importancia a un organismo concreto, vivo. Un organismo que no habla pero que existe, que se manifiesta y  actúa.
El autor nos avanza la historia con la voz narrativa del protagonista central de la mayor parte de la obra, el sargento Abel Claramunt, que nos lleva a seguirle en el desarrollo de un asunto criminal con todos sus embrollos y contradicciones.
Sin embargo, como lectora, me acompañan muchas preguntas durante la lectura de los capítulos de este relato. ¿Qué objetivo previsto tiene Emili Bayo al crear a su personaje principal de la historia como héroe moribundo? ¿Cuál es, realmente, el núcleo complejo de la obra y cómo distinguirlo entre todo lo demás?
El sargento Abel Claramunt, en la policía de Lleida, previamente a la narración de los eventos del asunto policial, nos describe su estado de salud y todos sus sentimientos de sufrimiento, de dolor, de angustia, de ascosidad, de rabia y de agresividad. Este es su cuerpo. Un cuerpo desgraciado, débil y abatido. Un cuerpo que, por las mínimas fuerzas que le quedan, se sigue soportando  a sí mismo. Un cuerpo que está en relación mutua con la mente, en conexión continúa y que, por transitividad, afecta a los pensamientos, a los comportamientos y a su conducta. Una relación inseparable de un universo corporal complejo con su propia persona, y de él mismo con su entorno externo.
El proceso fisiológico-psicológico está ligado a las funciones de los sistemas asociados a nuestro organismo de una manera común y adecuada. Una fuerte interacción produce en el cuerpo todas las necesidades indispensables para el bienestar del ser humano. Si no, cada defecto en cualquier aparato interior acaba por infectar el funcionamiento organizado del cuerpo como sujeto traductor y expresivo.
Así, la enfermedad agresiva de Claramunt, como él odiosamente la describe, proviene del sistema excretor. La avería de la vejiga urinaria le hace la vida inaguantable. Una vida compartida entre el hospital, en cuya atmósfera circula el espectro de la muerte y el ambiente estrangulador y agobiante de la comisaria; entre la incapacidad de los médicos y el maltrato de sus subinspectores y compañeros hacia su persona; entre los medicamentos como “drogas”, los análisis, los servicios, y entre las carpetas sucias, las investigaciones vacías y la mesa de trabajo arrinconada junto a los asquerosos servicios. Una persona apartada y frustrada…
Una persona a quien, para colmo, a su perforada salud, se le añade la sanción policial ya que ha sido traslado desde Barcelona ‒la ciudad cosmopolita‒ a la comisaria de Lleida ‒ciudad de provincias‒, según el reglamento policial y debido a una falta disciplinaria del inculpado. Todo se derrumba ante él: un cuerpo azotado de un hombre perdido en medio de un profundo desconcierto. Esto convierte su espacio vital en un rincón excesivamente aislado, frío y oscuro. De hecho, el moribundo Claramunt no puede controlar la complicada situación externa ni encontrar la paz interior,  ya que la salud y la moral van de la mano.   
         Mientras, en el seno de estas circunstancias  perjudiciales para su estado físico  y mental, algo cambia en él. Un hilo de luz surca su espíritu, le aclara el sentido frondoso de sus pensamientos. Se trata del desafío. El desafío, al que se agarra con fuerza para afrontar los problemas externos y recuperar su dignidad.
        Naturalmente, en situaciones parecidas, el sistema nervioso autónomo  segrega una sustancia artificial de control y coordinación sobre los demás órganos y el medio ambiente cambiante. Se trata de un procedimiento  para enfrentar el mal y actuar de una manera adecuada y eficaz con el organismo interior; o bien es un entendimiento entre la causa y la justificación, algo demostrado científicamente.
        A partir de este momento, el sargento Abel Claramunt intenta desviar positivamente las circunstancias  negativas a su favor. Con inteligencia, cambia de comportamiento, al menos exterior. Se arma de todos sus sentidos. Se hace más observador que hablador, manteniendo la calma y la ignorancia, escuchando, dibujando una sonrisa de hipocresía con humor, burlándose en silencio de las instrucciones y las órdenes administrativas del cuerpo policial, marcando la distancia entre la percepción y la acción; aunque de vez en cuando, es capaz de arrojarles a la cara a los demás, a su pesar y sin vergüenza alguna, realidades crudas y brutales como bofetadas. Un gran desafío psicológico para una persona cuya contracción de su rostro refleja su oculto dolor. Por eso crea una especie de escudo para protegerse: su propio cuerpo. Un medio de expresión en un mundo en que se avería la comunicación. Un lenguaje. Ese es el precio del orgullo para un moribundo a pocos meses de jubilarse.
                   De repente, en el turbión de su vida, el destino empuja en su trayecto profesional a una persona que se distingue por su morfología femenina. Una compañera, una agente. La joven es una chica con ganas de vivir y trabajar, dinámica y optimista. De este modo, ambos se convierten en una pareja policial de gran contraste físico y moral. Emili Bayo les atribuye, encima, una relación familiar, por ser ella es su prima por descendencia. Entre ambos se establece un sistema de apoyo y de ayuda. El ambiente toma cuerpo más tranquilamente con un diálogo caracterizado por el humor y una comunicación que, a pesar de su lentitud, va quebrando el silencio. No puede ser de otro modo, ya que, por otro lado, el indeseable pasado familiar y sentimental oprime el corazón de Abel. Es algo así como una mecha de fuego bajo las cenizas, algo que él había ahogado en su fondo desde tiempos remotos y que se había esforzado continuamente en borrar de su memoria, pero que ineludiblemente acaba manifestándose.  
En este contexto, una llamada urgente para salvar una vida les une y hace que se ocupen juntos de un asunto supuestamente criminal. Se trata de una  investigación sobre una chica desaparecida. Una amiga de Azucena, preocupada por la ausencia de su compañera, les pide ayuda. No es fácil para la pareja embarcarse en este asunto, para Abel en particular. Progresivamente,  ambos van encajando a la vez que van estudiando la cuestión del secuestro. La búsqueda se complica cada vez más ante sus pasos, lo cual aumenta la tensión nerviosa entre la joven agente activa y precipitada y el viejo compañero que va cargado de una enorme joroba de experiencias de la vida. Aunque la  debilidad de Abel resiste. El cruce de los hilos de telaraña en este asunto policial embrolla completamente las pistas de los investigadores. No pueden retirarse. El compromiso ha quedado sellado. Otro desafío: la razón. Esa facultad del espíritu humano que permite al hombre  medir, distinguir, analizar y actuar inteligentemente para lograr su objetivo de una manera racional. También es un medio de evaluar la capacidad intelectual de la persona. La complejidad del asunto aumenta cada vez más la voluntad y la curiosidad para descubrir este enigma. Por eso, optan por trabajar intensamente, estableciendo multitud de posibilidades, imaginaciones y sugestiones… y se mueven en diferentes espacios, lo cual requiere muchos esfuerzos físicos y mentales. Por casualidad, el descubrimiento de una persona asesinada en el bosque les guía hacia una profunda investigación, buscando por todos los medios argumentos de toda información, incluso entre aparatos de sistemas de performance. Así hace su aparición el cuerpo de “María Dolores Ballesté”, una chica atada y filmada por una cámara. En la película aparecen: “sus ojos claros, tensos, muy abiertos, lacrimosos… la pura imagen del terror…” Una descripción de un cuerpo salvajemente maltratado.
             La especulación de los datos y la perseverancia para conseguir el desenlace del asunto policial conducen a Abel y a Azucena hasta el escenario del crimen, al barranco donde se descubre el cadáver del profesor Santiago en un vehículo hundido en el barro. Un acto criminal con premeditación confirmado. Aquí encontramos un cuerpo cruelmente asesinado. María Asunción, la segunda protagonista narradora, había preparado personalmente y con todo detalle el asesinato. ¡Por venganza!  ¡O por enfermedad emocional y psicológico! ¿Pero qué relación tiene María Asunción con el profesor? ¿Por qué decidió quitárselo de encima? ¿Por qué ha dicho: (“Elia, estarías orgullosa de mí”)? ¿Qué relación tenía  el profesor  con Elia, y cuál Elia con María? Aquí toma relevancia el asunto de la víctima-asesina. El eco de la muerte persiste. Otro enigma. Otra trama que se encadena a la precedente por su aspecto criminal y que a nuestros investigadores les exige más energía, más sudor y coraje, lo cual provoca un cierto desacuerdo entre ellos por momentos. Ahora contamos con muchas cartas boca arriba de personas muertas y de otras en peligro o fugitivas por diferentes causas sentimentales o por interés material. La investigación, ya en su espiral, alcanza una mayor altura: espacios, movimientos, herramientas del crimen, personas de géneros opuestos (hombre y mujer), meditación, persecución, actos trágicos, destino negro, relaciones confusas  y comportamientos incontrolables, resistencia y desconfianza… En ese caso, se manifiesta el cuerpo de los personajes con sus acciones positivas o negativas. También cuando María Asunción se da cuenta de que su cuerpo desnudo, confundida en una sala desconocida con un hombre desconocido que cuida de ella le dice: “… Además, un cuerpo desnudo luce en todo esplendor. Es ridículo que la gente dedique tanto esfuerzo a la tarea de taparse…”.
            Según la misión policial, están ante un complejo asunto criminal y se suceden un conjunto de  delicadas medidas para proceder al desenlace del misterio del crimen y la identificación del  cadáver y del actor de la acción, ya sin fisuras: autopsia, huellas digitales e indicios físicos corporales  y materiales que presentan los enfoques del asesinato y el sufrimiento del asesino, y que definen el tipo del drama. El cuerpo humano, aunque apagado, se expresa. El desenlace del enigma toma un giro sorprendente: una asesina convertida en víctima. Así es, el profesor Santiago había sido acusado de violación por parte de una intima chica desaparecida. Un testigo quieto que revela la paradoja de la vida hasta la muerte.
               El cuerpo es una identidad, es una historia. ¿Pero es posible que el cuerpo pueda perder su identidad? Así, todo fluye en la antropología social y cultural. La incoherencia entre las mentalidades antiguas y otras  modernas engendra un conflicto generacional a través los tiempos. Una oposición sistemática por contraste social o individual entre una  mentalidad  auténtica, por su egoísmo, su exigencia ante sus hábitos y sus creencias, frente a una generación  emancipada, con una independencia física, mental y material, creando un nuevo mundo cultural y técnico con todas sus ventajas y sus inconvenientes. En resumen, una dislocación familiar. Un movimiento del cuerpo en un medio ambiente cambiante desde una procedencia a un destino incierto por obligación o por necesidad para “Abel”, que a su pesar se encuentra rodeando en un círculo vicioso con todas sus desgracias; o por voluntad y ambición, para “María”. No de otro modo se distingue la conducta de “Azucena”, la joven chica que oscila entre su familia tradicional y su generación moderna. Este es el contrapunto entre la ignorancia y el deber de saber que cada persona lleva en sí durante su vida.
Pero lo más espantoso es cuando la identidad personal fluye en el organismo profesional. Así pues, el cuerpo de la policía por sumisión imperativa a las instrucciones por una cuestión de autoridad, acaba inconscientemente colmado hasta perder su propia identidad.
En consecuencia,  Emili Bayo, por el poder de la palabra que él domina, junto a su perfecta habilidad para el montaje estructural del acoplamiento de todos los personajes y  las tramas, nos presenta una obra de gran amplitud que engloba el tema policial, social e individual con una intensidad dramática. Tan tuyo como tu muerte nos lleva inteligentemente al descubrimiento del cuerpo humano en todas sus dimensiones, sus valores y problemáticas.

Fátima Ezzehar
Rabat: 01 de marzo de 2019
Actividad de análisis: El cuerpo, desde la novela de Emili Bayo “Tan tuyo como tu muerte”.


viernes, 26 de abril de 2019

«SOLO AISHA SIN KANDISHA» de ZAKIA ADLI


En la alquería de Aziza, al pie de la montaña del Medio Atlas, vivía Aisha con sus padres. Debía de tener unos treinta años cuando decidió volver a la casa familiar para cuidar de sus progenitores después del fallecimiento de su marido. Era muy bella, de grandes ojos negros y de cabello voluminoso y ondulado. Su piel era de color aceitunado oscuro y su cara ovalada tenía unas cejas arcadas que resaltaban su belleza salvaje.
Un día, Aisha ansiaba ir a la localidad para visitar a su hermana que estaba embarazada. Para llegar a la ciudad tenía que cruzar a pie un bosque tenebroso. Las pocas personas que conseguían adentrarse en el misterioso bosque tras superar el miedo, lo hacían en grupo. Durante un par de días la idea de ir a la ciudad le estuvo obsesionando.
Una noche, mientras sus padres dormían, comenzó a hablar consigo misma y se puso a salmodiar de manera continua unas fórmulas mágicas como si buscara conectarse con alguna energía sobrenatural. La resonancia de los sonidos despertó a sus padres, que acudieron corriendo a la habitación de su hija. Con cara de miedo y los ojos desorbitados presenciaron la aparición de una criatura desnuda con el cabello lleno de fuegos artificiales que saltaba en medio de la habitación. No creían lo que veían. “El refugio en Allah del maldito Satanás”, repitieron muchas veces al unísono mientras se protegían detrás de la puerta de la habitación. Aisha se rio a carcajadas mientras se ponía su ropa. Se dirigió hacia sus padres riéndose de nuevo por el efecto que todo aquello había causado en sus progenitores.  Ambos ancianos estaban desconcertados y creían que su hija se había vuelto loca. Esta avanzó hacia ellos y les dijo: “Tranquilos, no estoy loca”. Los convenció de que retrocedieran con su tierna voz: “Vuelvan a su cama, queridos míos”. Muy satisfecha de su plan, Aisha a su vez se tumbó en su cama para dormir.
Al día siguiente, arrebujó los pocos atuendos que tenía en una «kemusa» o petate, se despidió de sus padres y salió cuando ya comenzaba a anochecer. Antes de alcanzar el bosque, pasó primero por el lugar donde se guardaba la leña adosada para calentar el hammam. Como era de noche, la luna llena iluminaba la penumbra.  Aisha se rebozó de ceniza de la cabeza a los pies y se soltó su cabello largo y frisado. Situada detrás de una hoguera, sin ropa y con una cara salida de otro mundo, en aquel momento parecía un auténtico genio. Una niebla densa le impedía ver con claridad. Se oían de lejos los aullidos de los perros. Aisha se mantuvo muy atenta durante algunos minutos. Se oyeron crujir y acercarse unas pisadas sobre las hojas, que llegaban como atraídas por la luz azul de las chispas de la hoguera. Aisha entró en trance como si fuera un ritual, y empezó a saltar y a hacer movimientos con sus brazos. Emitió voces agudas como si salieran de un cuerpo poseído por genios. Decía en su lenguaje: “ha lijra… ha acumus… ha lijra… ha acumus”. En su cuerpo color ceniza no se veían más que sus ojos, como faros que iluminaran los rostros de los recién aparecidos ladrones. Ella avanzó vociferando: “ha lijra… ha acumus”. Por cobardía, uno de los ladrones se precipitó, resbaló y cayó en el suelo. Los demás gritaron “¡Corred! ¡Salvaos!”.  Horrorizados, todos echaron a correr y abandonaron sus pertenencias. Ella se adentró tranquila en el bosque y caminó durante toda la noche guiada solo por la luz de la luna. Al alba, Aisha alcanzó el lago azul «Azegza» y se metió en el agua todavía muy fresca. Luego salió como nueva y se puso su ropa más bonita. Soltó su melena de leona para que los primeros rayos del sol la secaran.
Se cuenta en el pueblo que Aisha Kandisha apareció aquella noche en el bosque. Algunos hablaban de su poder hipnotizante sobre los hombres. Otros dicen que arrancaba los corazones de los hombres. Mientras tanto, Aisha se apoderó del motín abandonado por los ladrones y se quedó con su hermana en la ciudad de Khenifra.
Desde aquel día y de vez en cuando, le basta a su hermana, única persona que comparte el secreto de su aventura pasada, entrar en el cuarto de Aisha diciendo:
- “Ha lijra… ha acumus… ha lijra… ha acumus”, para oír de inmediato y como un eco la misma fórmula: “ha lijra… ha acumus… ha lijra… ha acumus” repetida por Aisha. Entonces, las dos hermanas ríen a carcajadas hasta que se les saltan las lágrimas de los ojos…

Zakia Adli.
Rabat, abril de 2019
Es una historia que pertenece al patrimonio oral amazigh. Surgió la idea de este cuento de nuestro encuentro, en el taller, tras conversar con Alberto Mrteh sobre este tema.

miércoles, 27 de marzo de 2019

«"PRIMAVERA" O "MUDANZAS DE MARZO"» de BAHIA OMARI


Recuerda que pienso en ti, que no lo sabes pero te vivo todos los días, que escribo sobre ti.
Charles Bukowski

Tu corazón se detuvo y dejó de latir,
en primavera, periodo de floración.
La naturaleza se despierta,
y tú te extingues trágicamente.
Qué contraste de la vida, en mi vida.

            El lucero del alba me transporta.

Entro en la “Medina” del silencio,
busco, entre las almas que duermen,
la tuya, para encontrarla entre ellas,
en ese jardín florido e impersonal.

Con los ojos cerrados, siento tu existencia.

Cuando viene la mano amarilla, distante y fría,
agarra el precioso don de mi vida,
atrapa una de mis tres flores, la rosa del medio,
sin miedo, con desenvoltura y brutalidad.

Podría no verte ni hablarte, pero jamás olvidarte.

Dicen que los años ayudan al olvido;
dicen que el tiempo borra el dolor;
dicen que los recuerdos hacen daño.
Tal vez, tal vez así sea…

Pero si no son estos recuerdos… ¿qué me queda?
El tono de tu voz, tus abrazos, tus besos,
tu temperamento alegre, tu buen humor.
¿Cómo puedo rechazar estas remembranzas?

            Nunca el olvido llena la ausencia.

Mi corazón sigue apaciguado
y acepta su destino,
mi palma sobre mi corazón crea el contacto,
ese extraño impacto de tu presencia.


Bahia Omari
Conmemoración del decimoséptimo año del fallecimiento de Yacine.
26 de marzo (2002-2019)

viernes, 15 de marzo de 2019

«ENTREVISTA A ALFONSO SALAZAR» por LOS ALUMNOS DEL TALLER DE LECTURA Y ESCRITURA “A ORILLAS DEL BU REGREG” DEL INSTITUTO CERVANTES DE RABAT

·         Para empezar, me ha encantado tu “POESÍA OBJETUAL”, y la he descubierto por primera vez en el Taller, con Ester. ¿Cuándo empezaste a experimentar con este tipo de poesía? ¿Va en paralelo con tu poesía en verso o es complementaria? ¿El lenguaje de los objetos significa para ti que sobran las palabras ante ciertos temas? (Rkia)
Me alegra que hayáis descubierto este mundo “poético” y haber ayudado a ello. Hay algunos referentes en España que sigo, entre ellos, Joan Brossa. Comencé por casualidad. Había temas en los que la poesía tradicional no me resultaba un modo de expresión cómodo, necesitaba expresarme de otro modo. Esta poesía de objetos me abre mejor camino en expresividad de crítica social, donde la poesía escrita puede quedar como algo panfletaria. Quizá no es tanto que sobren las palabras como que tal y como se presentan las ideas (a través de palabras) no es suficiente canal de expresión para mí. El objeto juega con la inteligencia del espectador, le reta a encontrar sentido, y con ellos paso a la siguiente pregunta.
·         Me parece que tus POEMAS VISUALES son una obra original que une la escritura al arte. ¿Qué quieres dar al lector con esta combinación? (Bahia)
El objeto “poémico”, objeto-poema, encierra una serie de significados culturales. Es como si parte del mensaje se hubiera elidido y el espectador tuviese que poner parte de sí para participar. Es un juego entre mentes. Aunque la literatura en general considero que es un juego entre mentes, unos modos exigen mayor colaboración del receptor. Sucede con los microcuentos, los aforismos, y la poesía objetual (en su mayoría). Hay objetos que pueden tener diversas lecturas. Recuerdo y os pongo aquí una anécdota: en una exposición que hice, ante el objeto “Cruzada antitabaco” -si lo recordáis, una cruz hecha con cigarrillos- un padre que llevaba en brazos a su hija le dijo (señalando el objeto): “¿Ves? El tabaco mata”. Poco después pasaron dos chicos, se miraron y el uno le dijo al otro: “Nos tienen crucificados”. Creo que es una anécdota muy explícita (por supuesto, hay objetos con un mensaje mucho más nítido), ya que muestra cómo no solo cada objeto sería interpretado de manera diferente según la cultura (una cultura no fumadora no comprendería el objeto), sino que, dentro de una misma cultura, las corrientes de pensamiento propician interpretaciones totalmente dispares. No siempre quiero provocar en el espectador-receptor un mensaje ambiguo, viscoso, pero sí busco, por un lado, experimentar en otros soportes de comunicación y aplicar cierto humor, una mirada a veces satírica, y por otro, manifestar una postura, un pensamiento propio, un mensaje político, ante determinada cuestión y plantear una reflexión. Y con eso paso a la siguiente.
·         En tu poesía visual sentimos un cierto compromiso con temas políticos igual que en los relatos. Me refiero a “Costurerilla 1936” o propuesta de bandera española. ¿Cómo surgen las ideas que abordas en tu poesía visual? (Zakia)
Digo que por un lado planteo un mensaje político (en la mayoría de los objetos), y con ello enlazo con lo que planteaba al principio: hablar de la bandera española en un poema escrito tradicional me resulta incómodo, parecería un sermón. Podría hacerlo desde el humor, pero entonces sería reduccionista. De esta manera, puedo expresarme con mayor libertad.
En realidad, la poesía visual me permite casi escribir pequeñas “editoriales”, como si fuesen breves artículos de opinión donde expresar un pensamiento. Eso, la poesía en sí no me lo permite, al menos tal y como yo sé escribir poesía…
Sin embargo, es curioso que el mismo tema de las Costurerillas, lo he utilizado en alguna letra de canción que he escrito, porque en la canción me siento con más comodidad (para determinados temas) que en la poesía tradicional escrita.
En toda mi serie de objetos poémicos hay referencias claras a la ideología, a la interpretación de la Historia y al compromiso, si podemos llamar así el anhelo de una sociedad más expansiva en los derechos humanos, más justa e igualitaria en el reparto de la riqueza. Y con esto enlazo a la siguiente.
·         Algunos cuentos como «El último guerrillero» y «El Oboe y el fúsil» están ambientados en tiempos de guerra, en el barrio de Albaicín y con personajes armados. Tu cuento me gusta mucho, pero me pregunto por qué has elegido esos ambientes tan grises… (Zakia)
El cuento y la novela me propician la búsqueda de espacios vinculados a la historia reciente de mi país, y de la ciudad en la que vivo. Ambos cuentos son muy diferentes: uno evoca a los maquis de la posguerra española mezclado con una onírica situación futurista. El cuento habla de una interpretación física del tiempo, de que puedan existir mundos paralelos. A mí de eso lo que me interesa es que entonces sabría dos Historias (con mayúscula), dos Sociedades, dos ciudades: en una se cometieron unos crímenes y en la otra, la imaginaria, no. Lo que plantea el cuento es que esos crímenes sucedieron y no se puede remediar. En el caso de “El oboe y el fusil”, se hace un juego, un paralelismo entre ambos objetos: este cuento me lo encargaron para un congreso internacional de oboístas y fagotistas que se celebró en Granada y no quise dejar pasar la ocasión de recordar qué sucedió en esta ciudad –y en España- hace 80 años y cómo esas heridas, a mi juicio, no fueron cerradas. Y enlazo con la siguiente.
·         En «Una docena de filosofías hundidas» y en «El oboe y el fusil», retomas las consecuencias de la guerra civil española. En ambos, yo percibo cierto humor negro. En el caso que estar en lo cierto, ¿lo usas a consciencia? (Rkia)
En España se hizo una transición, pero no se ha pasado la página de la Historia en tanto siga habiendo muertos en las cunetas de mi país. Aun se sigue interpretando si el levantamiento franquista fue o no justo. Fue una injusticia y trajo mucha muerte. Además, en mi opinión, devolvió a España al último cajón del progreso histórico. España ha mantenido a un dictador en un mausoleo, rodeado de los prisioneros, de los vencidos, los esclavos que excavaron una iglesia y elevaron una enorme cruz a la memoria de un fascista, José Antonio primo de Rivera, y para que sirviera de enterramiento al dictador. Es una historia indecente. Solo me queda el humor. Si no, me quemaría la sangre. En España se vuelve a reinterpretar todo ello, bajo la premisa de que el tiempo ha pasado y que eso ya no importa a nadie. Pues si no importa a nadie, sacar a un dictador de su tumba indecente y recuperar los muertos de las cunetas, condenar 40 años de represión, no debería ser un problema para nadie. Si alguien se molesta por sacar a ese dictador de su tumba, debe ser que sigue importando. De todas formas no considero tan importante sacar a un dictador de esa tumba que aparece en “Una docena de filosofías hundidas” como recuperar a los olvidados. El dinero debería emplearse en sacar a los muertos que sus familiares reclaman, esa es la prioridad. Sacar al dictador es lo que va después. Debió hacerse hace treinta años. España siempre va con treinta años de retraso.
·         En «El archivador del Doctor Sea» así como en «Pelo Rizado (Falso corto)», el lector necesita mucho detenimiento y concentración, ¿Lo haces a propósito? ¿Es una invitación tácita al lector para que reflexiones sobre ciertos temas? (Rkia)
Son dos textos muy experimentales. El primero es un ejercicio de mis cursos de escritura, un ejemplo que puse a los alumnos de cómo escribir un texto partiendo de unos objetos cualquiera, establecidos aleatoriamente. En el segundo caso se trata de un encargo para un libro que se publicó contra la violencia machista. Me interesaba experimentar en un texto que parece un cortometraje pero no lo es. O sí, lo puede ser, quién sabe…
·         El tema del cuento «Una docena de filosofías hundidas» es muy de actualidad. Te has inspirado en  una historia real o es pura ficción? (Zakia)
Antes lo comentaba: es de actualidad porque llevamos treinta años de retraso. Franco debió ser exhumado en los años ochenta. No me inspiro en una historia real (en cuanto a alguien que busca a su familiar en el Valle de los caídos) pero creo que es muy verosímil, es decir, que posiblemente sea realidad. A mí no me preocupa tanto que lo que escribo sea real como que sea verosímil, ese es el fin de la literatura: mentir para emocionar contando algo que puede ser, ojo, aunque sea en un mundo fantástico. Creo que era Guillermo del Toro, el director de cine el que decía que “la fantasía es la mejor manera de hablar de la realidad”.
·         En tus cuentos que hemos comentado en clase, me gusta mucho la combinación de diferentes géneros en la misma obra, por ejemplo, en “Pelo rizado (falso corto”) o bien los POEMAS VISUALES (POEMAS OBJETUALES). De este modo, las ideas se sintetizan, se enriquecen, se completan, se mezclan y... el lector puede apreciar en estas obras-sintonía algo así como melodías ejecutadas por una orquesta de diferentes instrumentos. ¿Por qué y cómo ha surgido este recurso en tus obras? (Albena) 
Creo que ha quedado contestado en las anteriores preguntas, pero profundizo: la mezcla de lenguajes artísticos me interesa como herramienta. La mezcla, que no la confusión: un cocinero mezcla ingredientes con un fin, no los confunde entre sí. Para mí es muy importante que haya alguien al otro lado, pensando en lo que he escrito, opinando lo contrario de lo expuesto, emocionándose, es el fin de escribir. Si no hay nadie al otro lado no merece la pena hacer nada. Es una identidad humana: nadie habla en una red social si no tiene seguidores, nadie habla solo en la calle, en todo caso lo hacen consigo mismo.
·         Considero que tus cuentos abordan temas políticos y que además te significas claramente. ¿Te consideras un escritor comprometido? En este sentido, ¿te sientes cercano a la literatura comprometida de la literatura hispanoamericana? (Zakia)
La literatura es un medio más para la expresión de las ideas. La cuestión es que, en su mayoría, se hace desde la ficción, y me interesa tanto la ficción como la no ficción: hago novela o cuento, poesía o poesía visual, artículos de opinión, ensayo… Si expongo mis ideas solo me queda hacerlo desde el “compromiso”, aunque a veces no tengo muy claro lo que es. Antes he comentado algo sobre ello, vamos, he intentado establecer un concepto, pero si lo reviso me asomará alguna duda, seguro.
·         Para mí, la particularidad de tus cuentos se encuentra en tu estilo: muy concentrado, apretujado y un poco difícil. Pero eso hace que cada lector se encuentre cara a cara con una reflexión propia ante cada cuento. La comprensión e interpretación puede llegar a ser un tanto diferente para cada lector, e invitas al lector a que imagine el final de tus cuentos, ¿estás de acuerdo conmigo? (Bahia)
Bueno, no sé si es difícil… Mis novelas se han catalogado siempre como de fácil lectura. Quizá sean estos ejemplos de cuentos. En cuanto a las diversas interpretaciones, en el caso de la poesía visual sí puede ser consciente. En el caso de los cuentos, por ejemplo, no pretende ser ambiguo. Por supuesto, cada lector sacará sus conclusiones. Hay quien lee un texto pornográfico y puede sacar conclusiones marxistas, y, al contrario.
·         ¿Cuáles son tus referentes literarios? ¿Qué autores de la literatura española e hispanoamericana te han marcado más de manera consciente? (Bahia)
Hay muchos maestros, conocidos y no conocidos, pero para mí, las maestrías están en las obras no tanto en los autores. Me guío, y me sirven, por obras concretas, pero se repiten autores en muchas de esas obras. Mis maestros están tanto en la literatura como en el cine, la pintura, la filosofía, la televisión, la música… Si tuviese que quedarme con algunos nombres pondría a los narradores de aventuras –que leía en mi infancia-; los poetas españoles del 27 y del 50; los narradores barceloneses durante la última época de la dictadura, especialmente Juan Marsé y Vázquez Montalbán, pero también Eduardo Mendoza, García Márquez, Borges, Cortázar; la canción popular española e iberoamericana; los cantautores europeos de los años setenta; los autores mediterráneos; infinidad de películas, series de tv… Luego hay autores muy desconocidos para el público, sobre todo pensadores políticos y divulgadores científicos. Me interesa todo los que me estimulan la curiosidad. Creo que no hay género artístico donde no haya picoteado. Tengo buena boca.

P. S.:
Alfonso, he disfrutado en el Taller de Ester con tu “Poesía Visual” así como tus cuentos. Muchas gracias por este regalo. (Rkia)
Alfonso, la lectura y comentario de tus cuentos en el Taller ha sido verdaderamente emocionante. Las preguntas que aquí te transmitimos no reflejan ni una mínima parte de lo que te hubiéramos preguntado en directo. Has dejado huella en el corazón de los alumnos. Gracias por estar con nosotros, por tu escritura. (Ester)

MUCHAS GRACIAS, ALFONSO, POR TU ATENCIÓN, TU COLABORACIÓN, TU CERCANÍA... 
ESPERAMOS VOLVER A HABLAR PRONTO CONTIGO SOBRE TU NOVELA UN GORRIÓN SENTIMENTAL...
UN ABRAZO DE PARTE DE TODO EL GRUPO "A ORILLAS DEL BU REGREG".

VÍDEOS DE LA ENTREVISTA EN:  



RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Cantando los versos de José Martí.

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Iman y Anastasio recitando a Mario Benedetti. Mohammed a la guitarra.

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Manal, Ahlam y Assia recitando a Oliverio Girondo.

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Rkia recitando a Delmira Agustini

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Bahia recitando a Alfonsina Storni.

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Laura & Mohamed y Mohamed & Laura cantando a Alfonsina Storni.

Ensayando para el Día E junio 2015

Ensayando para el Día E junio 2015
Grupo del Taller de Lectura y escritura 2015

Recital 18 de junio de 2016

Recital 18 de junio de 2016
21.00 Instituto Cervantes de Rabat

Bahia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Bahia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Recital del 24 de abril de 2015

PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Viernes, 24 de abril de 2015, 19.00 -INSTITUTO CERVANTES DE RABAT -

Aïcha. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Aïcha. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Recital del 24 de abril de 2015

Iman.PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Iman.PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Recital del 24 de abril de 2015

Fatima. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Fatima. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Rabat, 24 de abril de 2015.

Abdellah. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Abdellah. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Viernes, 24 de abril de 2015

Rkia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Rkia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Viernes, 24 de abril de 2015

Lectura del Taller. 23 de abril de 2010

Lectura del Taller. 23 de abril de 2010
Tras la lectura...

Lectura del Taller. 19 de junio de 2010

Lectura del Taller. 19 de junio de 2010
La lectura

Lectura del Taller. 23 de abril de 2010.

Lectura del Taller. 23 de abril de 2010.
La lectura...

Lectura del Taller.19 de junio de 2010

Lectura del Taller.19 de junio de 2010
Tras la lectura

LOS ESCRITORES DEL BLOG...

LOS ESCRITORES DEL BLOG...
Aixa, Abdellah, Rkia y Abdelkrym (abril de 2013)

LOS ESCRITORES DEL BLOG.

LOS ESCRITORES DEL BLOG.
Aixa, Anastasio, Rkia y Abdelkrym (abril de 2013)

Alumnos del Taller

Alumnos del Taller
Tras la clase. Diciembre de 2010

A ORILLAS DEL BU REGREG...

A ORILLAS DEL BU REGREG...
... IMÁGENES QUE FLUYEN... (Fotografía cedida por Abdellah El Hassouni)