TALLER DE ESCRITURA "A ORILLAS DEL BU REGREG" DEL INSTITUTO CERVANTES DE RABAT

Bienvenidos a «A ORILLAS DEL BU REGREG», el blog de los integrantes del TALLER DE LECTURA Y ESCRITURA CREATIVA, un curso especial que realizamos desde hace ocho años en el INSTITUTO CERVANTES de RABAT (MARRUECOS). En este espacio damos a conocer los EJERCICIOS DE ESCRITURA que se proponen en clase y que realizan nuestros alumnos, aunque también publicamos colaboraciones de nuestros lectores.

Muchas gracias por leernos y por compartir vuestras opiniones.
Ester Rabasco Macías (profesora del Taller)

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En el taller...

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Aquí estamos, un día de mayo de 2016...

IMÁGENES DEL TALLER

IMÁGENES DEL TALLER
Comentando un cuento...

domingo, 23 de diciembre de 2018

«EL DESTINO» de ASSIA EL OUALIDI



Luz. Exterior. En una de las callejuelas de la ciudad. El suelo está cubierto de baldosas levantadas. Hace frío, el cielo está nublado, quizá octubre, fin de semana, no hay colegio. Años setenta, tres niños juegan con armas; uno de ellos con pistola y esposas, salta y grita con toda su fuerza. Canta:

Quiero ser policía,
tengo los ojos muy abiertos.
Soy policía,
voy buscando a los malos.
Quiero ser policía,
yo protejo a la gente
Defiendo la ley pública
porque soy policía.

El niño rubio que grita y canta cae. Llora de dolor, sangra. Fundido negro.
Una noche oscura y fría. En una esquina, en un barrio del centro de la ciudad. A altas horas. A finales de los años ochenta, un chico rubio con gafas negras, paquete en mano, corre muy preocupado, gira a la izquierda y luego a la derecha, se le acerca un coche, el conductor coge el paquete; luego, se pone rápidamente en marcha. Fundido.
Medianoche. Terraza interior de uno de los bares nocturnos. Las afueras de la ciudad. Un hombre rubio con una cicatriz en la cara, la mirada huye hacia la entrada del bar. Una mujer elegante entra, él le da la maleta. Fundido.
Luz exterior. A la salida del bar, el hombre rubio cabizbajo, va custodiado por dos policías, las manos esposadas. Se oye una canción:

Tengo los ojos muy abiertos,
quiero ser policía.
Soy policía,
voy buscando a los malos.
Quiero ser policía,
yo protejo a la gente
Defiendo la ley pública
porque soy policía.

Assia El Oualidi.
Rabat, diciembre, 2018.
Actividad de escritura inspirada en el cuento de "PELO RIZADO (FALSO CORTO)" de ALFONSO SALAZAR (cuento incluido en VV. AA., GRANADA NO SE CALLA. Granada: Ediciones Esdrújula, 2018).

viernes, 21 de diciembre de 2018

ENTREVISTA A EMILI BAYO ACERCA DE SU NOVELA «TAN TUYO COMO TU MUERTE», POR EL GRUPO DEL TALLER «A ORILLAS DEL BU REGREG»


El título de la novela expresa una confirmación de la vida y de la muerte pero con un toque especial relacionado con cada personaje de la novela, es decir, que la muerte es diferente para cada uno, a pesar de que la muerte es la misma para todos, una evidencia. Quiero decirte que este título despierta mi curiosidad en un sentido literario: ¿qué relación haces tú personalmente con el poema de Carlos Marzal y hasta qué nivel el epígrafe ha influido en la elaboración de la novela? (Bahia)
En realidad la elección del título fue a posteriori. Pero aciertas en fijarte en la importancia que la idea de la muerte tiene en la novela.

Tan tuyo como tu muerte, ¿está basada en una historia real o tiene algo de realidad en relación a los personajes, trama...? (Anastasio)
No, es completamente ficticia, aunque me documente sobre casos de mujeres retenidas durante tiempo en una habitación. Lamentablemente ha habido muchos casos.

 Te inspiraste en algún caso real para escribir tu novela (crimen, secuestro…)? (Rkia)
No, es completamente inventado. Aunque la primera idea del libro nació tras leer la noticia del “monstruo de Amstetten” y pensar en la hija secuestrada. Busca la noticia en Internet…

¿Cuáles son las fuentes que te han alimentado y que han solidificado tus conocimientos en estas complicadas realidades humanas? (Fatima)
Supongo que la propia experiencia y las muchas lecturas. Los libros son una fuente de información inagotable sobre el comportamiento humano. Y yo, te lo aseguro, soy un lector voraz.

Resulta interesante el cambio de voz, vía el uso de dos narradores en la novela, uno en primera persona y el otro en tercera persona, ¿A qué se debe esa elección? (Iman)
Como habrás visto, es una novela donde los paralelismos y los contrastes son muy importantes. Quería la visión interior del personaje que sabe que se muere y también la exterior de otro personaje que también cree que puede morir. Creo que esto da riqueza e interés a la novela.

El personaje de Abel Claramunt está tan bien caracterizado que, a lo largo de mi lectura, lo he sentido muy cercano y «real». ¿Conoces en la vida real a alguien semejante a él? (Rkia)
No como él. En realidad es una mezcla de personajes reales y literarios.

La imagen de un protagonista tan cargado de ironía como es Claramunt le da a la novela una pizca de diversión que alegra el discurso, de manera que le permite al lector descubrir un lenguaje especial. ¿Cuál es la razón de esta opción? (Bahia)
Supongo que yo mismo veía a mis personajes tan amargados, que decidí dotarlos de un poco de humor. En realidad, Claramunt es un cínico, el humor le protege de su visión pesimista del mundo.

Hay ciertos contrastes que provocan cierto roce entre los personajes: como cuando Claramunt habla con Azucena sobre la familia. En este sentido, ¿la elección de los personajes es deliberada o hay algún personaje real en el que te hayas inspirado? (Zakia)
Es deliberada. Buscaba el contraste de dos personajes muy diferentes y representantes de dos generaciones distintas.

Has elegido básicamente a personajes solitarios, ¿por qué? (Zakia)
La novela propone un retrato social no muy optimista. Los protagonistas de las dos tramas tienen muchos puntos en común, ambos ven la muerte muy próxima. También les une la soledad. Quería que ambos tuvieran ese punto de amargura que en el fondo los hace también tiernos.

Hay un referente cinematográfico interesante en la novela, a través del cual acabas comparando la pareja María Asunción/ Elia con Thelma y Louise. En ambas situaciones, la trama parte de una venganza. Sabiendo que la película fue criticada por la respuesta desmesurada de una de las protagonistas por matar a sangre fría al presunto agresor de su amiga, también en la novela dejas entender que la respuesta de María Asunción es desmesurada, ¿no temes la reacción del lector femenino/ feminista? (Iman)
En absoluto. Si estuviera pendiente de las críticas, mejor debería dejar de escribir. Pero no creo que sea una novela antifeminista.

Los personajes de la novela son sombríos, de carácter falso y oscuro, hasta tal punto que provocan a veces cierto escalofrío… ¿Tan mal va el mundo? (Iman)
Quizás soy un poco pesimista. Pero de todas formas el género tiene sus esclavitudes. La novela policíaca siempre está repleta de personajes sombríos y torturados. Yo he querido dotarles también de un poco de humos.

El análisis psicológico de los personajes cobra protagonismo en la novela sobre el género policíaco, ¿Has utilizado este género como tapadera para tratar otros temas humanos y sociales más profundos y usas la intriga para no aburrir al lector? (Iman)
Esa es sin duda la intención. Propongo un texto que sea ameno y entretenido, pero también propongo una mirada sobre el mundo con voluntad de profundidad.

¿Has organizado la estructura de la novela desde el principio o tuviste la idea mientras la escribías? (Rkia)
Planifico mucho mis escritos antes de empezar, de manera que ya sabía cómo estaría estructurada antes de escribir la primera palabra. No siempre lo hago así, pero sí en este caso.

Quiero decirte también que ¡la estructura de la novela es impresionante! Capítulos encabezados con fecha y otros sin, dos respectivos personajes que se enfrentan a la muerte, dos tiempos, dos narradores, dos estilos… La novela ofrece da al lector dos planos de lectura: una lectura clásica de una novela policíaca y una lectura de una carga estilística y lingüística que obliga al lector a pensar. Tengo la impresión de leer dos novelas al mismo tiempo. ¿A través de esta original estructura de la novela quieres dar al lector un papel oculto en la novela, de manera que se vuelva cómplice de los acontecimientos y que pueda seguir por su propia cuenta la investigación? (Bahia)
No quería convertir la novela en un simple ejemplo de investigación. Ya lo hacen otros autores, seguramente más preparados que yo. Quería buscar los contrastes y la profundidad de los personajes. Por eso busqué dos tipos muy diferentes pero a la vez unidos por algunas características, como la amenaza de la muerte, la soledad, la sensación de derrota…

La novela está estructurada en dos historias diferentes, separadas por capítulos, pero a la vez relacionadas, y ambas atrapan al lector desde el primer momento, ¿hubiera sido posible escribir la novela sin esta estructura? ¿Hasta qué punto la estructura crea e influye en la novela? (Anastasio)
Creo que es decisiva. Sin duda podría haberse escrito de otra forma, pero sería otra novela. Durante la redacción, tuve muy en cuenta el ritmo de la novela: que las historias impactaran desde el principio, que no decayera el interés a pesar de los cambios de perspectiva, dosificar las sorpresas y las reflexiones, etc. La verdad es que estoy contento del resultado.

Tan tuyo como tu muerte es una novela policiaca y de intriga un poco atípica, pues lo que prima en la historia son los personajes y la relación psicológica y afectiva que se establece entre ellos. ¿Ha sido difícil permanecer en esta línea y no decantarse más por la simple trama policial? (Anastasio)
Mi intención desde el principio fue combinar la novela de procedimiento con la novela de exploración psicológica. Ambas tienen sus trampas y dificultades. Yo he intentado que el resultado sea entretenido.

¿Representa mucho trabajo para el escritor el hecho de organizar las etapas de las investigaciones (de la documentación)? ¿Tuviste alguna ayuda o sólo te documentaste? (Rkia)
Tengo un amigo policía que me ha asesorado, pero hoy en día gracias a Internet tienes acceso a toda la información que necesitas. Sólo es cuestión de paciencia.

¿Crees que esta novela literaria, de género policial, podría ser un interesante documento de referencia para los estudiantes en la academia de la protección civil, de la seguridad social y los crímenes? (Fatima)
No sé si esta novela en concreto, pero me consta que en las academias de policía recomiendan novelas sobre casos concretos.

¿Por qué la elección del espacio de la ciudad Lleida con nombre y detalles? (Rkia)
No sólo porque es mi ciudad y la que mejor conozco. También porque defiendo que una buena trama literaria puede darse en cualquier lugar del mundo: grande, pequeño, importante o insignificante…

¿Tuviste o tienes propuestas para rodar una serie o una película basada en “TAN TUYO COMO TU MUERTE”? (Rkia)
Eso no depende de mí, aunque me gustaría mucho ver mi historia en una película.

¿No piensas dar otro giro a la enfermedad de Claramunt y reunir a los protagonistas, Azucena y a Claramunt, en otra investigación? ¡Sería genial! (Rkia)
Has de saber que ya está casi acabada. Supongo que a final de año la mandaré a la editorial a ver qué dicen.

Muchas gracias a Emili Bayo.

ALGUNAS IMPRESIONES DE LOS LECTORES DE LA NOVELA:

«Quisiera compartir contigo algunas de mis impresiones sobre la novela: el lenguaje coloquial entre los policías es peculiar y propio de ese tipo de oficio, donde abundan los modismos. A través de la novela, aprendemos esta jerga que a veces está llena de humor, lo cual suaviza, en cierto modo, la agresividad o lo desagradable que puedan ser algunos personajes. A partir de algunas discusiones entre los personajes, surgen temas sobre la educación, la familia, falta de dominio sobre el mal humano... que nos hacen reflexionar. Me ha permitido conocer Lleida y su historia medieval y algunos aspectos de la cultura y de la gastronomía regional. Muchas gracias, Emili, la novela ha sido muy instructiva para mí…» (Zakia)

«Me asombra cómo has desmenuzado el comportamiento complejo físico-mental/ interno-externo de los personajes de la obra TAN TUYO COMO TU MUERTE, sobre todo el del protagonista, Claramunt, con todas las contradicciones que lleva en sí. Y sin embargo, Emili, con habilidad científica, psicológica y profesional, sigues profundizando en las informaciones y argumentos, análisis y descripciones, lo cual exige certeras referencias.» (Fatima)

«TAN TUYO COMO TU MUERTE” es una de mis mejores lecturas de este año, me gusta mucho el tono humorístico y sarcástico del personaje CLARAMUNT, y tanto el análisis psicológico de los personajes como la crítica social resultan muy interesantes.» (Iman)

«Muchas gracias, Emili. Recomendaré TAN TUYO COMO TU MUERTE porque me ha encantado.» (Rkia)

«BATUL O LA HIJA DEL INVIDENTE» de RKIA OKMENNI


Batul, una niña muy tímida y vergonzosa, debía guiar de la mano a su padre ciego mientras pedía limosna por las calles del pueblo o en el zoco semanal. Tenía siete años, era delgada, pálida y llevaba dos largas trenzas negras y brillantes que le peinaba su madre cada viernes cuando su padre permanecía todo el día sobre un trozo de piel de cordero delante de la mezquita. En sus momentos libres, y cuando no dormía ya muy cansada por haber andado todo el día, la niña jugaba con su única muñeca imitando a su padre y dando las gracias con fórmulas y frases específicas a algún generoso ficticio.
Pasaron los años y Batul creció. La adolescente se volvió esbelta y muy bella. Un día, su madre le puso un pañuelo sobre su cabeza antes de salir con su padre. En el zoco trabajaba un joven comerciante ambulante llamado Alí y que venía desde el pueblo vecino para vender su mercancía que consistía en telas de lana tejidas por mujeres que no podían ir a venderlas ellas mismas. Confiaban en él para no ser estafadas; además, no tenían otra elección. Cuando Ali vio a Batul, sufrió un flechazo y sin demorarse en lo más mínimo, le pidió su mano al padre. Éste con voz llorona le contestó que le era imposible separarse de ella y que Batul «era sus ojos, su luz, su guía y su palo». Luego, algo confuso y perturbado, y dándose cuenta que su hija empezaba a atraer a pretendientes, el invidente dijo que debía consultar a su mujer y a la joven, la principal interesada. Le daría una respuesta una semana después: el día del zoco.
Cuando el ciego anunció la noticia de la pedida de mano de Batul a su mujer, él mismo añadió que no podía separarse de su hija, que ella era «sus ojos, su luz, su guía y su palo». La madre le respondió:
— Nuestra niña te ha servido de guía durante años y años, no ha ido a la escuela, no ha jugado como todos los niños, ha crecido cogida de tu mano y ni siquiera has podido ver su transformación.
Ahora que se ha convertido en una joven muy bella —cosa que no puedes ver ni averiguar—, y siendo pobres como somos, es una suerte que haya alguien que quiera casarse con ella. Así que es hora de dejar que se vaya porque necesita protección y empezar su propia vida.
El padre muy apenado aceptó las palabras de su mujer. Esta última le explicó a su hija que había llegado la hora de que tuviera su propia casa. A la adolescente no le molestó en absoluto que nadie le pidiera su opinión. Para ella, era normal que sus padres tomaran la decisión más adecuada. En ese caso, la de casarla. Poco tiempo después, celebraron una modesta fiesta con unos amigos y la única tía del joven Ali. Pasaron meses, luego hubo un periodo en que Ali no pudo viajar porque la nieve había bloqueado los caminos que conducían a los pueblos vecinos. Le sorprendió que su joven esposa le preguntara cada mañana si no iba a viajar. Curioso, quiso saber el porqué de esa insistencia y su deseo de quedarse sola en casa. Una mañana, Batul vio a su marido cargar las mercancías sobre su mula. Luego se despidió de ella diciéndole que esa vez iba a tardar en volver. Muy celoso, condujo su mula a la cuadra de un amigo y luego volvió a su casa y entró por una pequeña puerta trasera que estaba cerrada todo el tiempo. Eligió un escondite bajo las escaleras y esperó. Poco tiempo después, le llegó el olor de la comida que su mujer preparaba en la cocina. Aquello le extrañó más. ¿Para quién preparaba aquel sabroso plato que desprendía aromas que despertaban su apetito? Ali sintió aún más hambre de la que tenía dentro de su escondite.
No podía aguantar más, pero quería saber el porqué de aquella obstinación de su mujer para que él se fuera de casa. Entonces tuvo que reprimirse y resistió al deseo de salir de su rincón. Al cabo de un rato, desde la cerradura del trastero donde se ocultaba, vio salir a su mujer con una bandeja en la que llevaba cuatro cuencos llenos de comida. Repartió las escudillas por los parapetos de tres ventanas de la casa y una puerta del patio. El marido se extrañó de aquel comportamiento de su mujer y espero con impaciencia el acontecimiento de las cosas. La joven desapareció un rato, luego reapareció con un pañuelo sobre la cabeza dirigiéndose hacia la primera ventana. Alzó su voz melodiosa:
— «Por favor, buena gente, ayudad a esta mendiga hambrienta, os pido limosna o algo de comer y Dios os lo devolverá todo en el paraíso».
Después, se sentó en el suelo y empezó a comer. Puso el tazón, dio las gracias imitando a su padre con fórmulas y palabras dirigidas a aquel mismo generoso imaginario. Se levantó y Ali, triste y muy emocionado, le vio repetir el mismo ritual hasta vaciar los cuatro recipientes.
De repente, el joven lo entendió todo, o al menos eso fue lo que creyó. Para el, su mujer no era feliz con él. Añoraba su vida de mendicidad en compañía de su padre. Entonces, sin hacer el mínimo ruido para no asustarla, salió por donde había entrado. A la mañana del día siguiente, el joven volvió a su casa por la puerta principal. Batul lo acogió sorprendida ante su breve ausencia. Pensó que, quizás, su esposo había olvidado alguna tela. Pero se quedó pasmada cuando él le pidió que empezara a prepararse para ir a visitar a sus padres al cabo de dos días. Así fue.
Al llegar delante de la casa del ciego, Ali le pidió a la joven que llamara a sus padres porque no podía entrar e insistió en que ella misma estuviera presente para escuchar lo que tenía que decirles a todos.
Tras saludarles, se dirigió al padre:
— Pensé que podía hacer feliz a tu hija, amigo, pero me equivoqué. Hoy te devuelvo «tus ojos, tu luz, tu guía y tu palo». Os espero a ambos delante el juez para devolverle la libertad a Batul.
Y sin añadir nada más, dio media vuelta y se fue.

Rkia Okmenni.
Rabat, noviembre de 2018.
Cuento basado en un cuento amazigh-marroquí e inspirado en la lectura del cuento «El buen samaritano o El vasallaje» de Alejandro Pedregosa.

domingo, 16 de diciembre de 2018

«ZOCOS TRADICIONALES» de MOHAMMED EL AMIN SETTI



Todos los sitios llenos de gente tienen un buen sentido: mercados, zocos, autobuses, escuelas, universidades y plazas públicas… Significan que hay una vida sociable y vital.
No me gusta en absoluto la ausencia de gente. De pequeño siempre me daba mucho miedo quedarme solo; la oscuridad era para mí un reino de fantasmas de genios y de Satán. Los huecos eran símbolos de ambigüedad, nadie podía meter su mano en los hoyos. Los cementerios eran el mundo oculto y desconocido, la gente se alejaba de las tumbas a la hora de vivir.
A mí me fascinaban los zocos, sobre todo los semanales, donde se podía encontrar toda la mercancía nueva o usada o lo que menos unos pensaba, desde comida hasta cosas que no se suelen vender, cabezas de muñecas, cables cortados, radios rotas, todo. Cualquier cosa acompañada del ruido de los vendedores: ¡Venga, venga, venga, venga a ver aquí! ¡No compre aún! ¡Si no compra, por lo menos mire! ¡Pruebe su dulzura! ¡Compruebe qué fresco es…! En verano, con el calor, percibes un olor especial, que penetra tu nariz, es una mezcla de olor a sudor de gente mezclada con la tierra, la comida y todo tipo de mercancía. Cuando recuerdo ese tipo de zocos, huelo ese olor dentro mi mente, ese algo que está pegado a mi memoria.
Cada domingo, yo le pedía a mi padre que me permitiera acompañarlo al zoco. ¡Era un placer! Entrabamos por la mañana y salíamos por la tarde, pasábamos casi el día entero allí. No solo comprábamos, sino que también paseábamos, veíamos grupos musicales, bailes, juegos de azar, narradores… Era todo un pequeño mundo. Mi papá siempre me agarraba fuerte de la mano, no me soltaba ni por un segundo, tenía miedo de perderme dentro de aquellas oleadas de gente.
Antes, la gente consideraba los zocos no solamente como sitios para hacer la compra, sino como una cita para pasar el fin de semana; todo el mundo esperaba el domingo con mucho cariño porque no había tantas cosas que les robara el tiempo como ahora. No existía Internet ni el televisor con miles de canales, había demasiado tiempo libre, por eso la gente se refugiaba en el zoco donde disfrutaba de la vida.
Ahora, el zoco se ha convertido en un Smartphone, y es ahí donde la gente vive.

Mohammed EL AMIN SETTI
Rabat, octubre-diciembre, 2018.
Una historia inspirada en el motivo de “El placer de viajar”, del libro “RUPTURAS Y AMBICIONES” de Miguel Ángel Cáliz.



lunes, 10 de diciembre de 2018

«ACERCA DE NUESTRO ENCUENTRO CON ALBERTO MRTEH», por MOHAMMED JELMAD



El lunes, veintiséis de noviembre disfruté del encuentro con ALBERTO MRTEH. Me sentí muy a gusto por el placer literario qué obtuve al conocer por primera vez a un bloguero español que representa un ejemplo de la disolución de la identidad cultural en el mundo moderno. Y esto quiero agradecérselo a Ester.
Tuve la oportunidad de leer algunos relatos de Alberto, que ha logrado su inmersión en el ámbito marroquí- a pesar de las habituales exageraciones de éste - instalándose dentro de sus problemas, su ambivalencia, su geografía, y también en sus esperanzas y en el desencanto de la gente. Por supuesto no ha sido una tarea fácil. Esto se constata cuando el autor desvela de vez en cuando su incomodidad ante algunas situaciones, pero es una incomodidad intuitiva signo de la sinceridad y de la espontaneidad del escritor. Al menos así lo veo yo.
Además, la «mercancía literaria» que expone Alberto en su «Zoco» abunda en riquezas fáciles de alcanzar que pueden valerle una infinidad de lectores. A estos el autor ofrece con estilo claro y con naturalidad la oportunidad de sentir los aprietos en el autobús de Kenitra, recordar el miedo de la infancia ante un monstruo imaginario, unirse al desencanto de un guía turístico y ascender hasta la cumbre del Tubkal.
Por último, quiero felicitarle por la idea creativa cuando resucita a JILALI GHARBAOUI, ese pintor de quien tantas obras como sufrimientos cayeron en el olvido aunque sea considerado uno de los primeros pintores no figurativo de Marruecos.
Y por supuesto, me encanta el resto de textos que escribe.

Mohammed Jelmad.
Rabat, 29 de noviembre de 2018.


«HISTORIAS DE VIAJES» de ANASTASIO GARCIA



A usted quizás no le gusten los viajes ni el ajetreo de los preparativos, pues por muy corto que sea el viaje siempre hay ajetreo. Sacar dinero, preparar una maleta con la ropa que lleva, quizás, meses en el fondo del armario o los nervios de perder el tren o el avión van ligados a cualquier desplazamiento más o menos largo.
Viajar te cambia la vida, en eso estamos de acuerdo. Te saca de la rutina y te sumerge en otros ambientes y otros escenarios y te coloca ante otro tipo de gente que va a dar un poco de oxígeno a nuestro cerebro a veces atrofiado por tanta rutina y estrés. Viajar es bueno para el alma; pero lo que no es bueno, quizás, para usted sean las colas en los aeropuertos, los controles y el soportar niños gritando a menos de dos centímetros de sus tímpanos. Puede que tampoco soporte las estaciones de autobuses y de tren, o los baños sucios. A usted quizás no le gusten los viajes. Y yo he de confesar que a mí tampoco me gustan.
Lo que sí me gustan son los viajes organizados. Los organizados en mi mente. Esos viajes no son para conocer mundo, sino para inventar o imaginar la vida de las personas que se cruzan en mi camino. Usted podría llamarme indiscreto por entrometerme, de un modo u otro, en la intimidad de los demás. Quizás lo sea, y si es así, acepto mi castigo y usted tenga a bien aceptar mis disculpas. Me gusta sentarme tranquilamente en cualquier lugar y ver pasar la gente e imaginar por qué fulano va corriendo o la razón por la que la señora de verde tiene un aire triste. Quizás el fulano, que bien podría llamarse José, va corriendo porque llega tarde a algún sitio. ¿Una cita con el médico? ¿Con una chica que conoció el fin de semana pasado? ¿O quizás haya quedado con su mujer para llevar a su hijo al parque? Yo apostaría por la segunda opción, pues no tiene pinta de estar casado, ni mucho menos de tener un hijo. Quizás la señora de verde se ha vestido así pues tiene la esperanza de conseguir algo. Todos los métodos, o casi todos, son válidos. En su caso, por lo menos hoy, invocando los poderes de los colores. Parece preocupada, de ahí la mueca triste. ¿Quizás alberga la esperanza de ascender en su trabajo? ¿O tal vez sea la de que su marido desaparezca de una vez por todas y acaben, por fin, tantos años de sufrimiento y maltrato? También puede que se haya vestido así por casualidad. Solo ella lo sabe.
Hay algo que siempre me llama la atención y me aflige infinitamente y por lo que me gustaría conocer su opinión.  ¿No ha visto alguna vez una casa en ruinas, abandonada y que está a punto de caerse? ¿No le ha provocado ningún tipo de sentimiento? Yo siempre que veo una me da mucha pena y tristeza, pues una casa abandonada y en ruinas quiere decir que ya está muerta y, lo que es peor de todo, olvidada. Siempre pienso en la gente que ha vivido allí, en las ilusiones puestas cuando la compraron o construyeron o también, quizás, cuando la heredaron (en este caso es mucho más grave). Me imagino las alegrías y las penas que han conocido esos muros ahora silenciados por el abandono. No sé, una casa abandonada siempre me ha parecido como un difunto que no tiene a nadie que lo recuerde ni le ponga flores. Si nadie la recuerda, ¿quiere decir que no ha existido? Me parece muy triste. ¿Está usted de acuerdo conmigo? ¿Usted qué piensa? Quizás exagero y no es para tanto. Sumido en estas divagaciones, vea a la señora de verde descender calle abajo. Lleva un paso más alegre y ligero y quiero creer, y lo deseo con toda mi alma, que eso que anhelaba, si es que anhelaba algo, ya se ha cumplido.

Anastasio García
Rabat, octubre del 2018
Una historia inspirada en el motivo de “El placer de viajar”, del libro “Rupturas y ambiciones” de Miguel Ángel Cáliz.

jueves, 6 de diciembre de 2018

«DE TAL PALO, TAL ASTILLA» de RKIA OKMENNI


«Julio no conoció a ninguno de los anteriores. Se dedicaba a escribir: ¿Alguien conoce una historia interesante?» (En «Bestiario» de Miguel Ángel Cáliz)

Yo os cuento una:

Amina nunca le dio mucha importancia al consejo de su madre sobre lavarse bien las manos antes de comer, cocinar y, especialmente, antes de preparar la masa. Ella la acompañaba siempre para asegurarse de que se las había lavado muy bien y con jabón. De lo contrario, no comía el pan fresco de aquel día y se contentaba con el pan del día anterior. Le repetía: «Si no lo haces meticulosamente, nos harás comer la suciedad que llevas en tus manos y en tus uñas».
Años más tarde, Amina se dio cuenta de que le llegaban desde el pasado las palabras de su madre. No supo cuándo había empezado a calcar su comportamiento acerca de la higiene en general y la de los demás en especial. Comprobó que se fijaba demasiado en las manos de las personas que la saludaban y, a veces, mantenía alejada su mano hasta llegar a casa para lavársela enérgicamente. Empujaba las puertas con su hombro, el botón del ascensor con un pañuelo y jamás se la veía tocar ninguna barandilla al subir las escaleras. No se divorció una vez, sino cinco veces. Creía que todos y cada uno de aquellos maridos carecía de nociones de higiene, o las que tenían le resultaban dudosas. Sus esposos se despertaban un día, y no la encontraban en casa; y después de vanos intentos para que volviera, se acababan divorciando de ella. Algo que, en modo alguno, a ella le afectaba.
Aunque Sara pensaba que había situaciones en que su tía Amina exageraba, le daba la razón de todos modos. De hecho, ella también lamentaba esos abrazos que se daban la gente en cualquier lugar y con cualquier persona. Le molestaba mucho la falta de honestidad de aquellos individuos que, aun sabiéndose enfermos de gripe, hepatitis, tuberculosis o de alguna otra enfermedad contagiosa, seguían con su gesto irresponsable e hipócrita, propagando su padecimiento a los demás. Más absurdo que lo precedente, le extrañaba ver en la calle esas jarras de agua en verano expuestas para servir a cualquiera. Para Sara, aquel gesto era más tóxico que bondadoso y caritativo. Con el calor y la sed, algunos pasantes se detenían, y sin ninguna vacilación o la más mínima mueca de disgusto, bebían de aquel único vaso y seguían su camino pronunciando alguna palabra piadosa para agradecer el gesto al bienhechor y a sus parientes.
A Sara le obsesionaba la idea de todos los peligros que podrían amenazar a su pequeña, que estaba a punto de ingresar en la guardaría. ¿Cómo enviar a su niñita a un lugar donde anida todo tipo de gérmenes, virus e infecciones infantiles, desde la gripe y el catarro hasta el sarampión y la tos ferina o simplemente la varicela? Se dice siempre: «Más vale prevenir que curar», pero ¿cómo evitar que esa prevención se vuelva obsesiva?
Al llegar a este punto en sus pensamientos, la joven entendió que el legado de su abuela, de su tía y el suyo, el de ella misma, no tenía que ser transferido a su hija. Pesaría demasiado sobre sus frágiles hombros de bebé, luego le iría pesando más y más al crecer. Le incumbía a ella, su madre, romper esa cadena sin despreciar el aprendizaje de las reglas de la higiene, de la prevención sin exceso y sin sobreprotección. Y…
Sin embargo, ella continuó empujando las puertas con su hombro, usando un pañuelo en el ascensor, y últimamente, simulaba tener problemas digestivos para no comer el cuscús de cada viernes con la familia reunida y no meter la mano donde todos la metían.

Rkia Okmenni.
Rabat, Octubre de 2018.
Una historia inspirada en « BESTIARIO» del libro «RUPTURAS Y AMBICIONES» de Miguel Ángel Cáliz.

domingo, 25 de noviembre de 2018

«LA PASIÓN DEL SILENCIO» de SAMIRA NACIRI



De niña, mi pasión era estar sola conmigo misma, especialmente por la noche y cuando digo noche es cuando el silencio no está sólo en casa sino también afuera, cuando podía escuchar el sonido del viento y de los árboles o de la lluvia en el invierno o de las olas en verano. En aquellos momentos sentía que me hallaba en un mundo real y hablaba conmigo misma en voz baja como si estuviera con otra persona. Ese otro yo y yo misma discutíamos y nos reconciliábamos para recomponernos y ver las cosas desde diversas perspectivas y también llegábamos a aceptar las cosas que nos habían impuesto, además de todo lo que había sucedido durante el día y que yo no había entendido. Así, podía analizarlo en la oscuridad, cuando fingía dormir para no tener que oír las regañinas de mis padres, después iba a la terraza para encontrarme conmigo misma en un mundo más seguro y cómodo y me quedaba allí hasta el amanecer. Finalmente volvía a la cama tan aliviada y ligera como una pluma.

Tuve que llegar a la madurez para comprender que el silencio tiene distintos significados, pero su función más importante es la de la pausa para reflexionar ante las cosas: un silencio digno siempre será lo más sabio.


Samira Naciri
Rabat, Octubre de 2018
Actividad de escritura basada  en el motivo de las huellas, tras la lectura  del cuento « LAS HUELLAS » de Miguel Ángel Cáliz.

jueves, 8 de noviembre de 2018

«ACERCA DE MIS LECTURAS DE MIGUEL ÁNGEL CÁLIZ» por MOHAMMED JELMAD


Al principio me resultó un poco difícil vincular los cuentos leídos "El placer de viajar", "Huellas" y "Fuera de campo" y "Ceremonias" con el título del libro, Rupturas y Ambiciones. Fue una tarea ardua y un desafío de cualidades para un alumno que da sus primeros pasos en el largo camino del aprendizaje de la lengua cervantina, pero me dediqué a este quehacer con mucha pasión. Entonces pude -al menos eso es lo que creo- descubrir el denominador común de esos relatos.
En primer lugar, ofrecen una mirada aguda de la vida cotidiana a través de una descripción preciosa de los Estados físicos y de los Estados de ánimos de gente que es víctima del desencanto diario que provoca el contacto con las dificultades y con la rutina de la vida cotidiana.
El narrador permite al lector disfrutar de los breves microviajes de otros seres, compartir sus ideas, sus pensamientos, sus decepciones, de manera que él mismo acaba formando parte de todo eso, y en un momento dado, el lector se da cuenta de que se le habla de su propia vida, sus pensamientos y sus sueños. Personalmente, acabé diciéndome a mí mismo que el autor habla de mí en el autobús, que soy el novio de Natalie y que, como el protagonista de "Fuera de campo", soy capaz de tragar mucho para sobrevivir en un ámbito salvaje.
Así pues, creo que el narrador propone una reflexión sobre situaciones que vivimos cada día sin darles ninguna importancia, como si todo ello no nos concerniera. Los relatos tienen el efecto de un reloj que nos despierta para contactarnos con la realidad, no con la de otros, sino con la nuestra.

Mohammed Jelmad.
Rabat, 8 de noviembre de 2018.
Tema: reflexionar sobre los cuentos leídos de Miguel Ángel Cáliz.

martes, 6 de noviembre de 2018

«MIS HUELLAS» de ASSIA EL OUALIDI



Me acuerdo que, de pequeña, hubo palabras que dejaron huellas en mi infancia: no corras, no saltes, no llores… También el color blanco de las sábanas… Me asomo a los pasillos y las salas repletos de olores… Análisis de sangre o de orina, electrocardiogramas, tubos, aparatos… Cansancio… Y el temor y el asusto a ser separada de mis padres como siempre.
A pesar de todo aquel dolor, yo sentía que vivía en el cuerpo de una reina: en nuestra casa, yo era la gobernadora, nadie se atrevía a oponérseme y, si lo hacían, mis padres los castigaban; mis hermanos sanos se sentían culpables si mi salud se deterioraba. La atención de mis progenitores se dirigía hacia mí, como si yo fuera el mismísimo centro del universo. Yo estaba muy mimada, pero todo ellos iba aliviando mis sentimientos de celos al ver que mis hermanos no sufrían lo que yo sufría.
Durante la adolescencia me encontré sola y sin amigas, porque estaba prohibido hacer cualquier actividad. Yo sentía una soledad mortal, mis padres no podían obligar a otros niños a entablar amistad conmigo, tal como sí habían hecho antes, cuando yo era pequeña y le daban un trozo de chocolate a una niña y la obligaban a jugar conmigo según las condiciones de mi salud. De este modo, descubrí la lectura: iba a la biblioteca y allí entablé relación con muchos amigos realmente maravillosos. Y poco a poco me sentí independiente de mis padres y hasta un poco feliz.
Tuve que llegar a la madurez para comprender que nada se interpone en el camino de la felicidad. Nada merece nuestro dolor, debemos bañarnos en la alegría de la vida.

Assia El Oualidi
Rabat, 23 de octubre de 2018
Actividad de escritura basada en el motivo de las huellas, tras la lectura del cuento “LAS HUELLAS” de Miguel Ángel Cáliz.

lunes, 5 de noviembre de 2018

«EL PLACER DE VIAJAR» de BAHIA OMARI




A ti quizás no te gusten los camellos, y razones no te faltan. Con ese animal no puedes ir rápidamente si tienes prisa. Claro que su lomo sirve de asiento, pero no es cómodo. Necesitas mantener las piernas abiertas durante todo el viaje. Los movimientos te acaban produciendo un intenso dolor en las nalgas, en la espalda. El viaje se limita a un sitio bastante especial: desierto, arena y sol. Lo peor es cuando los camellos hacen sus necesidades. ¡Qué tragedia sufrimos entonces! Entre el olor y el calor, no hay salida alguna. El conductor, si es que podemos llamarlo así, es una persona indiferente a tu nerviosismo, no habla tu lengua ni comprende tu lenguaje. Su único problema es subir y bajar al pasajero de las gibas del camello.

Sin embargo, a mí, los viajes en camello me parecen fascinantes y mágicos. Mira las ventajas de ver los paisajes, las dunas, el amanecer y el atardecer del sol, los extensos espacios de arena y esos sitios que no puedes encontrar en los países nórdicos. El viaje no cuesta mucho dinero, es muy cómodo, con oasis donde puedes parar para comer y relajarte, y sobre todo para contemplar el contraste sublime de la naturaleza: desierto y también agua, vegetación, árboles, palmeras. Este viaje cautiva tu alma, tus ideas, tus sentimientos y te transporta a un mundo mágico a través del simple balanceo de un camello, te lleva en una nube de maravillosos sueños sin ruidos ni prisa ni restricciones temporales.

Bahia Omari.
Rabat, octubre de 2018.                                                                 
Tarea de escritura inspirada en “El placer de viajar” de MIGUEL ÁNGEL CÁLIZ.

«EL TAXISTA DE MÉXICO» de ZAKIA ADLI



«¡No te subas a cualquier taxi!», me advirtieron al llegar a Ciudad de México. Cuántas historias desagradables me contaron, sobre asaltos, abusos y robos de pasajeros de ese medio de transporte. Allí existen dos tipos de taxis: los llamados de sitio, que son más seguros, y otros que son los libres. En estos últimos, no queda descartado el riesgo de vivir una pesadilla. En el asiento del chófer, en la parte de atrás, suelen poner una pancarta donde aparece la foto del taxista, su nombre y el número de su licencia. Yo solía coger un taxi para ir de la escuela de mi hija a mi casa. La distancia no era muy grande. Podría haberlo hecho a pie si mi hija no hubiera sido tan  pequeña. Además, el calor que hacía a  mediodía era insoportable. Un día cogí un taxi, como de costumbre, muy confiada.  El taxista que me recogió era joven y muy callado. Durante todo el trayecto no me preguntó ni de dónde era ni lo que me había llevado a aquel país. Al llegar me di cuenta de que no tenía suelto. Le entregué un billete de doscientos pesos. Me lo devolvió enseguida, diciéndome que no tenía cambio. Comencé a buscar en mi monedero y le entregué algunas monedas. Bajó la ventanilla del coche y las tiró. Noté su enojo pero le expliqué de manera tranquila que había una tienda a sólo una cuadra de allí y que allí podía cambiar fácilmente. Arrancó el coche,  pero ante mi sorpresa no se detuvo en la tienda. En una fracción de segundos imaginé lo peor. No sabía qué hacer. Primero pensé en abrir la puerta y arrojarme. Pero podía arrepentirme toda mi vida si algo le pasaba a mi hija. Pensé luego en darle un golpe en la cabeza. Pero no tenía con qué golpearle. Ni siquiera estaba  segura de tener suficiente coraje para hacerlo. Mientras lo observaba pensé: «A lo mejor está armado». Estaba muy asustada, pero intenté mantener la calma. Con voz amenazadora le ordené que se parara, ya que había pasado de largo  la tienda que yo le había indicado.  El taxista, sin decir ni una palabra, continuó unos cien metros y se detuvo. Salí del coche tirando de la mano de mi hija y me eché a correr como una loca. No me atrevía ni siquiera a mirar detrás de mí para ver si me perseguía. Me dije a mí misma, al llegar a casa sana y salva, que no volvería jamás a subirme en un taxi circulante. Y como dice el dicho: «Quien bien tiene y mal escoge, por mal que le venga no se enoje».

Zakia Adli.
Rabat, octubre de 2018.
Texto inspirado en una conversación en el taller sobre «Cómo viajar en el taxi y no morir en el intento».


«LA PARADOJA DE LA VIDA» de FÁTIMA EZZEHAR




Son las 3h 40m de la madrugada.
- Quiero dormir pero no puedo.
A menudo, de noche, el sueño se me escapa. Así, discretamente murmuro con la almohada. Los ojos entreabiertos, busco la luz en la oscuridad. Me fijo en el cielo a través de las rendijas de la ventana por donde me llega un hilo del claro de luna. Llevo mucho tiempo en mi cama retorciéndome por el insomnio. La lasitud me invade desde el dedo gordo del pie hasta el cerebro dejando sus peores efectos en mí. Entonces, estando medio dormida, la misma pregunta surge en mi consciencia sobre la vida. Preguntas que desde hace un tiempo indefinido permanecen en mi mente, acompañándome en los momentos más silenciosos, en mis profundas reflexiones.
¿Qué es la vida?
¿Es una noción de tiempo?
¿Es una noche?
 ¿Es un sueño?
¿Tiene una forma? ¿Un color? ¿Un sabor? ¿Una voz? ¿Un tono?
¿Cuál es el misterio de la vida si enfrente de ella está la muerte?
Yo no sabía que la vida es una vela que con su llama mi camino ilumina y que con un soplo se apaga.
Este hecho paradójico me lleva más allá de mi mundo a otro, en la  profunda búsqueda del conocimiento. La especulación de todas mis preguntas sin respuestas me conducen a la metafísica. Aquí, otra vez sin piedad, la pesadilla me estrangula, me atormenta. Me encuentro en un gigantesco globo transparente, imprevisto. Un globo que sin cesar rueda y rueda, y en el cual yo estoy dentro: moviéndome, trepando, aunque muchas veces me caigo y me enderezo. En un ámbito agobiante intento recuperar mi resuello rezando, desafiando a la muerte y de nuevo resbalo, las manos hacia arriba y mis piernas flaquean patinando. Me siento agotada buscando el aire, buscando la salida.
La antorcha de la inconsciencia retoma el relevo, hurgando en el fondo de mi consciencia dormida, desfilando entre las memorias y preocupaciones diarias o nocturnas de mi vida.
Asustada, me despierto con una contracción en el cuello, la garganta seca. De un sorbo, me bebo un vaso de agua. Mis manos temblorosas, mi frente húmeda, fría de miedo y, llena de incertidumbre me digo: “No, no, basta, fue un delirio, fue una pesadilla. El temor circula en mi sangre. Vuelvo y me echo en la cama, totalmente envuelta como si fuera una forajida.
Los sueños, aunque agitados, no hablan, se manifiestan como arte de dibujos animados mudos pero simbólicos. Poco a poco, descubre la cabeza,  le echo una mirada inquiridora al lugar como si no fuera mío.  Aun me siento oscilando entre el sueño y la realidad cuando me vuelve la conciencia. Una divina chispa en mi fondo me anima, me sacude, mueve algo en mí: es mi “alma”.
Así, de un gesto me levanto. Me dirijo hacia la ventana. Me asomo al exterior. Respiro hasta llenar los pulmones. Aquí, me siento resucitar, vivir. Sí, así es la vida: respirar, sentir, reír, amar, exclamar, andar, reflexionar, actuar, hablar, prosperar. La vida es una pasión, un deseo, un estilo; es encontrar a alguien o algo que da sentido a nuestra existencia… Una brisa agradable, una claridad plateada que desgarra la sombra.
La aurora del sol se impone tranquilamente al horizonte, me calienta suavemente las venas. La frescura de la lluvia trae el velo de su humedad sobre la tierra fértil despidiendo una mezcla de delicados aromas de los jardines de manzanilla, de albahaca mezclada con menta, de naranjos, de manzanos, de colores de ramas recién floridas. Repentinamente, el ronroneo ensordecedor del mar furioso interrumpe mi felicidad, me entumece el cuerpo, me trenza las piernas como varas de mimbre y me lleva lejos. ¡Dios mío! Sin clarividencia, sin experiencia ninguna, desde el primer grito de mi nacimiento me he encontrado expuesta al examen de la vida; este puente invisible donde  cada paso adelante es un descuento del viaje de mi existencia. ¡La muerte y la vida enfrentadas!
El destino  es pantanoso. Quiero huir, pero no puedo, tampoco puedo gritar.  No sé si la palabra está muerta en mi garganta o si yo estoy muriendo. Nacemos de la misma manera, pero cada uno muere diferentemente.
No sabía que la vida es un seno materno y que un día llega el desmame.
Así, con mis dudas y mi pensamiento sobrecargado de contradicciones emprendo otro vuelo. Un viaje a través el espacio, a través del universo absoluto y del entorno relativo. Tengo una sensación extraña, una fuerza receptiva e influyente a la vez de lo que corre por el exterior entre mi alma, mi corazón y la vida; entre lo espiritual, lo sentimental y lo real. Este triángulo cuya relación nos incita a meditar y después a actuar; es más bien una atracción mutua que mantiene el equilibrio interior-exterior.
Mientras, en mi oído retumba el eco de mi tiempo pasado, de mi entorno cercano y lejano… Muchos recuerdos estupendos de diversos sabores y colores: dulces, agradables y azules, de dichosas ceremonias de alegres cumpleaños, de éxito, de sueños concedidos… Pero otros son amargos y duros por la tristeza y la injusticia, por las lágrimas y los gemidos, por las enfermedades y los sufrimientos, por los fracasos y los fallecimientos…
Así es la vida en nuestra tierra cóncava y convexa: destaca gloriosamente para algunos individuos, mientras y a otros, por desgracia, se les averían los sentidos.
La vida es un escalón, si no te impones y te posicionas en lo alto, si no te enderezas y te aprecias a ti mismo, serás pisoteado ahí abajo.
La sumisión al fracaso es terrible, hace del “vivo” un moribundo. Así, recuerdo cómo, al principio, el camino de Albert Einstein, de Thomas Edison, de Ludwig Van Beethoven, de Leonardo da Vinci y otros genios en sus dominios científicos, literarios, artísticos… tampoco fue pavimentado con mosaicos fabulosos; pero con voluntad, inteligencia y trabajo convirtieron sus heridas o sus fracasos en éxito, y tuvieron la convicción de que todos los obstáculos podían ser superados. Así es, solo debemos tomar  impulso. Por eso ellos revolucionaron el mundo dejando obras e invenciones que nunca dejarán de conmovernos y encantarnos como lo hacen desde hace lejanos tiempos.
Esta es la vida, con sus  diferentes facetas, algo negativo en tu pasado puede servir para algo positivo en tu futuro. La vida es una sucesión de experiencias sea cual sea su ritmo, sea cual sea la longevidad del ser humano, pero nunca de la misma manera.
Esta evasión mental ha sido larguísima, pero no obstante, por fe y por convicción moral,  continúo siguiendo los meandros de la vida con firmeza y rechazo entregarme a la desesperación. De repente, surge en  mi memoria la famosa cita de Descartes: “pienso, luego existo”. Esto acentúa mi curiosidad y mis pensamientos, de hecho, incluso llego a deshacerme de mis estrechas miras, dado que la lucha entre la duda y la razón se vuelve una evidencia, es constructiva e indefinida.
La consecuencia se manifiesta ante mí. Con sabiduría, claridad y sencillez, mientras voy por el buen camino, con los ojos abiertos, puesto que existo, ya que aún tengo la oportunidad de reflexionar, de producir y realizar proyectos juntando en mí la esperanza al optimismo para lograr el bienestar en esta vida en forma de herradura, en su tiempo florido. Por el amor de dios, por el amor de nuestros seres queridos y el de la humanidad, vivamos juntos con tolerancia, en paz.
La vida es una responsabilidad, es un asunto complejo. A pesar de todo, a pesar de la muerte, que nos acecha constantemente, cada año con entusiasmo espero celebrar mi cumpleaños, ya que la belleza de la vida está en nosotros pero por ignorancia no la sentimos. Por tanto, mi historia continúa. Es la historia de una vida, de un sueño. De un libro abstracto que nunca he escrito, pero que, durante el camino de mi destino, siempre llevo conmigo para seguir pasando las páginas de mis acciones perfectas y de otras incorrectas que no puedo borrar, pero que por experiencia e inteligencia puedo corregir midiendo mis pasos mientras me sea posible.
Por eso, antes de que el tren expreso de la vida pase sin cogerme, reflexionemos: la vida, como la muerte, es una incontestable evidencia; pero pregúntate si estás realmente vivo antes de la muerte.

Fátima Ezzehar                                                                   
Rabat, 15 de abril de 2018
Actividad basada en la novela “Tan tuyo como tu muerte” de Emili Bayo.

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Cantando los versos de José Martí.

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Iman y Anastasio recitando a Mario Benedetti. Mohammed a la guitarra.

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Manal, Ahlam y Assia recitando a Oliverio Girondo.

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Rkia recitando a Delmira Agustini

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Bahia recitando a Alfonsina Storni.

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Laura & Mohamed y Mohamed & Laura cantando a Alfonsina Storni.

Ensayando para el Día E junio 2015

Ensayando para el Día E junio 2015
Grupo del Taller de Lectura y escritura 2015

Recital 18 de junio de 2016

Recital 18 de junio de 2016
21.00 Instituto Cervantes de Rabat

Bahia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Bahia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Recital del 24 de abril de 2015

PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Viernes, 24 de abril de 2015, 19.00 -INSTITUTO CERVANTES DE RABAT -

Aïcha. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Aïcha. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Recital del 24 de abril de 2015

Iman.PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Iman.PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Recital del 24 de abril de 2015

Fatima. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Fatima. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Rabat, 24 de abril de 2015.

Abdellah. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Abdellah. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Viernes, 24 de abril de 2015

Rkia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Rkia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Viernes, 24 de abril de 2015

Lectura del Taller. 23 de abril de 2010

Lectura del Taller. 23 de abril de 2010
Tras la lectura...

Lectura del Taller. 19 de junio de 2010

Lectura del Taller. 19 de junio de 2010
La lectura

Lectura del Taller. 23 de abril de 2010.

Lectura del Taller. 23 de abril de 2010.
La lectura...

Lectura del Taller.19 de junio de 2010

Lectura del Taller.19 de junio de 2010
Tras la lectura

LOS ESCRITORES DEL BLOG...

LOS ESCRITORES DEL BLOG...
Aixa, Abdellah, Rkia y Abdelkrym (abril de 2013)

LOS ESCRITORES DEL BLOG.

LOS ESCRITORES DEL BLOG.
Aixa, Anastasio, Rkia y Abdelkrym (abril de 2013)

Alumnos del Taller

Alumnos del Taller
Tras la clase. Diciembre de 2010

A ORILLAS DEL BU REGREG...

A ORILLAS DEL BU REGREG...
... IMÁGENES QUE FLUYEN... (Fotografía cedida por Abdellah El Hassouni)