TALLER DE ESCRITURA "A ORILLAS DEL BU REGREG" DEL INSTITUTO CERVANTES DE RABAT

Bienvenidos a «A ORILLAS DEL BU REGREG», el blog de los integrantes del TALLER DE LECTURA Y ESCRITURA CREATIVA, un curso especial que realizamos desde hace ocho años en el INSTITUTO CERVANTES de RABAT (MARRUECOS). En este espacio damos a conocer los EJERCICIOS DE ESCRITURA que se proponen en clase y que realizan nuestros alumnos, aunque también publicamos colaboraciones de nuestros lectores.

Muchas gracias por leernos y por compartir vuestras opiniones.
Ester Rabasco Macías (profesora del Taller)

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En el taller...

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Aquí estamos, un día de mayo de 2016...

IMÁGENES DEL TALLER

IMÁGENES DEL TALLER
Comentando un cuento...

viernes, 6 de diciembre de 2019

«ESE HOMBRE…» de BAHIA OMARI



El profesor de Historia, el ponente, con su postura majestuosa y su sonrisa da la bienvenida a sus fieles estudiantes. Es la primera clase de Historia, el aula magna está llena.
El Profesor tiene un rostro ancho, del que no desaparece la sonrisa agradable, con barba y una mirada maliciosa y perspicaz.
  Durante este curso, vamos a realizar una aproximación a un tema de gran impacto internacional del siglo pasado. ¿Alguien podría decirme de qué se trata?
En el aula se nota cierta alteración.
  ¿La pobreza, las guerras, la esclavitud, el desarrollo tecnológico, los sistemas políticos, la corrupción…?
Paseando su maliciosa mirada por la amplitud del aula, dice:
  Tenéis la imaginación llena de los problemas actuales del panorama internacional. Eso es perfecto, pero necesitáis profundizar en vuestras propias reflexiones. De todos modos, vuestra reacción es natural.
Una chica, africana, levanta su mano de manera tímida y pregunta:
  ¿El apartheid?  
  El profesor inclina su cabeza con humildad, y habla de una forma contundente, como si gritara, manteniendo su mirada perspicaz, y habla sin mirar sus papeles.
  El analfabetismo, la injusticia social, la pobreza, la lucha, la justicia, la libertad —dice.
  Un gran silencio reina en el aula. El profesor se mueve lentamente sobre el estrado con seguridad, con una mirada indefinida, como si fuera a revelar algo de gran importancia.
  Vamos a ver este tema desde la perspectiva del «ojo de buey»: pensad, reflexionad, analizad. Todo eso necesita un trabajo intenso… ¡Tal como él mismo dijo! Nuestro jefe espiritual de la nación…
  ¿Quién es, profesor? —dice un estudiante curioso.
  Paciencia, paciencia.
El profesor empieza su discurso, mostrándose asombrado y afectado al mismo tiempo.
  Voy a exponer una situación de un país que sufrió mucho, durante años. Sufrió el error del equilibrio social local e internacional. Sin embargo, su población reaccionó.
  ¿Cómo?  —exclama el aula en una sola voz.
  A través un hombre joven, un artista y abogado, un hombre fuerte que estaba en la flor de la vida. Era la persona indicada y un grupo de amigos de confianza tomó las riendas de la lucha y ejecutaron las acciones. Este hombre había soñado con lograr la justicia y la libertad para su país: una justicia social normal, sin discriminación.
  Pero, ¿qué resultado dio esa ambición, esas reacciones, esa determinación? —pregunta el profesor.
  ¿El sufrimiento de la población, el aislamiento, la tortura, la cárcel? —dicen algunos.
  ¿O directamente la muerte? —inquieren otros.
  Lo confirmo —afirma el profesor.
  El profesor se calla unos instantes. Parece reflexionar. Después explica:
  La lucha continuó inspirada en principios universales, con humildad, con fuerza. Aquella lucha marcó la Historia. La determinación se mantuvo gracias a un trabajo realizado codo a codo, con el objetivo irrevocable de alcanzar la libertad.
  ¿Y al final? dice la audiencia cada vez más cautivada.
El profesor muestra una sonrisa y continúa:
  La reafirmación del objetivo había valido la vida para algunos. No se pudo evitar la prisión y la pena de trabajos forzados para el líder y sus amigos. Pero ellos, desde allí, continuaron la lucha, el combate, por una causa legítima. Solo ellos sabían el significado y la definición de la palabra “Patria”.
  ¿De dónde sacaban esa fuerza? —replica la estudiante africana.
  De su convicción, dice el profesor, de su tenacidad hacia la victoria, de su ambición por la libertad, de la marginación que habían soportado por ser individuos de otro color. Fue un largo camino hacia la libertad, difícil y duro. El líder estuvo en la cárcel durante muchos años. Su nombre, a partir de su encarcelamiento, fue 46664, y lo fue durante veintisiete años.
  Un silencio lúgubre reina en la sala.
  No nos perdimos en una reflexión circunstancial. La lucha continuó hasta la victoria. Sí. Muchos sucesos y participantes habían colaborado para llegar a una resolución pacifista: la opinión pública internacional, la opinión crítica, todos clamaron por la resolución de aquel caso humanitario.
  ¿Y, después de su liberación, hubo una reconciliación nacional?
  Ese es el punto crucial de la Historia. La esperanza se confirmó con el cambio y con la liberación de las cadenas de la desigualdad.
  ¿Quién fue el jefe espiritual de aquella nación?
  El profesor, con una amplia sonrisa, dice:
  Es el abuelo de África. Con su combate contra aquella pesadilla, con su victoria, se pasó página a uno de los capítulos más importantes de la Historia del siglo XX y se cerró…

Bahia Omari
Rabat, 13 de noviembre 2019
Tarea 1: "Ejercicio de escritura creativa: escribir sobre un mito sin nombrarlo (Actividad basada en el motivo de "Esa mujer" de Rodofo Walsh)”.
“LA EXPERIENCIA DE LEER Y ESCRIBIR (I), TALLER DE LECTURA Y ESCRITURA CREATIVA, Instituto Cervantes de Rabat, 2019—2020”   

martes, 19 de noviembre de 2019

«ALMA DE PAPEL» de MOHAMMED JELMAD


No, no os equivocáis. Soy un hombre de cincuenta y dos años de edad por fuera, como se puede adivinar a través de varios indicios externos que no consiguen engañar a nadie. Por dentro, logré regresar a la juventud eterna gracias a la gran suma de vidas ajenas que no robé, sino que compartí, desde que empecé a leer obras literarias. Así que apenas he alcanzado los seis años de edad. Nací y crecí en la antigua ciudad de Fes. Vivo en la casa de Malla Kenza apodada «Chwafa" donde se organizan oscuras fiestas dedicadas a calmar los espíritus malignos. Antes de volver a casa, me gusta correr por las estrechas calles que huelen a especias. Suelo sacar mi caja donde escondo mis juguetes, los únicos seres en quienes confío. Y ahora, como por arte de magia, me siento bajo la piel de un joven de Tetuán. Mi padre desertó del ejército español. Toda la familia se trasladó a Tánger. Me he ganado la vida haciendo de guía para los marineros que llegan a la ciudad. La violencia de mi padre me llevó a huir. En la calle, sobreviví en medio de una mezcla peligrosa de drogas, prostitución y a veces crímenes.  Al final, me he visto en la cárcel y condenado a muerte. Antes de que mi cabeza sea cercenada en una plaza pública, compartiré con vosotros un poco de mi vida a través de mis sentimientos y mi dolor. Así pues, lo que quiero deciros es que la lectura me ha abierto los ojos y me ha ayudado entender, a través de vidas ajenas, el sentido de mi propia vida, y eso ha sido gracias a la oportunidad de viajar con mi imaginación en varias dimensiones, sin límite alguno y sin consideración alguna hacia el tiempo o el espacio. Al fin y al cabo, la grandeza del hombre está en ser un puente y no una meta. Lo que en el hombre se puede amar es que es un tránsito y no un acaso.

Mohammed Jelmad
Rabat, 12 de noviembre de 2019
«LA EXPERIENCIA DE LEER Y ESCRIBIR (I), TALLER DE LECTURA Y ESCRITURA CREATIVA, Instituto Cervantes de Rabat 2019-2020.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

«LA LECTURA» de BAHIA OMARI


«Un niño que lee será un adulto que piensa»

La lectura nunca falla, sino que te da la oportunidad de corregir tu visión de la vida, de desarrollar tu comportamiento personal. Eso es durante tu juventud, pero en tu madurez, tu visión cambia. La lectura te proporciona una facultad analítica propia, más seria, más responsable.
De niña, yo era muy solitaria y soñadora. En verdad, la lectura me permitía y me permite soñar. Mantengo vivo un recuerdo muy íntimo, a los ochos años y en mi clase, en el colegio Santa Marguerite de Rabat. Las monjas me transmitían el amor a la literatura a través de la lectura diaria de historias con moralejas durante la primera hora de clase. Después, la ambición por la lectura se fue reforzando a través de cuentos y lecturas infantiles, en los cuales yo encontraba una gran satisfacción personal, moral e intelectual. De esta manera, pasé de la lectura como una obligación en clase a la lectura por placer y distracción. Y para ampliar mi espacio de descubrimiento, me inscribí en la biblioteca, que consideraba como la intersección de todos mis sueños.
En clase, había un proceso mágico: empezamos con la lectura auditiva, seguida de la lectura silenciosa, la cual nos permitía un seguimiento ordenado del texto; y finalizábamos con la lectura solitaria, aislada, llena de concentración. Allí y con ese método nació mi adicción a la lectura. Para mí, la lectura constituía una apertura hacia la libertad y por eso siempre me ha influido de manera positiva.
Por otro lado, estaba el apoyo familiar de mis padres. Mi padre era mi principal sostén intelectual, eso no lo olvido nunca. Mi madre, como era más moderna que las mujeres de su época, aceptaba la educación de la niña, por supuesto, pero mantenía por su cuenta los aspectos más tradicionales: “Sí a la instrucción, pero acompañada de la preparación para la vida, para que seas una mujer perfecta de buenas maneras y elegante”. La existencia de aquella interrelación me daba rabia, pero con el tiempo perseveré en la lucha que me iba adaptando a la cultura de la época.
A los quince años, me convertí en una máquina lectora, devoraba libros, poemas, cuentos, novelas. Nunca me ha importado la crítica, ni me ha influido la cultura, pues pensaba que constituían un freno a mi ambición.
“Ésta es la almohada de tu vida” me decía mi padre, y así yo lo recuerdo cada día. No lo olvido nunca. Mi almohada es mi libro de cabecera, siempre. Este hábito lo mantengo hasta ahora y lo he transmitido a mis hijos. Mi lema para ellos es el libro es la almohada de cabecera, y no es una simple decoración, sino una iniciación a la lectura y al descubrimiento del mundo.
De Montesquieu hasta Victor Hugo, pasando por Lamartine, Colette, Emile Zola, Stendhal, Guy de Maupassant, Guy des Cars, y otros, a través de Los miserables, Sans famille, Le rouge et le Noir, Méditations poétiques, contes et nouvelles, La dame du cirque, la brute, la maudite..
He adquirido muchas cosas y he viajado a través de países y culturas.
Mis estudios de Derecho me dieron la oportunidad de descubrir otros cielos y ver cómo funcionaba el mundo: sistemas políticos, económicos, jurídicos. Mis lecturas se han ido ampliando y mis conocimientos se han forjado, moldeado.     
Ahora, leo con pasión, empatía, rabia, miedo y hago una estigmatización involuntaria de mis lecturas. La lectura es decir, la estimulación del cerebro, la adquisición de la capacitad de reflexionar y de análisis, el enriquecimiento del conocimiento, del vocabulario y de la redacción, así como la concentración, y sobre todo la diversión gratuita y el propio placer enriquece el alma.
                                                                 
Bahia Omari
Rabat, 2 de noviembre 2019
Tarea 0: "Escribir un texto sobre la lectura relacionado con tu vida" 
“LA EXPERIENCIA DE LEER Y ESCRIBIR (I), TALLER DE LECTURA Y ESCRITURA CREATIVA, Instituto Cervantes de Rabat, 2019-2020”   



martes, 5 de noviembre de 2019

«LA BIBLIOTECA ESCOLAR» de IMAN TANOUTI


Hoy quiero hablarles de una pequeña biblioteca escolar, en una pequeña ciudad del norte, allá por los años ochenta.
La idea surgió de una maestra que nos animó a crear una pequeña biblioteca del aula en un pequeño armario que, seguramente, debía servir para otra cosa. Todos debíamos contribuir en la creación y crecimiento de la biblioteca, y así luego ya podíamos coger prestado un libro pagando diez céntimos, treinta o cincuenta, según el color de la etiqueta que le habíamos asignado. A final de mes, con el dinero recaudado, comprábamos más libros de segunda mano o, a veces, incluso nuevos.
El recreo era el lugar idóneo para sentir que éramos el club de los cinco  correteando en busca de aventura, de emoción y de entriga. Sherlock Holmes un día era rubio, otro moreno, alto, o bajo, y al pobre Watson le tenía sin cuidado ir con falda o con vestido. ¡Era lo de menos!
Pero a Supermán sí que le preocupaban esos detalles, y no recuerdo haberlo visto con ninguna prenda femenina, sería por puro machismo, supongo, o porque las niñas tenían que jugar a las muñecas y los chicos a los superhéroes. No sé.
El pequeño Nicolás también nos visitaba de vez en cuando, y sus travesuras nos resultaban desbordantes de humor e ingenio .
Y luego descubrimos el maravilloso mundo del cómic. Vivir los personajes en primera personaje era fascinante, y las ilustraciones invadían nuestro pequeño mundo y afán de aventura.
Siempre he pensado que los cómics son una buena herramienta de motivación a la lectura  y se ha demostrado que el tema mas aburrido, trabajado desde un cómic, puede llamar mucho más la atención de los niños y motivarles a buscar mas sobre el libro, el tema o los personajes.*
Creemos que, con el tiempo, se pierde el hábito de la lectura, la vida te lleva por muchos caminos donde el tiempo se estrecha cada vez más hasta no dejar hueco a la lectura. Por lo que a mí respecta, los libros de leyes y los artículos de  códigos civiles y penales echaron a patadas mis maravillosas novelas latinoamericanas… Con Oliver. W Holmes, JR, Scherlok Holm no tenía ninguna posibilidad de sobrevivir; Cesar LOMBROSO sustituyó a Agatha Christie, y Cicerón se encargó de eclipsar a William Fox y sus maravillosos viajes en globo, además de todas las lecturas obligatorias y de objetivo académico, que desde luego carecían de interés.
Una vez adquiridos los conocimientos legales necesarios y satisfechas las exigencias laborales, la nostalgia de la lectura placentera  surgió de la nada como por arte de magia.
La vuelta no ha sido fácil, pero el hábito se fue instalando de nuevo poco a poco, de manera natural y espontánea. Aquello era como subir en bicicleta, porque es algo que nunca se olvida aunque lo dejes por un tiempo.
Por eso, estoy convencida que el hábito de la lectura se tiene que instaurar en la infancia, es igual que plantar una planta, que aunque se seque por un tiempo: una vez que vuelves a regarla, te lo agradece con unas flores o unos frutos.
A veces, pienso que gracias a esa pequeña biblioteca, varias mentes maravillosas andan ahora expandidas por diferentes lugares, y que suguramente, como yo, se acordarán, de vez en cuando y con mucho cariño y nostalgia, de aquella pequeña biblioteca escolar en una pequeña ciudad del norte allá por los años ochenta.

*Leorian Ricardo , director creativo de Moro Studio.

Iman Tanouti
Rabat, 16 de octubre de 2019
Tarea 0: "Escribir un texto sobre la lectura relacionado con tu vida" 
“LA EXPERIENCIA DE LEER Y ESCRIBIR (I), TALLER DE LECTURA Y ESCRITURA CREATIVA, Instituto Cervantes de Rabat, 2019-2020”   


viernes, 1 de noviembre de 2019

«RADIOGRAFÍA» de ANASTASIO GARCÍA



Soy un joven muchacho sin más compañía que mi esperanza e ilusión. La vida no me ha tratado demasiado bien, lentamente me ha ido quitando lo poco o mucho que tenía. Ahora me dispongo a emprender un viaje, el más importante de mi vida, y espero que me lleve a cumplir mi más esperado anhelo. Me convertiré en un caminante, un caminante sin camino y lo trazaré poco a poco con mis huellas. Haré el camino al andar y espero que no se desvanezca como las estelas en la mar. Sé que no será fácil, pero confío en que la vida me devuelva algo.
Viajo lejos, muy lejos, y este periplo me hace cruzar las más inhóspitas y bellas tierras. Mientras que mis pasos avanzan me acuerdo de Castilla y de sus campos cubiertos de verde viento y verdes ramas.
En mi travesía, que dura ya mil y una noches conozco a los más pintorescos personajes. Se cruza en mi camino, por ejemplo, un célebre y codiciado perfumero, nacido entre las inmundicias, que tardará mucho tiempo en desvelar su secreto. Un secreto bastante macabro pero cuyo perfume hace enloquecer. También conozco a un León, que se hace llamar el Africano, pero también el Granadino, el Fesi o el Zayyati. Un hombre sabio que no conoce límites ni fronteras.
En esta aventura he tenido que luchar contra monstruos camuflados de molinos o contra hidras de cien cabezas.  También he tenido que trabajar para ganarme el pan, a veces un pan desnudo. He sido una modista en Tetuán en tiempos de guerra y postguerra reconvertida en espía, así mismo, he tenido que manejar una flauta para liberar de algunas plagas. Como veis, no ha sido ni es un camino fácil.
Mi viaje avanza y me encuentro con cementerios de libros olvidados y con constructores de catedrales, que tendrán y tienen que edificarlas con trabajo, esfuerzo y penas. Primero han de poner los pilares que las sostendrán y fijarán a la tierra para terminar su obra maestra con una catedral frente al mar.
En mi camino me encuentro con una ciénaga que logro atravesar difícilmente. Esta ciénaga me conduce a un pueblo y allí conozco a un coronel que, nada más verme, me cuenta la historia de cuando las cosas no tenían nombre y, por ende, la historia de su familia. En medio de esta conversación aparece una diminuta Úrsula murmurando no sé qué de las colas de cerdo.
Este coronel también me habla de otro coronel y de su agónica espera cada semana en las oficinas de correos.
Por fin llego a mi destino, Ispahán, y empiezo a convertirme en lo que quiero ser. Mi metamorfosis comienza y se inicia mi lucha personal contra todo tipo de plagas e insectos. Este cambio prosigue, lento pero seguro, hasta llegar a ser el médico que tanto esfuerzo me ha costado bajo la tutela y el manto protector del gran Ibn Siná, que me alienta y acompaña al igual que todas las historias vividas en este largo viaje.
Como veis, ese joven e inexperto muchacho que inició un viaje a lo desconocido se ha transformado y ya no es el mismo. Ahora, puede ser, también, la saeta, la cebolla de la nana o un verso de Sabina.

Anastasio García
Rabat, octubre de 2019.
Tarea 0: "Escribir un texto sobre la lectura relacionado con tu vida" 
“LA EXPERIENCIA DE LEER Y ESCRIBIR (I), TALLER DE LECTURA Y ESCRITURA CREATIVA, Instituto Cervantes de Rabat, 2019-2020”   


miércoles, 22 de mayo de 2019

«LA SOLIDARIDAD» DE DAVID EDWARD TIPPING


Miré el reloj que marcaba las 19.50 horas. «Aunque haya anochecido hace más de una hora, no puedo decir que sea tarde para hacer un poco de ejercicio», pensé rechazando la idea de resignarme ante la fatiga. Mi colega acababa de dejarme en la pensión en aquel, mi primer día, en esta ciudad desconocida. Y yo no había podido ausentarme de la oficina durante el día ya que las discusiones se habían prolongado desde la mañana hasta el atardecer.

Subí hasta la habitación y me cambié de ropa para ir a correr. «Unos treinta minutos, unos cinco kilómetros, un recorrido del barrio, no vale la pena llevarme el teléfono, tampoco la billetera, ya que me estorban», me dije.

Bajé a la calle y me puse a correr inicialmente a un ritmo lento con el fin de evitar los peatones que, aunque se esparcían a medida que el comercio cerraba, me impedían el paso en muchos puntos. Llegué a un sector residencial por donde no se veía a nadie caminando. Decidí seguir adelante. Volteé la cabeza para asegurarme de que recordaba el camino de regreso y me lancé por una calle desierta. Al estar bien alumbrada, no se me ocurrió la eventualidad de perderme. Y fui aumentado el ritmo de la carrera hasta llegar a una intersección con una avenida.

«¡Ya es hora, debo regresar!», a duras penas logré soltar aquellas palabras mientras recuperaba la respiración. Giré a la izquierda en la avenida con la intención de volver por una calle paralela a la que había subido. A medida que avanzaba me di cuenta de que las luces de los vehículos no seguían una línea recta. La avenida tomaba otro rumbo. Doscientos metros más adelante, aunque todavía no había visto la calle de regreso, me topé con un espacio verde que se parecía al jardín público por el que había pasado antes. «!Un atajo!»,  me dije al ingresar por el portón.

Salí por el otro lado y empecé a correr con el ánimo renovado. Sin embargo, cinco minutos más tarde, pude constatar que las fachadas de las casas eran más oscuras que las viviendas que había visto antes. Me detuve para ubicarme. En ese momento, observé unos rayos de luz que se reflejaban en las copas de los árboles. «Ah, por fin. Es la iluminación de la torre de la plaza que está cerca de mi pensión», me dije con firmeza para disipar cualquier duda mientras me dirigía hacia allá.

Unos 500 metros más adelante alcancé el origen de las luces, o sea las de un monumento que yo no recordaba. Consulté el reloj. Era las 22.15 y el zumbido constante de los carros se había reducido al sonido de un vehículo solitario que pasaba cada vez con menos frecuencia. El alumbrado se apagó. Traté de calmar mis nervios, pero mi ansiedad aumentaba a medida que los minutos avanzaban. «¿Qué puedo hacer?», me dije mientras analizaba la situación. Una luz se encendió en mi cabeza: «Arnaud está hospedado en El Mandarín. Si logro ponerme en contacto con el hotel, podré pedirle que me envíe un taxi. Seguramente, el primer vigilante que aparezca me hará el favor». Pero el primer vigilante no disponía de teléfono. El segundo disponía de un un móvil descargado y el tercero no tenía conexión a la red, y además tampoco no me comprendió.

Así que seguí caminando. «¿Adónde va esta calle? Tiene que llegar a algún sitio con vida.» Aunque buscaba levantarme el ánimo, las perspectivas de hallar una salida se oscurecían a medida que avanzaba la noche. No había otra opción que la de seguir adelante. Afortunadamente, en aquel barrio no faltaban vigilantes frente a las viviendas. Cada vez que me acercaba a uno, le preguntaba si conocía el hotel El Mandarín o una plaza en cuyo centro se elevaba una torre iluminada. Todos levantaban las cejas y me respondían con una negativa. Con el corazón palpitante y con una gran sensación de idiotez, di media vuelta porque sentía que estaba alejándome cada vez más de la civilización.

Bajé el ritmo para conservar la energía porque me di cuenta de que me había metido en una prueba de la que solamente Dios conocía el fin. Ya estaba resignado a pasar toda la noche caminando cuando discerní un letrero encendido en una ventana «Platos italianos». Al acercarme en la penumbra, logré distinguir una mesa donde dos clientes comían. «¡Está abierto! ». Me precipité a la entrada y casi arranqué la puerta. El mesero sufrió un sobresalto ante el golpe que resonó. Se giró hablando a regañadientes, pero se detuvo al ver a un tipo con una camiseta sudorosa, sobre todo por la parte de las axilas, y cuya expresión era muy parecida a la de alguien que se arrastra en un barco tras haber sido salvado de un naufragio en el mar. 

Le conté mi desdicha. Y le pedí que me dejara llamar al hotel. Dejé que sonara el timbre del teléfono hasta ocho veces. Nadie contestó. Derrotado, me senté en la silla que el mesero me había ofrecido. Estaba resuelto a pasar la noche errando por las calles cuando vi que descolgaba el teléfono. Una vez terminada la conversación, me hizo una señal y me dijo: «El taxi llega en cinco minutos, te llevo al hotel». Lo miré inquisitivamente… «¿Cómo? Es que no tengo cómo pagar al taxista». «No te preocupes por eso», me respondió al entregarme un billete que acababa de sacar de su billetera.

Quince minutos más tarde, me encontraba en el hotel. La recepcionista me pasó el teléfono tras comprobar que Arnaud estaba en su habitación. Mientras yo le explicaba por el auricular la situación a éste, una gran sensación de idiotez iba tomando forma en mi cabeza. Se consolidó cuando Arnaud me preguntó «¿Y qué quieres que haga yo?»

«He venido para que me des la dirección de mi pensión», le contesté.
«¿La dirección de tu pensión? ¿Y por qué debería saberla yo?»
«Tu secretaria me reservó la habitación. Tal vez tengas el número de teléfono»
« ¿Yo? ¿y qtengo yo que ver con esa historia?»
Y colgó.

David Tipping.
Rabat, 20 de mayo de 2019.
Inspirado en una experiencia personal.

“LADRONES DE SUEÑOS” de IMAN TANOUTI


 
Andaba aburrido, deambulando por las calles de la Avenida de los Cónsules, cuando llamó su atención una muchedumbre que empezaba a formar un círculo. Poquito a poco, los curiosos empezaron a convertirse en gentío.
Entre empujón y empujón consiguió meter la cabeza dentro del círculo. Atónito, vio a un hombre de avanzada edad, pero apuesto y con el cuerpo erguido, el pelo engominado, vestido con traje negro y una pajarita que seguramente había sido blanca en otros tiempos. En la mano sostenía una caja de cartón atada con cordeles.

¡No vendo nada!  

Repetía el hombre.

¡Señoras y señoras, yo no vendo nada, porque lo que tengo no tiene precio!

Y luego con pomposo gesto alzó la caja de cartón y la ofreció a los cielos.
Fue entonces cuando la gente empezó a apretujarse, intentando desatar ansiosamente los cordeles que ataban el misterio.
Y la caja se abrió, y de ella escaparon figuritas de celofán de colores y anudado en forma de mariposas.
Sin saber para qué servían, todos se pusieron a saltar y a apretujarse con gestos belicosos con el fin de conseguir una.

Cada figurita es un cambio de vida, un sueño conseguido, paguen lo que quieran, señoras y señores, y vean cumplirse uno de sus sueños.

Con poco convencimiento, él alcanzó a coger una figura de celofán violeta entre gritos y empujones, y le regaló al hombre unas monedas. Y digo “le regaló” porque estaba persuadido que se había dejado estafar.
Bajó corriendo por las calles de la Medina con la ilusión dibujada en la cara, cuando tropezó con los pies de un mendigo sentado en el suelo. Fue entonces cuando voló su figura de celofán por los aires y aterrizó en una alcantarilla medio abierta para terminar en los subterráneos de la vieja Medina y el sueño con ella. Pasmado, se dio la vuelta para ver si el hombre todavía estaba allí para comprarle otra, pero no había rastro de él ni de la gente que lo había rodeado hacía unos minutos.
El pobre mendigo, preocupado por ser el causante de aquella tristeza, le dijo que fuera a la Casba de los Udayas y preguntara por el mercader de sueños.
¡El sí que te puede ayudar!
Él echó a correr con ímpetu hacia el lugar indicado, y le preguntó a la primera persona con quien se topó por la cuesta de la Casba de los Udayas.
Cuando llegó al lugar que le habían indicado, llamó a la puerta del vendedor de sueños. Al cabo de unos segundos, una mujer de mirada oscura le abrió y le instó a que esperara. Salió luego un hombre fuerte y barbudo que, tras escucharlo, desapareció unos segundos para volver luego con una cinta roja en la mano.

Átate esta cinta en tu muñeca izquierda; ella te guiará hasta tu sueño.

Y después de cobrarle unas monedas, le cerró la puerta en las narices sin despedirse siquiera.
El hombre bajó por las callejuelas de la Casba de los Udayas, y en el camino, sintiendo ya gran calor y fatiga, se sentó en el café Maure a tomarse un té con menta.

¡Bonita cinta le dijo el camarero sin poder contener la risa— ¡Ya veo que eres otra víctima del vendedor de sueños!

Él empezó a correr como un endemoniado y tanto como sus piernas se lo permitieron hasta la casa del mercader de sueños, pero en vez de una puerta, se encontró con que, en su lugar, allí se alzaba una pared azul claro adornada con plantas de hierbabuena.
Se dio la vuelta, ya cabizbajo y desalentado por haber perdido todavía más monedas por perseguir un espejismo. Pero en ese momento llamó su atención una viejecita que estaba sentada a la puerta de una galería de arte. Le estaba mirando con tanta insistencia que, finalmente, se acercó a ella como hechizado y le preguntó qué vendía en su pequeña cesta.

Hierbas sagradas, para cumplir ese sueño tan deseado...
¿Y si no se cumple el sueño, viejecita?
¡Pues te calmarán el alma y te ayudaran a conciliar el sueño, que también es vital, jovencito!

No le compró a la viejecita las hierbas porque se sentía ya demasiado ridículo.
Salió de la Casba de los Udayas y caminó sin rumbo, la cabeza hecha una coctelera por el ajetreado día que había tenido. 
Sin saber cómo, se encontró de repente delante de la puerta de su casa del barrio de Océano. Al abrir la puerta sintió que pisaba algo. ¡Cuál fue su sorpresa al ver un sobre recién sellado con la suela de su zapato!
¡Había conseguido aquel puesto de trabajo que tanto esperaba!

Iman Tanouti.
Rabat, 16 de mayo de 2019.
Inspirado en el cuento “OFERTAS” de Eduardo Galeano.

lunes, 29 de abril de 2019

ANÁLISIS, “EL CUERPO” EN LA OBRA DE TAN TUYO COMO TU MUERTE DE EMILI BAYO, POR FÁTIMA EZZEHAR

Tan tuyo como tu muerte: una novela que exige una profunda concentración y atento análisis  por la complejidad de su trama policial y científica, así como por los efectos psicológicos, físicos  y sociales.
Tan tuyo como tu muerte es más que una obra literaria, es una lectura que puede ser considerada clásica. Así es, el autor Emili Bayo, paralelamente a los personajes y a todos los elementos componentes de la historia, nos presenta la novela desde su principio en un molde distinto que concede su mayor importancia a un organismo concreto, vivo. Un organismo que no habla pero que existe, que se manifiesta y  actúa.
El autor nos avanza la historia con la voz narrativa del protagonista central de la mayor parte de la obra, el sargento Abel Claramunt, que nos lleva a seguirle en el desarrollo de un asunto criminal con todos sus embrollos y contradicciones.
Sin embargo, como lectora, me acompañan muchas preguntas durante la lectura de los capítulos de este relato. ¿Qué objetivo previsto tiene Emili Bayo al crear a su personaje principal de la historia como héroe moribundo? ¿Cuál es, realmente, el núcleo complejo de la obra y cómo distinguirlo entre todo lo demás?
El sargento Abel Claramunt, en la policía de Lleida, previamente a la narración de los eventos del asunto policial, nos describe su estado de salud y todos sus sentimientos de sufrimiento, de dolor, de angustia, de ascosidad, de rabia y de agresividad. Este es su cuerpo. Un cuerpo desgraciado, débil y abatido. Un cuerpo que, por las mínimas fuerzas que le quedan, se sigue soportando  a sí mismo. Un cuerpo que está en relación mutua con la mente, en conexión continúa y que, por transitividad, afecta a los pensamientos, a los comportamientos y a su conducta. Una relación inseparable de un universo corporal complejo con su propia persona, y de él mismo con su entorno externo.
El proceso fisiológico-psicológico está ligado a las funciones de los sistemas asociados a nuestro organismo de una manera común y adecuada. Una fuerte interacción produce en el cuerpo todas las necesidades indispensables para el bienestar del ser humano. Si no, cada defecto en cualquier aparato interior acaba por infectar el funcionamiento organizado del cuerpo como sujeto traductor y expresivo.
Así, la enfermedad agresiva de Claramunt, como él odiosamente la describe, proviene del sistema excretor. La avería de la vejiga urinaria le hace la vida inaguantable. Una vida compartida entre el hospital, en cuya atmósfera circula el espectro de la muerte y el ambiente estrangulador y agobiante de la comisaria; entre la incapacidad de los médicos y el maltrato de sus subinspectores y compañeros hacia su persona; entre los medicamentos como “drogas”, los análisis, los servicios, y entre las carpetas sucias, las investigaciones vacías y la mesa de trabajo arrinconada junto a los asquerosos servicios. Una persona apartada y frustrada…
Una persona a quien, para colmo, a su perforada salud, se le añade la sanción policial ya que ha sido traslado desde Barcelona ‒la ciudad cosmopolita‒ a la comisaria de Lleida ‒ciudad de provincias‒, según el reglamento policial y debido a una falta disciplinaria del inculpado. Todo se derrumba ante él: un cuerpo azotado de un hombre perdido en medio de un profundo desconcierto. Esto convierte su espacio vital en un rincón excesivamente aislado, frío y oscuro. De hecho, el moribundo Claramunt no puede controlar la complicada situación externa ni encontrar la paz interior,  ya que la salud y la moral van de la mano.   
         Mientras, en el seno de estas circunstancias  perjudiciales para su estado físico  y mental, algo cambia en él. Un hilo de luz surca su espíritu, le aclara el sentido frondoso de sus pensamientos. Se trata del desafío. El desafío, al que se agarra con fuerza para afrontar los problemas externos y recuperar su dignidad.
        Naturalmente, en situaciones parecidas, el sistema nervioso autónomo  segrega una sustancia artificial de control y coordinación sobre los demás órganos y el medio ambiente cambiante. Se trata de un procedimiento  para enfrentar el mal y actuar de una manera adecuada y eficaz con el organismo interior; o bien es un entendimiento entre la causa y la justificación, algo demostrado científicamente.
        A partir de este momento, el sargento Abel Claramunt intenta desviar positivamente las circunstancias  negativas a su favor. Con inteligencia, cambia de comportamiento, al menos exterior. Se arma de todos sus sentidos. Se hace más observador que hablador, manteniendo la calma y la ignorancia, escuchando, dibujando una sonrisa de hipocresía con humor, burlándose en silencio de las instrucciones y las órdenes administrativas del cuerpo policial, marcando la distancia entre la percepción y la acción; aunque de vez en cuando, es capaz de arrojarles a la cara a los demás, a su pesar y sin vergüenza alguna, realidades crudas y brutales como bofetadas. Un gran desafío psicológico para una persona cuya contracción de su rostro refleja su oculto dolor. Por eso crea una especie de escudo para protegerse: su propio cuerpo. Un medio de expresión en un mundo en que se avería la comunicación. Un lenguaje. Ese es el precio del orgullo para un moribundo a pocos meses de jubilarse.
                   De repente, en el turbión de su vida, el destino empuja en su trayecto profesional a una persona que se distingue por su morfología femenina. Una compañera, una agente. La joven es una chica con ganas de vivir y trabajar, dinámica y optimista. De este modo, ambos se convierten en una pareja policial de gran contraste físico y moral. Emili Bayo les atribuye, encima, una relación familiar, por ser ella es su prima por descendencia. Entre ambos se establece un sistema de apoyo y de ayuda. El ambiente toma cuerpo más tranquilamente con un diálogo caracterizado por el humor y una comunicación que, a pesar de su lentitud, va quebrando el silencio. No puede ser de otro modo, ya que, por otro lado, el indeseable pasado familiar y sentimental oprime el corazón de Abel. Es algo así como una mecha de fuego bajo las cenizas, algo que él había ahogado en su fondo desde tiempos remotos y que se había esforzado continuamente en borrar de su memoria, pero que ineludiblemente acaba manifestándose.  
En este contexto, una llamada urgente para salvar una vida les une y hace que se ocupen juntos de un asunto supuestamente criminal. Se trata de una  investigación sobre una chica desaparecida. Una amiga de Azucena, preocupada por la ausencia de su compañera, les pide ayuda. No es fácil para la pareja embarcarse en este asunto, para Abel en particular. Progresivamente,  ambos van encajando a la vez que van estudiando la cuestión del secuestro. La búsqueda se complica cada vez más ante sus pasos, lo cual aumenta la tensión nerviosa entre la joven agente activa y precipitada y el viejo compañero que va cargado de una enorme joroba de experiencias de la vida. Aunque la  debilidad de Abel resiste. El cruce de los hilos de telaraña en este asunto policial embrolla completamente las pistas de los investigadores. No pueden retirarse. El compromiso ha quedado sellado. Otro desafío: la razón. Esa facultad del espíritu humano que permite al hombre  medir, distinguir, analizar y actuar inteligentemente para lograr su objetivo de una manera racional. También es un medio de evaluar la capacidad intelectual de la persona. La complejidad del asunto aumenta cada vez más la voluntad y la curiosidad para descubrir este enigma. Por eso, optan por trabajar intensamente, estableciendo multitud de posibilidades, imaginaciones y sugestiones… y se mueven en diferentes espacios, lo cual requiere muchos esfuerzos físicos y mentales. Por casualidad, el descubrimiento de una persona asesinada en el bosque les guía hacia una profunda investigación, buscando por todos los medios argumentos de toda información, incluso entre aparatos de sistemas de performance. Así hace su aparición el cuerpo de “María Dolores Ballesté”, una chica atada y filmada por una cámara. En la película aparecen: “sus ojos claros, tensos, muy abiertos, lacrimosos… la pura imagen del terror…” Una descripción de un cuerpo salvajemente maltratado.
             La especulación de los datos y la perseverancia para conseguir el desenlace del asunto policial conducen a Abel y a Azucena hasta el escenario del crimen, al barranco donde se descubre el cadáver del profesor Santiago en un vehículo hundido en el barro. Un acto criminal con premeditación confirmado. Aquí encontramos un cuerpo cruelmente asesinado. María Asunción, la segunda protagonista narradora, había preparado personalmente y con todo detalle el asesinato. ¡Por venganza!  ¡O por enfermedad emocional y psicológico! ¿Pero qué relación tiene María Asunción con el profesor? ¿Por qué decidió quitárselo de encima? ¿Por qué ha dicho: (“Elia, estarías orgullosa de mí”)? ¿Qué relación tenía  el profesor  con Elia, y cuál Elia con María? Aquí toma relevancia el asunto de la víctima-asesina. El eco de la muerte persiste. Otro enigma. Otra trama que se encadena a la precedente por su aspecto criminal y que a nuestros investigadores les exige más energía, más sudor y coraje, lo cual provoca un cierto desacuerdo entre ellos por momentos. Ahora contamos con muchas cartas boca arriba de personas muertas y de otras en peligro o fugitivas por diferentes causas sentimentales o por interés material. La investigación, ya en su espiral, alcanza una mayor altura: espacios, movimientos, herramientas del crimen, personas de géneros opuestos (hombre y mujer), meditación, persecución, actos trágicos, destino negro, relaciones confusas  y comportamientos incontrolables, resistencia y desconfianza… En ese caso, se manifiesta el cuerpo de los personajes con sus acciones positivas o negativas. También cuando María Asunción se da cuenta de que su cuerpo desnudo, confundida en una sala desconocida con un hombre desconocido que cuida de ella le dice: “… Además, un cuerpo desnudo luce en todo esplendor. Es ridículo que la gente dedique tanto esfuerzo a la tarea de taparse…”.
            Según la misión policial, están ante un complejo asunto criminal y se suceden un conjunto de  delicadas medidas para proceder al desenlace del misterio del crimen y la identificación del  cadáver y del actor de la acción, ya sin fisuras: autopsia, huellas digitales e indicios físicos corporales  y materiales que presentan los enfoques del asesinato y el sufrimiento del asesino, y que definen el tipo del drama. El cuerpo humano, aunque apagado, se expresa. El desenlace del enigma toma un giro sorprendente: una asesina convertida en víctima. Así es, el profesor Santiago había sido acusado de violación por parte de una intima chica desaparecida. Un testigo quieto que revela la paradoja de la vida hasta la muerte.
               El cuerpo es una identidad, es una historia. ¿Pero es posible que el cuerpo pueda perder su identidad? Así, todo fluye en la antropología social y cultural. La incoherencia entre las mentalidades antiguas y otras  modernas engendra un conflicto generacional a través los tiempos. Una oposición sistemática por contraste social o individual entre una  mentalidad  auténtica, por su egoísmo, su exigencia ante sus hábitos y sus creencias, frente a una generación  emancipada, con una independencia física, mental y material, creando un nuevo mundo cultural y técnico con todas sus ventajas y sus inconvenientes. En resumen, una dislocación familiar. Un movimiento del cuerpo en un medio ambiente cambiante desde una procedencia a un destino incierto por obligación o por necesidad para “Abel”, que a su pesar se encuentra rodeando en un círculo vicioso con todas sus desgracias; o por voluntad y ambición, para “María”. No de otro modo se distingue la conducta de “Azucena”, la joven chica que oscila entre su familia tradicional y su generación moderna. Este es el contrapunto entre la ignorancia y el deber de saber que cada persona lleva en sí durante su vida.
Pero lo más espantoso es cuando la identidad personal fluye en el organismo profesional. Así pues, el cuerpo de la policía por sumisión imperativa a las instrucciones por una cuestión de autoridad, acaba inconscientemente colmado hasta perder su propia identidad.
En consecuencia,  Emili Bayo, por el poder de la palabra que él domina, junto a su perfecta habilidad para el montaje estructural del acoplamiento de todos los personajes y  las tramas, nos presenta una obra de gran amplitud que engloba el tema policial, social e individual con una intensidad dramática. Tan tuyo como tu muerte nos lleva inteligentemente al descubrimiento del cuerpo humano en todas sus dimensiones, sus valores y problemáticas.

Fátima Ezzehar
Rabat: 01 de marzo de 2019
Actividad de análisis: El cuerpo, desde la novela de Emili Bayo “Tan tuyo como tu muerte”.


RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Cantando los versos de José Martí.

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Iman y Anastasio recitando a Mario Benedetti. Mohammed a la guitarra.

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Manal, Ahlam y Assia recitando a Oliverio Girondo.

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Rkia recitando a Delmira Agustini

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Bahia recitando a Alfonsina Storni.

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Laura & Mohamed y Mohamed & Laura cantando a Alfonsina Storni.

Ensayando para el Día E junio 2015

Ensayando para el Día E junio 2015
Grupo del Taller de Lectura y escritura 2015

Recital 18 de junio de 2016

Recital 18 de junio de 2016
21.00 Instituto Cervantes de Rabat

Bahia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Bahia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Recital del 24 de abril de 2015

PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Viernes, 24 de abril de 2015, 19.00 -INSTITUTO CERVANTES DE RABAT -

Aïcha. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Aïcha. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Recital del 24 de abril de 2015

Iman.PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Iman.PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Recital del 24 de abril de 2015

Fatima. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Fatima. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Rabat, 24 de abril de 2015.

Abdellah. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Abdellah. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Viernes, 24 de abril de 2015

Rkia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Rkia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Viernes, 24 de abril de 2015

Lectura del Taller. 23 de abril de 2010

Lectura del Taller. 23 de abril de 2010
Tras la lectura...

Lectura del Taller. 19 de junio de 2010

Lectura del Taller. 19 de junio de 2010
La lectura

Lectura del Taller. 23 de abril de 2010.

Lectura del Taller. 23 de abril de 2010.
La lectura...

Lectura del Taller.19 de junio de 2010

Lectura del Taller.19 de junio de 2010
Tras la lectura

LOS ESCRITORES DEL BLOG...

LOS ESCRITORES DEL BLOG...
Aixa, Abdellah, Rkia y Abdelkrym (abril de 2013)

LOS ESCRITORES DEL BLOG.

LOS ESCRITORES DEL BLOG.
Aixa, Anastasio, Rkia y Abdelkrym (abril de 2013)

Alumnos del Taller

Alumnos del Taller
Tras la clase. Diciembre de 2010

A ORILLAS DEL BU REGREG...

A ORILLAS DEL BU REGREG...
... IMÁGENES QUE FLUYEN... (Fotografía cedida por Abdellah El Hassouni)