TALLER DE ESCRITURA "A ORILLAS DEL BU REGREG" DEL INSTITUTO CERVANTES DE RABAT

Bienvenidos a «A orillas del Bu Regreg», el blog de los integrantes del Taller de lectura y escritura creativa, un curso especial que realizamos desde hace doce años en el Instituto Cervantes de Rabat (Marruecos).

En este espacio damos a conocer los cuentos, poemas y otros ejercicios de escritura que se proponen en clase y que realizan nuestros alumnos, aunque también publicamos colaboraciones de nuestros lectores.

Muchas gracias por leernos y por compartir vuestras opiniones.
Ester Rabasco Macías (profesora del Taller)

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viernes, 27 de enero de 2017

«LA OPERACIÓN» de BAHIA OMARI



“El silencio es la primera piedra del Templo de la sabiduría”
PITÁGORAS.

La luz del alba traspasa la oscuridad apacible de mi habitación, mis ojos no han visto el sueño desde hace días y días. El sueño ha empezado apenas a ganar mis ojos cansados, después de largos días llenos de diligencias que no me han permitido pensar en mis problemas de salud.
Al adormilarme, he soñado de mis padres, muertos hace veinte años, y también con mi marido, que me dejó hace cinco años a causa de un infarto. En el sueño, todas estas personas, tan próximas a mi corazón, abren una puerta y me empujan hacia un gran jardín.
La cita con el gastroenterólogo será mañana a las diez de la mañana. Nadie lo sabe. El silencio es la llave de la prudencia, de la sabiduría, para preservar los sentimientos de una familia tan cariñosa. El anuncio de mi enfermedad podría lastimar la alegría de esos otros  dos acontecimientos tan felices.
Tengo cincuenta años y, desde hace un mes, siento cólicos, una colitis acompañada de contracciones en el tubo digestivo. La colitis se me ha aliviado con el tratamiento que me recetaron. El médico, un amigo de la familia, me señala que es necesaria una operación para quitar el tumor del intestino grueso.
Pienso en todo esto en silencio.

La duda se incrusta en mi mente. Claro que estamos en el siglo XXI, que vivo en una sociedad muy moderna, que la medicina está muy avanzada, pero existen varios métodos de curación para no recurrir a la operación quirúrgica.
¿Me abandona la razón o estoy perdiendo el juicio?
Llamo a una amiga que podría ayudarme a disipar la confusión, la indecisión frente al hecho de tener que pasar por la operación. Me ha propuesto ir a ver a una anciana que vive en un pueblo lejano de la ciudad. Es una señora mayor que utiliza la magia para echar los malos espíritus y las enfermedades peligrosas. Una manera tradicional de curación: un poco de incienso y agua santa que ella deja bajo las estrellas durante los tres últimos jueves del mes. La vieja preparará una comida un poco especial con esta agua, con un gallo negro y su sangre y el cuscús de los muertos. Mi amiga dice que esta receta es muy eficaz para curar los males del cáncer. Puede ser, pero… no sé… No estoy convencida, este método es muy peligroso, estrambótico.
Pienso en otra opción: ir a ver a un “fkih”, una persona que conoce muy bien el Corán y que puede curar mi enfermedad con la lectura de algunos versículos del Corán.  El “fkih” puede elaborar un talismán con las palabras, las letras de Dios, para protegerme de la enfermedad. Puede ser… pero no sé… Este método no es peligroso, pero yo no creo en estas supersticiones.
Una parte nada insignificante de gente cree en la curación con la magia negra y mediante otros métodos muy antiguos. Si lo pienso en serio, no puedo recurrir a esas artes tan utópicas, yo no. Soy una persona instruida, he estudiado en las mejores escuelas y universidades, las más prestigiosas de la ciudad.
¿Cómo puedo pensar en esas alternativas? ¿Es a causa de la desesperación?
No sé…, pero lo que es seguro es que necesito vencer la enfermedad con diligencia, paciencia y calma y procedimientos lógicos.

Abro mis ojos cansados, después un perturbado sueño. Es el día de la operación. Pero siento, en este momento, un triunfo, una victoria frente a la enfermedad. Mis pensamientos me han llevado hasta algunos meses atrás, y he recordado, con una sonrisa, todas las actividades que he hecho hasta el día de mi operación.
Claro que dos acontecimientos han necesitado una concentración muy importante: la llegada de dos nietos y la preparación de la boda de mi hijo mayor. La alegría ha llenado mi alma y me ha dado fuerza y energía para aguantar el peso de esta enfermedad.
La boda se ha programado en, apenas, cuatro meses.  Antes, una boda se preparaba durante largo tiempo, como dice el proverbio “la boda de un día se preparará en un año, y qué dicen de la preparación del matrimonio para toda la vida…”. Pero en el siglo XXI, todo lo hacemos deprisa, todo se hace rápido. 
Necesito acelerar los preparativos, hacerlo todo cuanto antes…
He arreglado todo lo necesario para el casamiento, pero sin olvidar ni excluir la preparación de la llegada de mis nietos. Mi hija se casó hace dos años y no le era posible quedarse embarazada, pero ahora con el progreso de la medicina moderna, todo es posible.
En la antigüedad, la mayoría de la gente recurría a otros modos de tratamiento, como la medicina tradicional o el recurso a los medios espirituales: encender velas en las iglesias o en los marabús y tumbas de los santos, o bañarse con agua procedente de siete olas… Afortunadamente, las mentes han evolucionado para dar paso a la ciencia, la cual puede resolver los problemas de fertilidad. Mi hija ha optado por la fecundación in vitro. En la mayoría de los casos, los resultados de la fertilización in vitro son los embarazos múltiples, y ese es el caso de mi hija.
Pero lo esencial es que, en un mes, voy a ser abuela, un sentimiento muy agradable. Sin embargo, cuando mi vida empieza a tener más y más sentido, la enfermedad llama a mi puerta.
El día de la boda de mi hijo fue un día muy especial para mí. Me sentí ligera, capaz de hacer un montón de actividades: recibí los invitados, hablé con unos y con otros, bailé, y me olvidé de mi enfermedad.
Un mes después de la boda, mi hija dio a luz a dos maravillosos bebés: un niño y una niña. Aquel era el colmo de mi alegría. Y tuve que organizar otra fiesta. El júbilo que se instauró en mi corazón y en mi mente y la alegría que me invadía borran el miedo de la prueba a la que me voy a enfrentar.

La cita con el gastroenterólogo está cerca… Mi aventura con la enfermedad continúa, pero en silencio.

La luz del alba me da la fuerza necesaria para recordar momentos muy felices. Ahora he terminado lo que debería hacer. En un estado muy sereno, cojo mi pluma y escribo una carta muy detallada a mis hijos y a mi familia, sobre mi dolencia y la razón de mi silencio, cierro el sobre, en el que escribo la recomendación de leerla después…
El despertador suena, me levanto sobresaltada, con fuerza y con calma me visto, pero flotando un poco en el sueño. Hoy es el día, sí, hoy, un magnífico día soleado. ¿Será el último día para mí o no? Ahora no lo sé.
En la clínica, tengo una conversación con el médico, y como es un amigo de la familia, me parece juicioso compartir mi secreto con él: le he explicado mi silencio sobre mi enfermedad y la operación a mis hijos y familia, y le hablo del sobre que he dejado sobre la mesita de mi habitación. Sin decir palabra alguna, el médico me ha acompañado a la sala de operaciones.
Dos horas después, abro mis ojos y veo a mis hijos y nietos alrededor de la cama. ¿Es un sueño o el efecto de la anestesia?  ¿Estoy viva o muerta?
Con una sonrisa, el médico me toma la mano con delicadeza y me dice que todo está arreglado. Por fin, el mal queda atrás. Estaré todavía dos días en la clínica y después recuperaré el alivio, la libertad. El futuro me invita a aprovechar la vida, mis hijos, mis nietos, mi familia, mis amigos. Estoy en el jardín de la vida. 

Bahia Omari.
Rabat, diciembre de 2016-enero de 2017.
Actividad de escritura basada en el cuento “Semejante a la noche” de Alejo Carpentier.

sábado, 14 de enero de 2017

«TREMULA DESPEDIDA» de IMAN TANOUTI


Unas cuantas palabras no más, dos o tal vez tres, y la pesadilla no tardó en venir, «No, no, no, no puedo, no puedo, yo tengo mi vida… » Tales palabras sonaron en mi oídos como platillos provocando una sordera repentina y una disfunción de todos mis sentidos. Mis ojos ya no eran mis ojos y mis labios pertenecían a otra, me sentí como una clandestina dentro de mi propio cuerpo que ya había dejado de obedecerme. Entonces ocurrió lo fatídico, lo irremediable, mis labios que ya no eran míos pronunciaron todo lo contrario de lo que mi cerebro deseaba decir: «No podemos hacer nada».

Nos quedamos ahí pasmados una hora o tal vez tres, incapaces de movernos, de decir una palabra, crispados en un enloquecimiento inefable, mirándonos como por primera vez, con un mero recuerdo de tiempos lejanos, un café en una terraza a mediodía, un espectáculo de ballet, una angustiosa espera en el frío pasillo de un hospital. Entonces, unos brazos estrecharon mi cuerpo ya en estado de descomposición, de aniquilación. Mis manos suplicantes se elevaron en un intento fracasado de no sé qué gesto, al que siguió un simple “Chao”.

Sola y aturdida en la muchedumbre, escuchando los ecos cada vez más apagados de aquellos confundidos recuerdos, comencé a temblar intentando comprender qué podía ser aquello que me acechaba súbitamente. Ya había sentenciado mi propia vida con mis propias palabras mirando alejarse una espalda que me había servido de apoyo durante tanto tiempo, una nunca que había acariciado tantas veces, las suelas de unos zapatos que había escogido yo misma, una silueta que ya empezaba a confundirse entre tantas otras, para hacer cuerpo con la multitud.

Cuán extraño es ver cómo, en un parpadeo, la vida se te desliza de entre los dedos como espuma, sentirte de repente el ser más solitario del mundo y tener solo un pensamiento en el cerebro, un solo deseo en el corazón y una sola palabra en los labios… Atrapar ese tren, de cualquier manera, con los brazos, con los dientes o hasta con el alma.

Pero mi alma ya estaba agonizando y se hundía cautelosamente dentro de mi cuerpo, apiadándose de mí. Mis rodillas empezaban a doblarse, los tendones de mi cuello a anquilosarse, pude oír los latidos de mi corazón, el gorgoteo de mi estómago, el chirriar de mis dientes ¡¿Y oí algo más?! Un ruido confuso, indefinible… ¿Estaba el ruido en mi cabeza o existía realmente? Yo estaba casi paralizada, pero no tanto como para no hacer un débil esfuerzo hacia la salvación: llegar a alcanzar ese ferrocarril que arrastraba los vagones como yo arrastraba el corazón y las piernas. Pero más horrenda aún era la lentitud de mi avance, ya que por más que corriese, unas tinieblas me envolvían y no se disipaban, y un frío nuevo, como moho venerable, me invadió y consiguió hacer de mi sendero de salvación un interminable camino.

Por aturdida y caótica que estuviera mi mente, creo que conseguí arrancarle una sonrisa a mi cara, una sonrisa muy dolorosa y desconsolada, creo que hasta llegué a ordenarle a mi brazo derecho que fingiese un esforzado gesto de despedida que ejecutó con mucha pereza. Como entre sueños, miraba yo cómo se alejaban lentamente unos ojos azules y tristes en un vagón frío y metálico, en medio de unos silbatos estridentes.

Iman Tanouti.
Rabat, 6 de diciembre  de 2016.
Actividad de escritura realizada  a partir de una escena  de la película “El secreto de sus ojos”.




jueves, 12 de enero de 2017

«ABANDONO CON RESENTIMIENTO, RENCOR…» de BAHIA OMARI



- ¿Existe alguna posibilidad, por pequeña que sea, de salvar lo nuestro…?
Es la única frase que ella puede pronunciar antes de que una parálisis invada todo su cuerpo.
El sale de la habitación como una corriente de aire, el rostro crispado, los rasgos faciales muy cansados como prueba de su gran cólera. Antes de rodar por las escaleras, le arroja unas palabras hirientes capaces de coagular su sangre en las venas y sale sin darse la vuelta, ni girarse, con solo una respuesta:
-     - No, ninguna.
Ella se queda sin voz, plantada en las escaleras. Se queda inmóvil, paralizada por la respuesta y la actitud frustrante de su hombre. Los ojos, con una mirada desconcertada, expresan muchas cosas. Antes, esos ojos estuvieron tan llenos de amor, de alegría… Pero ahora están llenos de gotas amargas que mojan su cara crispada y de apariencia atrofiada. Los sollozos entrecortados agitan su cuerpo que está bañado en sudor. La humillación paraliza los músculos de su rostro. Una parálisis más moral que física.
Muchas preguntas se atropellan en su mente. Pero sin lograr ninguna respuesta.
Los labios prietos, ninguna palabra se escapa de ellos. Lleva su mano temblorosa a su garganta intentando atenuar ese fuego que la asfixia. El rojo de las amapolas se apodera de su cara, ella sacude su cabeza de manera enérgica, intenta echar y disipar ideas e ideas.
Siempre inmóvil, busca entender el motivo de esa situación. Está perdida como una vaca sin cencerro. Él estuvo el centro de su universo y ella era la estrella que giraba a su alrededor. Pero eso es lo que cree ella, hasta la explosión de la bomba de la ruptura.
Su pensamiento se dirige hacia el día siguiente, al futuro incierto, imprevisible.
- ¿De qué futuro ella puede hablar?
- Hablo de la sombra de la soledad que sumerge mi universo, del vacío en mi vida, del cambio trágico en mi vida…”
En ausencia de los padres, de los hermanos y hermanas, de los hijos, no tiene a nadie cercano junto a ella para compartir esa desesperación.
- Ahora sí me doy cuenta de la situación donde me encuentro: la soledad, la confusión y la inquietud se establecerán y se instalarán en mi universo. El universo alrededor del que gira mi existencia se disipa y la estrella se apaga, tras tantos años de luz.
Pero lo que es cierto es que, a veces, pensamos que la vida es injusta. No. La verdad es que después de la destrucción viene la reconstrucción, y eso es lo que voy a hacer. Voy a reconstruir mi proprio universo en el cual voy a ser la reina. A partir de hoy, mi lema es que jamás dejaré el hilo de mi vida, de mi existencia, entre las manos de alguien.
Sin duda alguna, la recuperación no será fácil, pero con la determinación y gracias a mi voluntad todo será posible.

Bahia OMARI.
Rabat, 1er de diciembre de 2016.
Actividad de escritura inspirada por los cuentos “La lengua de las mariposas” de Manuel Rivas  y “El profesor suplente” de Julio Ramón Ribeyro.

domingo, 8 de enero de 2017

«SIETE DE MARZO» de ZAKIA ADLI


Por fin, Mercedes se puso guapa para volver a su trabajo. Salió ya fuerte de su sombrío agujero, donde se había metido durante los últimos seis meses de su vida. Había perdido diez quilos. Los rasgos del rostro cansados. Las ojeras bajo sus ojos verdes. Sus noches interminables las había pasado fumando y recordando aquel pasado perdido en vano.
La partida de Pablo con su azafata la había destrozado completamente. No cesaba de recordar las últimas palabras que había intercambiado con su marido. Resonaban como golpes de latas en sus oídos:
- ¿Existe alguna posibilidad, por pequeña que sea, de salvar lo nuestro?
-No, ninguna.

Aquel día lo recordaba muy bien... María se había levantado de su cama a las seis y media de la mañana, como todas las mañanas desde hace veinte años. Hizo su cama y se puso su albornoz tras haber tomado su ducha. Se peinó delicadamente su cabello y se maquilló mirándose en el espejo de su cuarto de baño. Este siete de marzo era un día que esperaba desde hacía mucho tiempo.
Aquel día se puso su traje rojo que tanto le gustaba a Pablo. Hacía doce días que su marido se había ausentado de casa por motivos de trabajo. Ese siete de marzo regresaba finalmente a casa. Mercedes preparó una mesa para dos a las siete y media. Hizo huevos revueltos, una ensalada de frutas y un café sin azúcar, pues aquel era el desayuno preferido de Pablo. A las siete cuarenta y dos minutos se sentó en la mesa, respiró profundamente y aprovechó los primeros rayos del sol que le acariciaban suavemente su piel. Se asomó a la ventana vigilando con ansiedad todas las sombras con el deseo de ver a su marido. Inmóvil, observó los árboles y escuchó el canto de los pájaros. Solo el ruido de los coches que pasaban por la calle rompía el silencio. Desde la mañana, al levantarse, había sentido un hondo pesar en el corazón y un dolor en el vientre, como si un ratón le royera las entrañas. Durante un largo momento no había dejado de tener una desagradable sensación y un nudo en la garganta.
A las ocho en punto, Paco volvió a casa. Ese día hizo una entrada relámpago, como si alguien lo esperara fuera. Preparó rápidamente su maleta sin decir ni una palabra. María empezó a balbucear, intentó detener a su marido. Sintió Una fuerte embestida contra su cuerpo, como un repentino sismo, por la idea de hacer frente sola a la vida. Su marido era el amor de su vida. Nunca había imaginado un futuro sin el calor de la presencia de Pablo. El mundo se hundió bajo sus pies. Su cara se volvió de mármol y sus ojos lloraron sin lágrimas. Retrocedió y se apoyó en la pared.
En ese instante, mientras su cuerpo resbalaba hacia el suelo, vino a su mente el tiempo que había dedicado a su madre enferma. Y se acordó, de repente, del día en que todo había comenzado. Era un día de tormenta cuando le anunciaron que su madre había sido hospitalizada de emergencia. Llovía a cantaros y la llamada telefónica había caído como un rayo dando un vuelco radical a su vida. Un escalofrío le recorrió la espalda ante la idea de no volver a ver a su querida madre. Echó a correr como una loca hacia el hospital. Su madre estaba tumbada en la cama sin reaccionar. La víspera había sufrido un derrame cerebral que la había paralizado. Cuando vio el estado de su madre comprendió que llevaría esa batalla sola, ya que no podía contar ni con la ayuda ni con la presencia reconfortante de su marido. Ese incidente tuvo un fuerte impacto en su relación conyugal. Su marido pasaba mucho tiempo en el trabajo y evitaba a menudo pasar los fines de semana en casa. Mercedes, a su vez, había sacrificado su trabajo a tiempo completo para dedicarle las tardes a su madre. Como hija única, la responsabilidad de cuidar de su madre enferma había recaído sobre ella. Los dos últimos años de vida, su madre los pasó clavada en una silla de ruedas. Su estado de salud, aunque mentalmente sana, era muy frágil. Durante ese período, se había despreocupado por completo de su marido. Cuando se enteró de su infidelidad, era tarde para salvar su matrimonio. Paco ya había encontrado un nuevo amor.

Zakia Adli.
Rabat, diciembre de 2016-enero de 2017.
Actividad de escritura basada en una escena de la película “La flor de mi secreto” de Pedro Almodóvar.

viernes, 6 de enero de 2017

‘’RETRATO DE HOMBRE’’ de MARIA EL KANNASSI

Cuando la sentencia cayó y el imprevisible destino
te eligió joya para adornar mi cuello,
eras como un árbol que se ahogaba en su orgullo,
que se creía por encima de todo
y se movía entre viento y viento
hasta perder las ramas, rama
a rama, y ver arrancadas sus raíces por mi viento,
el viento de mi amor impetuoso.

Me abalancé sobre el laberinto de tus sentimientos, lava
que fluye sin pararse hasta volverse roca fría
al contacto  glacial de tu mirada, de tu inconsciencia.
Sin aliento frente a ese rechazo, ese latigazo
hiriente que dejó huellas indelebles en el yacimiento
enterrado de mi corazón tímido, me sentí ofendida.

Del desafío nacieron chispas ardientes que marcaron tu alma,
tu alma errante, como por el hierro rojo
que desgarró tu piel curtida como si fueras una bestia
salvaje, indomable y fogosa…..
Y te volviste mío.

Te consumí como ese dulce negro y amargo
que se funde en mi boca, al contacto
con mi lengua, dejándome un sabor delicado,
dulce, dulce que me embriaga hasta la dependencia.

Deja de lado el inseparable y falso amigo
que está quemándose entre tus dedos, descansa
tu cabeza coronada de ébano sobre mi pecho
cariñoso para curar tu corazón lánguido, tu corazón a la deriva.
No te dejes debilitar muy lejos de mi ribera,
abre tu ciego ojo asombroso y déjate deslumbrar por mi faro,
deja guiar tu proa por mi viento salvador, amor mío.

María  El Kannassi.
Rabat, septiembre de 2016.
Texto inspirado en “Retrato de mujer” de Gonzalo Rojas.

miércoles, 4 de enero de 2017

«COMO UN SUEÑO…» de ALÍ TIZILKAD


Te he visto en sueños esta noche.
¿Fue un sueño?
No creo: mis ojos estuvieron abiertos durante toda la noche.
¿La noche?
Sí, es verdad, ¿dónde está el día?
Cuando estás conmigo, en mí,
no sé qué es la noche, qué es el día.
Eres mi luz y, cuando cierro los ojos, todavía no vivo.

Alí Tizilkad
Rabat, 17-23 de octubre de 2016.
Poema inspirado en “Villancico” de Santa Teresa de Jesús, tras actividad basada en una “Exposición de poemas de amor”.

«ESO, SOLO ESO» de MARIA EL KANNASSI

                             
Deja de llamar a mi ventana
como un adolescente torpe e impetuoso.
Déjame primero escuchar el aullido desesperado
de tu pobre corazón solitario…
Eso, solo eso me emociona.

***
Tápame con tu cuerpo
como si yo fuera una hoja perdida y muerta,
cubierta por la nieve blanca,
en vez de quemarme por el fuego que te consuma…
Esa, solo esa es mi debilidad oculta.

***
Déjame deslizarme en ti, desgraciado,
como una serpiente discreta y peligrosa
para descubrir tu secreto más infinito…
Ese, solo ese es mi vicio escondido.

***
¡Te veo muy atrevido!
Déjate quemar por el sol caluroso
que arde entre mis costillas a tu contacto,
y te empuja hacia mi trayectoria…
Ese y solo ese es mi poder absoluto.
Déjate engullir por mi marea,
esparcirte como una impotente espuma,
sobre mi interminable playa…
Esa, solo esa es la rebeldía que me caracteriza.

***
Déjate desvanecer en mi firmamento
como un valiente astro
atraído por mi oscuridad, mi misterio…
Esa, solo esa puede ser para mí una prueba.

***
Ahora, déjame cantar orgullosamente tu himno,
entre tus brazos envolventes, en tu alma,
dentro de tu anchurosa tierra…
Esa, solo esa es mi patria.


Maria El Kannassi
Rabat, 6 de noviembre de 2016
Poema inspirado en otro de Abdellah El Hassouni, compañero y escritor.

«VEINTE AÑOS, HIJO», BAHIA OMARI

    Lloro sin cortar cebollas, pero oigo la fluidez de las lágrimas, lágrimas por el dolor que alcanza siempre mi corazón, mi alma; un...

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Cantando los versos de José Martí.

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Iman y Anastasio recitando a Mario Benedetti. Mohammed a la guitarra.

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Manal, Ahlam y Assia recitando a Oliverio Girondo.

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Rkia recitando a Delmira Agustini

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Bahia recitando a Alfonsina Storni.

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Laura & Mohamed y Mohamed & Laura cantando a Alfonsina Storni.

Ensayando para el Día E junio 2015

Ensayando para el Día E junio 2015
Grupo del Taller de Lectura y escritura 2015

Recital 18 de junio de 2016

Recital 18 de junio de 2016
21.00 Instituto Cervantes de Rabat

Bahia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Bahia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Recital del 24 de abril de 2015

PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Viernes, 24 de abril de 2015, 19.00 -INSTITUTO CERVANTES DE RABAT -

Rkia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Rkia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Viernes, 24 de abril de 2015

Iman.PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Iman.PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Recital del 24 de abril de 2015

Abdellah. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Abdellah. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Viernes, 24 de abril de 2015

Fatima. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Fatima. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Rabat, 24 de abril de 2015.

Aïcha. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Aïcha. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Recital del 24 de abril de 2015

RECITAL 11 DE JUNIO DE 2014

RECITAL 11 DE JUNIO DE 2014
Recital "A orillas del Bu Regreg 2014"