TALLER DE ESCRITURA "A ORILLAS DEL BU REGREG" DEL INSTITUTO CERVANTES DE RABAT

Bienvenidos a «A orillas del Bu Regreg», el blog de los integrantes del Taller de lectura y escritura creativa, un curso especial que realizamos desde hace doce años en el Instituto Cervantes de Rabat (Marruecos).

En este espacio damos a conocer los cuentos, poemas y otros ejercicios de escritura que se proponen en clase y que realizan nuestros alumnos, aunque también publicamos colaboraciones de nuestros lectores.

Muchas gracias por leernos y por compartir vuestras opiniones.
Ester Rabasco Macías (profesora del Taller)

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martes, 2 de abril de 2013

“LA SILLA DE RUEDAS” de RKIA OKMENNI


Desde que Ali eligió vivir sobre esa silla de ruedas, lejos del contacto frío y duro del suelo, se sentía más protegido. Mejor que protegido: se sentía totalmente en su hogar. La hacía avanzar con el único pie todavía válido que le había dejado el motociclista que lo atropelló una noche mientras andaba en medio de la calzada.
Esa mañana tuvo dificultades para dirigirse hacia la plaza como de costumbre. Allí, con dos paradas de autobuses y una de taxis, solía encontrar a alguien que le pagara el desayuno. Pero aquel día, como el frío de la noche precedente le había impedido el sueño, se sentía débil y sin fuerzas y se detuvo a medio camino, al lado de un muro soleado. Interpeló a un joven que pasaba muy cerca. Este no le hizo caso creyendo que le estaba pidiendo limosna.
De repente, se vio bien vestido, cuatro años antes, con todos sus dientes, ya que ahora le faltaban tres de delante. Su padre lo había echado de casa aquel verano porque consumía drogas, rechazaba toda autoridad y se negaba a comunicarse con su familia. Vendía libros de sus hermanas, cosas de su madre y utensilios de cocina. Tenía unos quince años cuando durmió por primera vez en la calle. Luego siguieron otras noches con solo una manta, la cual llevaba sobre su hombro de día y le protegía de la dureza del suelo de noche.
Hizo igual con otro viandante, diciéndole:
- Por favor, ¿puedes ayudarme?
Este se detuvo a cierta distancia para evitar el olor nauseabundo que emanaba de su cuerpo. Estaba sucio, llevaba el pelo hirsuto y suscitaba más repugnancia entre los peatones que piedad. El joven pensó que era para empujarle la silla y llevarlo hacia algún sitio, pero Ali le precisó que quería que le ayudara a cambiarse de ropa porque le habían ofrecido otra limpia y mejor que la suya, que ya andaba desgarrada. El problema era que no podía hacerlo él solo. Con algunas palabras que pretendían resaltar que no tenía tiempo y disculpándose, el hombre se alejó hacia la parada de autobuses.
Un año después, seguía viviendo en la calle pero no se atrevía a irse del barrio. Empezó a pelearse con los sin techo que llenaban las calles de noche, y ni siquiera pensaba en las dolorosas heridas que descubría cada mañana en varias partes de su cuerpo. Comía poco y compraba alcohol o droga con el dinero que le daba la gente como limosna. Pasaron otros dos años en que siguió sufriendo durante los inviernos más que en otras estaciones. A veces le bastaba absorber intensamente cola en bolsas de plástico para insensibilizarse ante el dolor, el frío y el hambre.
Llamó a dos hombres que andaban despacio con una toalla sobre los hombros y con una mochila en la espalda. Volvían sin duda del baño público. Se miraron entre sí y aceptaron ayudarle. Lo transportaron hasta la entrada de una casa. Lo cambiaron de ropa mientras le preguntaban por su familia, su modo de vida callejera, sus numerosas heridas; luego, echaron a la basura aquellos harapos sucios. Lo colocaron en su silla-domicilio y después de haberle comprado algo de comer, los dos amigos se marcharon hablando de otro tema.
Para Ali, el tiempo se contabilizaba en noches. Cuando estaba todavía conciente, buscaba un lugar para pasar la noche. El verano anterior había pasado una noche oliendo su pañuelo lleno de pegamento, hasta que de repente se encontró casi inconsciente y tirado en el suelo. Un dolor insoportable en la pierna derecha le hizo desaparecer poco a poco el efecto anestésico de su droga. Unos peatones testigos del suceso le explicaron que un motociclista le había arrollado porque zigzagueaba en medio de la calzada y no había podido evitarle. Rechazó toda ayuda y se quedó solo con su sufrimiento. Y, desde aquella noche, se desplazó como un reptil arrastrando la pierna herida y apoyándose sobre sus manos. Una mañana, se despertó sentado sobre una silla de ruedas color gris, sin lograr recordar en qué circunstancias se la habían ofrecido.
Frente al muro soleado, sentado en su silla y feliz, sintió poco a poco el calor del sol sobre su espalda invadiéndole todo su cuerpo huesudo. Durmió sin pensar en lo que pudiera ocurrir cuando despertara. A su manera, él también se agarraba a la vida, a su vida tal y como era.

Rkia Okmenni
Rabat, 13 de enero de 2013
Cuento basado en la lectura de “Réquiem por un campesino español” de Ramón J. Sender.

“VUELVE” de RKIA OKMENNI


Vuelve, vuelve alma mía,
te matará la añoranza.
Vuelve, vuelve, corazón mío,
o te matará el amor.

Piedra de nuestra fuente,
quisiera saber si ya ha pasado
cerca de ti mi querida amada
para seguirla adonde se fue,
o si no me siento aquí
para poder esperarla.

Vuelve, vuelve, alma mía,
te matará la añoranza.
Vuelve, vuelve corazón mío,
o te matará el amor.

Rkia Okmenni
Rabat, 24 de febrero de 2013
Basado en una canción popular amazhig.

“LINDA LO ERES” de RKIA OKMENNI


Linda lo eres,
con tus ojos grandes
que hablan sin palabras
y relucen como estrellas.

Linda lo eres,
con tu sonrisa que añade 
luz y luz al sol del día
y más claridad a la luna de la noche.

Linda lo eres, pero…

no sabrás trabajar la lana
para tejar nuestra tienda,
tus dedos se han vuelto gruesos
al mirarte demasiado en el espejo.

No sé si escucho mi corazón
o sigo mi muy exigente razón,
pero así no serás, amada mía,
la madre de mis futuros hijos.

¡Linda lo eres!

Rkia Okmenni
Rabat, 24 de febrero de 2013
Basado en una canción popular amazhig.

“PRONOMBRE «TÚ»” de MARIBEL ANDRADE



Miro el correo,  no hay nada.
Y casi nunca suena el móvil.
¿Cuándo fue la última llamada?

Paseo por la casa sola;
solo cosas aquí, allá.
Divanes y sillas vacíos.

Miro atrás, páramo estéril.
Escucho el silencio y se oye.
Huele a destierro, a exilio.

El pronombre es tan hermoso:
Tú, padre.
Tú, hermano.
, hijo.

El pronombre es tan cercano:
, amigo.

El pronombre es tan íntimo:
, amor,  me escribes cariñoso.
, amor que llamas a diario.
, amor que llenas la casa.
, amor que ocupas los divanes.
Tú, que dibujas praderas
y flores en mi triste páramo.

. Digo , y mueren ipso facto
silencio, destierro, exilio.
  

Maribel Andrade R.
Rabat, a 28 de febrero de 2013.

“NI CHOCOLATE EN LA MESA” de ANA BORGES



No siento la vida…
¿Envenenaron sus fuentes?
Todo al revés, todo o casi todo.
Tanta esperanza de días
prometedores se fue por un capricho.
Capricho de alguien que no creyó en la alegría.
Fue su solo error, no confiar en la alegría
 de beber un buen vino compartido con todos.
La risa de días dio paso a las lágrimas,
a la desesperanza y a los recuerdos ya idos
que volvieron con fuerza, con toda la fuerza
de la  desesperación.
Tan conocida la desesperación de la nostalgia
más desesperada que otras veces.
Y así comenzaron los errores tras errores,
Impaciencia loca, error y más error de la impaciencia.
Lágrimas que bajan y bajan
y se deslizan sobre un chocolate en la mesa.

Ana Borges
Pinares, 28 de febrero de 2013.

“NOCHE OSCURA” DE SAN JUAN DE LA CRUZ (COMENTARIO PERSONAL) de ABELLAH EL HASSOUNI


 Me gustaría mirar el bello poema “Noche oscura del alma” de San Juan a través del prisma del amor físico y no del prisma del amor divino. La imagen de la mujer que escapa por la noche de su casa, silenciosa y dormida, rompiendo todas las ataduras de la vida, guiada por su luz interior del amor, para encontrarse con su enamorado es muy atractiva poéticamente. Además, me gustan los juegos de palabras (“amado con amada / amada en el amado transformada”, “¡Oh noche que guiaste!” y “con su mano serena,/ en mi cuello hería”) así como el contraste entre los estados : la luz del amor guía en la noche mejor que la luz del mediodía, la noche es más amable que la alborada.
Un poema suave, musical y seductor.

Abdellah El Hassouni
Rabat, 14 de marzo de 2013
Comentario personal de “Noche oscura” de San Juan de la Cruz.

“NOCHE OSCURA” DE SAN JUAN DE LA CRUZ (COMENTARIO PERSONAL) de RKIA OKMENNI



Los versos románticos del poema describen un amor profundo y sin límites.
Después de una primera y segunda lectura, aparte del nombre del poeta, no he percibido ninguna alusión religiosa; al contrario, para mí es un poema lleno de pasión, amor y sensualidad.
El corazón cree con mucha fuerza en el amor, arde y encendido por la llama de sus sentimientos se dirige en la oscuridad guiado por esa luz interna al encuentro del amado.
Un poema muy bello que visualicé mientras lo leía con imágenes desde el principio hasta el final (como en un cuento).
Me ha encantado y más sabiendo que tiene doble lectura o interpretación: una teológica-religiosa y otra romántica-amorosa.
La estrofa que más me gusta y que, según mi opinión, subraya el misterio de la noche oscura dejando al lector fuera del secreto y la confidencia es:

Aquésta me guiaba
más cierta que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía. 

Rkia Okmenni
Rabat, 13 de marzo de 2013
Comentario personal de “Noche oscura” de San Juan de la Cruz.

“FUGA MÓRBIDA” de RKIA OKMENNI



En una noche oscura
pude salir a tientas
de mi lecho y mi tumba
y pedirte una tregua.

 En noche tenebrosa
con mis ojos de polvo,
 a ciegas hallé la calle
que llevaba hasta tu casa.

En noche silenciosa,
 con aroma a culpa
te rogué el perdón,
por gozar de eterno sueño.

Rkia Okmenni
Rabat, 17 de marzo de 2013
Texto basado en “Noche oscura”de San Juan de la Cruz.

“¿A QUIÉN QUEJARME? “ de RKIA OKMENNI


En esta noche oscura,
de soledad, insomnio y angustia,                                                                
siento las olas de tu perfume,
y el eco de tu voz en el aire.             

En esta noche de despedida,
¿A quién quejarme de tu ausencia                                        
con mis sentimientos dispersos
por la ira, el dolor y los vientos?                                                      

En esta noche de amargo silencio,
todo en mí es muy confuso.
¿Amor u odio, odio o amor?
¡Cómo saberlo sin ti a mi lado!

En esta noche de pesadilla,
por mi descuido y por mi culpa,
se apagó la luz que me guiaba
 y que en tu corazón ardía.                                       

En esta noche oscura y maldita,
para impedir que te vayas,
no he sabido elegir las palabras
justas y bellas que esperabas.
  
Rkia Okmenni
Rabat, 17 de marzo de 2013
Texto basado en “Noche oscura” de San Juan de la Cruz

“REÍR” de FATINE SEBTI



Reír a carcajadas.
Reír a mariposas.
Reír a sueños.
Reír ante las ventanas y los cristales.
Reír con ganas y con mucho ruido.
Quitar las chinchetas y las grapas.
Romper las cerraduras de las puertas cerradas.
Escaparnos de nuestra propia prisión.
Matar las vergüenzas y los miedos.
Levar las anclas y nadar en un mar de risas.

Reír en las clases de física, en los bancos y las farmacias.
Reír en los funerales y los velorios.
Reír sobre almohadas y sobre céspedes.

Reír como se debe.
Con fuerza, con gritos y con locura.
Con delirio, con inocencia y con bravura.
Con movimiento, con franqueza y con música.

Reír con los dientes y con la boca abierta.
Reír con el estómago y la barriga.
Reír con los labios y con los ojos despiertos.
Reír con las nalgas y los senos.
Hacerle coquillas al alma y reír.
Reír con sentimiento, con lágrimas.

Reír hasta quedarse sin aliento.
Reír conversando con el viento.
Reír desafiando al tiempo.

Reír de amor y de alegría.
Reír de libertad.
De  nostalgia.
De fracasos.
De recuerdos.
Reír por intuición.
¡Reír de vida y toda la vida!

Fatine Sebti
Rabat, marzo de 2013.
Inspirado en “Llorar a lágrima viva” de Oliverio Girondo.

lunes, 1 de abril de 2013

“LA FLOR AMARILLA” de FATINE SEBTI


No fueron tus ojos verdes, ni fue tu sonrisa de ángel, sino que fue la flor amarilla que brotaba en el jardín de tu pelo negro. Me llamó la atención. No lo sabías, pero el amarillo es mi color preferido.
Al principio pensé que te la habían puesto de adorno y me pareció bonito, pero luego supe que había florecido en tus cabellos, así, como regalo de la primavera por tu cuarto año en el mundo.
Las niñas peinaban sus muñecas, jugaban a la ronda o a las maestras, pero tú jugabas a la tienda imaginaria y querías vender zumos de amor, trocitos de cielo azul (caritos cuando hace gris y llueve, decías tú), bombones de la suerte y chocolates de belleza. Me acuerdo de que aquel día compré en tu tienda fantástica caramelos de alegría y chicles de buena voluntad.
Cuando te pregunté cómo te llamas dijiste "Laura", pero para tus amigos tú eras la "flor amarilla". "Usted puede llamarme así si quiere. A mí me gusta y a mi flor también porque entonces se abre mucho más".
Me tomaste por la mano diciéndome “quiero enseñarte una cosa”, y me llevaste al jardín. No dijiste nada especial. Que te gustan los espaguetis, que tu falda vuela con el viento y que tu flor amarilla se cierra cuando te duermes. Luego, me preguntaste cuántos años tenía, cómo era mi casa y si tenía hijos. Dijiste que allí, en el orfanato, el jardín es muy grande y que tú preferías los pequeños, como el de mi casa.
En aquel momento sabía ya que yo te había elegido a ti. Bueno, la verdad es que me elegiste tú. Me adoptaste, me conquistaste. Me hablabas como si nos conociéramos desde siempre y tu flor amarilla brillaba como un sol radiante.
Cuando te paraste y me miraste para preguntarme “¿Quieres ser mi mamá?” y yo te tomé en mis brazos y te abracé por primera vez. Me ibas a ofrecer lo que no se vende ni siquiera en tu tienda imaginaria.
El sentimiento maravilloso de la maternidad.

Fatine Sebti
Rabat, marzo de 2013.
Inspirado en las flores amarillas perdidas…

“DESPEDIDA” de ANASTASIO GARCÍA



En esta noche oscura,
llena de frío,
te vas y me dejas
en mi locura.

En esta noche oscura,
el aire te lleva,
desapareces a lo lejos
sin miedo, en la negrura.

En esta noche oscura,
aislado en mi desdicha
miro al futuro y no veo
nada más que amargura.

Anastasio García García
Rabat, 19 marzo de 2013.
Basado sobre el poema “La noche oscura” de San Juan de la Cruz.

“UN CAMPESINO” de Aicha ABOUNAI


Sé que piensas que soy un campesino
grosero y sin ninguna elegancia,
pues llevo chilaba desde mi infancia
y no hablo un francés parisino.

Y te crees que por llevar una falda
con la que pareces un salchichón
(pues cada gesto te pesa un montón)
¿eres mejor tú que yo? Para nada…

Te crees una ciudadana fantástica
chapurreando esa lengua extranjera,
aunque en ninguna muestras práctica
y aprenderlas sería una quimera.

Yo soy puro y estoy orgulloso
de ser campesino y trabajador:
me gusta la tierra y soy belicoso.

No quiero una falsa mujer urbana
que ni siquiera sabe hacer pan.
Te crees muy grande y yo te veo enana…

Aicha Abounai
Rabat, 26 de febrero de 2013
Inspirado del poema La mulata de Nicolás Guillén.

miércoles, 27 de febrero de 2013

“CUESTIÓN DE CEBOS" de ABDELLAH EL HASSOUNI


- ¿No tienes nada que decirme?
- ¿Qué es lo que he hecho esta vez?
- No, nada… ¡Simplemente que una vez más te has olvidado del aniversario del día en que nos conocimos!
- Pero acabamos de celebrar nuestro aniversario de matrimonio y eso no lo había olvidado.
- Ya, pero lo habías anotado en tu portátil… Pero no anotaste el día de hoy. ¡Debes recordar cada fecha que nos concierne! ¡Es importante para mí y debe serlo para ti también!
- Pero he tenido un día agotador, abrumador y enojoso. Me habría gustado verte enarbolar la más bella sonrisa para hacerme olvidar mis preocupaciones y mi cansancio, pero…
- ¡Te habría gustado, te habría gustado…! Yo compruebo que no me quieres como antes, que no tengo el mismo interés para ti. ¡No hay que pensar siempre en el trabajo!
- Sabes muy bien que te quiero, que te quiero de verdad.
- Pruébamelo.
- ¿Mi presencia a tu lado no te basta como prueba?
- Si, por supuesto que sí, pero…
- Escucha, yo creo que nada ha cambiado entre nosotros. La única diferencia es que las preocupaciones de la vida aturden mi espíritu, a menudo hunden mis labios y obstruyen mi expresión.
- ¡Preocupaciones! Esas no son las verdaderas razones. Yo necesito tus palabras: «mi espiga dorada», «gatito mío», «mi gota de miel», «mi brisa dulce de otoño» y otras tantas más…. Dímelas aunque en realidad no las pienses verdaderamente. ¡Tan sólo una bella expresión al día! Prefiero cubrirme de una sábana adornada de bellas palabras que engañarme con espejismos fugitivos. Actualmente oigo sólo «¿Está lista la cena?», «Me caigo de cansancio», «Sube a dormir. Yo me quedo aquí un poco, tengo un expediente que hay que cerrar», «Pásala, pásala… ¡Ah, me apagas la tele cuando estaban a punto de marcar…!».
- ¡Escucha, bastoncito mío de caramelo! Tienes razón y tus reproches están perfectamente justificados. Pero, por otra parte, sabes bien que, en cierto modo, mi comportamiento es normal y te lo puedo resumir con la siguiente pregunta: ¿Has visto a algún pescador que diera un cebo a un pez después de haberlo atrapado?
Su risa inundó el salón aún después de que su sombra lo siguiera hasta la curva de la escalera que lo llevaba al primer piso.


Abdellah El Hassouni
Rabat, 11 de febrero de 2013
Basado en una escena de la película El porqué de las cosas de Ventura Pons.

martes, 26 de febrero de 2013

“ EL DESTINO” de ANASTASIO GARCÍA

Aún recuerdo el día en que te conocí. Apareciste como caído del cielo. En tu cara se reflejaba  impotencia, incomprensión, desesperación, sentimientos con los que me sentía muy familiarizado, pues yo también los compartía.
Tus movimientos, tu rabia hacia el taxista, fiel reflejo de tu fuerza, vendrían, tiempo después, a sacarme del pozo de mi vida.
¿Te acuerdas igual que yo, verdad?
Me miraste con esos ojos pequeños y rasgados. Nadie podía imaginar la vida, y al mismo tiempo la desesperación que transmitían. A pesar de que hablabas sin parar un idioma que sólo tú conocías, supe en cada instante qué me estabas diciendo, que venías de un largo viaje, más de tres días, supuse. Apenas habías dormido ni comido, tus ojeras y la palidez de tu cara eran claros indicios, y, claro está, tampoco te habías duchado. Tu chaqueta y tu pantalón, arrugados y un poco sucios, clamaban a voces un lavado, al igual que tu barba de cuatro días, un afeitado.
No sé por qué motivo ni razón te conduje hasta mi coche. Tal vez inconscientemente tenía la esperanza de que dijeras a dónde querías ir.
Supuse que habías venido en busca de un porvenir, aunque lo dudé, pues hacía bastante tiempo que la gallina de los huevos de oro había muerto. Ya no había nada que hacer aquí, excepto mirar el vuelo de los aviones y el aterrizar de las palomas en busca de las migas de pan.
¿Te he dicho que cuando saliste de esa forma tan precipitada del taxi estaba mirando el vuelo de un avión?
Pues sí, me gusta ver los aviones volar e imaginar las historias de la gente que va dentro. Imaginar cómo son, adónde van y por qué. Quizás algunos vuelan porque están obligados a hacerlo, y otros, quizás, para huir, huir de algo o de alguien, como yo dejo huir mi imaginación viéndolos volar. Intento que todos mis temores, miedos y pesadillas se los lleve lejos, muy lejos.
Pues bien, pensé que tal vez habías venido a encontrarte con alguien, un hermano, amigo o por qué no, la mujer que en ese momento ocupaba tu corazón.
Te sentaste a mi lado y continuaste con tu monólogo. De repente, paraste de hablar y de tu boca no salieron palabras sino una gran bocanada que vino a salpicar todo.
¿Cómo podía haber ocurrido esto? ¿Y en mi coche? ¡Lo único que amaba en este mundo!
A pesar de que estaba lloviendo, casi diluviando, allí te dejé. Solo y desamparado, tal y como habías llegado a mi vida, y allí mismo te encontré, en la misma postura y con la misma expresión cuatro horas más tarde.
Al llegar a casa y tras repetir el mismo ritual de todos los días, me encontré sentado en la mesa, sólo, desamparado, triste y vacío, dispuesto a comer. Pero mi mente no estaba conmigo, estaba allí, contigo.
De un impulso me levanté y salí corriendo a buscarte, y allí te encontré, y de repente lo entendí todo. Habías venido para ayudarme y salvarme.

Anastasio García García.
Rabat, 10 de febrero de 2113.
Ejercicio basado en unas escenas de la película Un cuento chino (2011) con el objetivo de “caracterizar personajes”.

“TÚ” de ANASTASIO GARCÍA


Tú.
Tu cara, tus ojos.
Tu mirada, tus besos.
Tu boca, tus labios.
Tu alegría, tu desesperación.
Tus sueños, tu cuerpo.
Tu tristeza, tu enfado.
Tu agonía, tu éxito.
Tu confianza, tus celos.
Tus lágrimas, tus inquietudes.
Tú.

Anastasio García
Rabat, febrero de 2013
Poema fruto de un paseo…

martes, 5 de febrero de 2013

“PRIMER PREFECTO DEL PUERTO DE PUNTA DEL ESTE” de ANA BORGES (Invitada)


Cuando se dio vuelta, había tres estantes que antes no estaban allí, incrédula, no supo si girar del todo o quedarse en la posición en la que estaba, fue así que se enredó en sus propias piernas y comenzó a caer al piso.
Llovía. Etelvina había ido hasta allí, al cuarto de su abuela, en busca de recuerdos. El cuarto era grande. En la entrada, a la derecha, había un gran ropero y las camas de la abuela Vina y de la tía Taya; hacia la izquierda del cuarto, frente a la chimenea, aún estaban el escritorio, y detrás la gran biblioteca con cristales.
Siempre había sentido esa necesidad de volver, de sentir el olor de aquel lugar donde había pasado tanto tiempo con su abuela, su tía abuela y sus primos.
Se había dado cita con Victoria y Darío para revivir los sueños. Ella llegó antes, sola. Todo estaba igual, salvo esos tres estantes de la vitrina, que vislumbró al girar, luego de haber ido hasta el fondo.
¿Por qué allí? ¿Por qué esos objetos en esos estantes?
Darío y Victoria demoraban, Etelvina comenzó a experimentar un temor incontrolable que se agudizó cuando ya estaba tendida en el piso.
Finalmente llegó Darío, y ella señaló los tres estantes.
- No temas – dijo Darío – tú no recuerdas estas cosas porque eras la más pequeña.
Pero ¿por qué, si todo era tan lindo aquí? Ese sable y esa gorra me horrorizan –dijo Etelvina
-No temas -volvió a repetirme-. Eran del bisabuelo, del capitán, del prefecto del puerto. En esa época no  había torturas. No temas, no temas.

Ana Borges (Antigua alumna de nuestro Taller…)
Punta del Este (Uruguay), mayo de 2012.
Ejercicio del Taller de Literatura “Escritura en la Herrería”, San Carlos, Uruguay,  mayo de 2012. El ejercicio debía comenzar así: “Cuando se dio vuelta, había tres estantes que antes no estaban allí, incrédula, no supo si girar del todo o quedarse en la posición en la que estaba, fue así que se enredó en sus propias piernas y comenzó a caer al piso…”

«LA EVASIÓN FRUSTRADA » de ABDELKRIM TADILI


Cuentan que, en una cárcel, un condenado a muerte se puso de acuerdo con el enterrador de la cárcel para llevar a cabo una tentativa de evasión.
Un día, la alarma de la cárcel anunció la muerte de un interno. El condenado se deslizó en el ataúd con el difunto. Después del entierro en el cementerio, el condenado esperó con impaciencia la llegada del enterrador para sacarlo de la tumba.
El tiempo pasaba sin que el enterrador apareciera. El condenado encendió su linterna y volvió su cabeza para ver con gran estupefacción que el difunto era el enterrador.

Abdelkrim Tadili
Rabat, noviembre de 2012
Ejercicio: «Escribir un microcuento». 


“VIAJE INTERIOR” de KINGA KOWALCZYK (Invitada)


Yo y el otro son dos entidades distintas atadas con oro. De la mano, hombro con hombro, frente a frente. A veces unidos, a veces separados, perdiéndose, buscándose. Siempre intentando olvidar lo malo, siempre intentando amar.

El tiempo es una bestia devoradora sin merced. En su incansable pasar va de prisa buscando a quien tragar.

La verdad es la libertad. La verdad es algo que cultivo. Sin embargo, hay verdades que son ocultas, las que duelen y siempre me hacen más humilde.

La palabra es todo y nada. La palabra es nunca y siempre. La palabra está en el olvido y en la memoria.

La virtud es un hueco al que se puede verter lo mejor de nosotros. 

El miedo es el temblor en las manos y las piernas, es la inquietud por dentro, es algo oscuro en la mente, es algo que acecha.

La hipocresía la hermana desfigurada de nuestro yo.

Dios salva, libera, da fuerzas, paz y alegría. Dios puede quitarlo todo, puede darlo todo. Dios guía. Dios se ofrece a sí mismo y siempre está.

La fe es el principio de la vida, el principio de todo lo bueno que nos pasa. La fe nos traslada al otro lado de lo imposible.

La eternidad es algo más allá de lo razonable. La eternidad es algo que temo un poco. La eternidad me parece inalcanzable.

Mi tiempo interior son los momentos en que me arrodillo ante la cruz que heredé de mi abuela. Miro la cruz, rezo, me levanto y la beso tal y como lo hacía mi abuela.

La vida es algo que aprendo a apreciar. La vida cuesta, va casi siempre cuesta arriba, pero a veces compensa.

Los sueños. Sueño cada día, en voz alta, aspirando esos sueños que tengo.

Sin sinceridad no hay relación cercana, todo parece dividido por una pared sin ventanas ni puertas.

La vanidad es un huevo sin sus adentros.

La memoria, una maldición y una gracia al mismo tiempo.

La tierra: una creación palpable, la estancia, el existir, el cambio y sin razón.

El olvido, un escondite para los más cobardes.

La muerte, el principio, la liberación, una costa blanca, prometedora.

Kinga Kowalczyk (Participante en los talleres de Polonia)
Zurich, enero de 2013-02-05
Cuento basado en la actividad “Viaje interior”

martes, 22 de enero de 2013

“LA PESA” de ANASTASIO GARCÍA


Teresa, dame la pesa.
                               ¿Qué quieres? ¿La mesa?
No, Teresa, la pesa que está en la mesa.
                               ¿Qué pesa?
La pesa de María, la portuguesa.
¡Ay, Teresa! ¡Últimamente el entendimiento te pesa!
                               ¡Hay que ver lo que pesa la pesa!
Ponla aquí, en la mesa, o si no ahí en la artesa…
                              Ten la pesa y pesa.
                              Pesa el jamón, pesa el  tomate, pesa la fresa o
                              pesa la frambuesa.
¡Ay Teresa! ¿Ves todo lo que pesa la pesa?    

Anastasio García García
Rabat, 20 de enero de 2013.
Improvisado mientras volvía de mis compras…

“LA FALSA ESPERANZA” de NAJATE ZIZI


El parto tuvo lugar en una época en que no había todavía ecografías para saber con antelación el sexo del bebe. “Es un chico”, dijo la enfermera, pero no se oía el esperado grito de vida.
¿Cómo la espera de nueve meses de un embarazo tan deseado puede acabar en tragedia? ¡No podía ser! Los esfuerzos físicos y el cansancio del nacimiento se volatilizaron para ser sustituidos por una ola de decepción y de dolor cercano al desmayo. A ello, le siguió una intensa rabia contra las circunstancias del sufrimiento del feto muy a pesar de la urgencia de la asistencia médica.
¿Cómo anunciar la triste noticia al padre que se hallaba pudriéndose en la cárcel por su opinión política y arrestado justo después de la concepción del bebe (una concepción decidida en aquel entonces con alegría y responsabilidad)? Me es imposible olvidar mi última visita a la cárcel, día en que mi marido me despidió con mucha ternura, afectado por haber visto mi vientre abombado y tras recomendarme que aguantara por los dos durante el parto, al cual él no podría asistir. La felicidad que compartíamos desde el noviazgo iniciado dos años antes se hundió y el luto se instaló con toda nuestra impotencia. Sin la solidaridad y el amor de mi familia, el fracaso podía ser total y fatal.
Y de repente, el rey murió y la esperanza de una liberación de los prisioneros políticos se dibujó en el horizonte. Pensé entonces que la mejor venganza contra el destino sería la de volver a concebir otro bebe.
¡Inchallah!

Najate Zizi
Rabat, 15 de enero de 2013.
Micro-cuento a la manera de Réquiem…

jueves, 17 de enero de 2013

“DESNUDARTE” de ABDELKRIM TADILI



Te he desnudado con el aliento,
volador en el cielo como un águila
o colérico como un volcán.

Te he desnudado con la mirada,
que atraviesa nuestros corazones
y despierta nuestros sentimientos.

Te he desnudado con la sonrisa,
que calienta nuestros cuerpos
y nos hace felices.

Te he desnudado con un beso,
leve y suntuoso.

Te he desnudado con las flores.
Te he desnudado con lágrimas.
Te he desnudado con poemas amorosos.

Pero aun así no me basta…
Más allá de la vida
quiero decírtelo con la naturaleza...
Más allá del amor
quiero decírtelo con el universo…


Abdelkrim Tadili
Rabat,noviembre- diciembre de 2012.
Poema basado en “Te quiero” de Luis Cernuda.

“EL INMIGRANTE” de SABAH BENJELLOUN


Mohamed sale del bar muy triste, muy deprimido.
Se repite todo el día: ¿Por qué? ¿Por qué le tratan de esa manera tan humillante en el bar?
¿Qué le diferencia de los otros clientes del bar?
¿Será su vestimenta? Pero va vestido como cualquier europeo.
¿Su olor? Se ha duchado antes de salir de casa esta mañana.
¿Su acento al pedir el café? Habla muy claro.
Mientras se le cruzan estas ideas por la cabeza, encuentra a su colega de trabajo José, con quien mantiene una buena relación; y le cuenta lo que le ha pasado. José le reconforta y le dice que no debe dar importancia a esa gente racista que se comporta de esa manera tan vergonzosa con los inmigrantes y que olvidan que muchos españoles, hasta hace poco, eran ellos mismos inmigrantes en otros países. Lo más importante, le dice su amigo José, es que esa gente no entiende que toda la humanidad está basada en el acontecimiento de la inmigración. Si no hubiera habido inmigración, ni siquiera el café habría llegado jamás a España porque no habría sido jamás importado de África, Asia o Latinoamérica; el té tampoco habría sido importado de China; ni el algodón habría venido de Egipto; ni el gas habría sido trasportado desde Argelia… ¡Ni la pizza habría venido de Italia!
Tras estas palabras, José invita a Mohamed a tomar un café en el mismo bar donde él ha estado esta mañana. Le resulta muy curioso que la camarera se comporte de manera tan respetuosa con los dos clientes… ¡Hasta el patrón le ha sonreído!

Sabah Benjelloun
Rabat, 29 de noviembre del 2012
Microcuento inspirado en el cortometraje titulado“3 euros”.
Ejercicio basado en la tarea de “Escribir un microcuento de temática social”.

«VEINTE AÑOS, HIJO», BAHIA OMARI

    Lloro sin cortar cebollas, pero oigo la fluidez de las lágrimas, lágrimas por el dolor que alcanza siempre mi corazón, mi alma; un...

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Cantando los versos de José Martí.

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Iman y Anastasio recitando a Mario Benedetti. Mohammed a la guitarra.

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Manal, Ahlam y Assia recitando a Oliverio Girondo.

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Rkia recitando a Delmira Agustini

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Bahia recitando a Alfonsina Storni.

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Laura & Mohamed y Mohamed & Laura cantando a Alfonsina Storni.

Ensayando para el Día E junio 2015

Ensayando para el Día E junio 2015
Grupo del Taller de Lectura y escritura 2015

Recital 18 de junio de 2016

Recital 18 de junio de 2016
21.00 Instituto Cervantes de Rabat

Bahia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Bahia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Recital del 24 de abril de 2015

PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Viernes, 24 de abril de 2015, 19.00 -INSTITUTO CERVANTES DE RABAT -

Rkia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Rkia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Viernes, 24 de abril de 2015

Iman.PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Iman.PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Recital del 24 de abril de 2015

Abdellah. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Abdellah. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Viernes, 24 de abril de 2015

Fatima. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Fatima. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Rabat, 24 de abril de 2015.

Aïcha. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Aïcha. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Recital del 24 de abril de 2015

RECITAL 11 DE JUNIO DE 2014

RECITAL 11 DE JUNIO DE 2014
Recital "A orillas del Bu Regreg 2014"