TALLER DE ESCRITURA "A ORILLAS DEL BU REGREG" DEL INSTITUTO CERVANTES DE RABAT

Bienvenidos a «A orillas del Bu Regreg», el blog de los integrantes del Taller de lectura y escritura creativa, un curso especial que realizamos desde hace doce años en el Instituto Cervantes de Rabat (Marruecos).

En este espacio damos a conocer los cuentos, poemas y otros ejercicios de escritura que se proponen en clase y que realizan nuestros alumnos, aunque también publicamos colaboraciones de nuestros lectores.

Muchas gracias por leernos y por compartir vuestras opiniones.
Ester Rabasco Macías (profesora del Taller)

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viernes, 27 de octubre de 2017

“LA POESÍA DE LAURA CASELLES” (RESEÑA) de ZAKIA ADLI, ADBELKRIM TADILI Y ANASTASIO GARCIA

Una poesía joven, cercana, fresca y ligera que te hace adentrar en la esencia del ser humano y reflexionar.
La poesía de Laura Caselles es como una torre de Babel, en construcción y destrucción, amor y desamor, encuentro y desencuentro. En esta torre se hablan varios idiomas confundidos “cómo decir café, cariño, patria, shalom, salam aalaikum, aprender cómo se dice pasa, entra, esta es mi casa en un país al sur del que apenas quedan ruinas” y se recorren países e historias cercanas y lejanas.
A veces se nota una cierta nostalgia hacia el pasado y una búsqueda de la identidad “reivindico mi mitad mora, la parte goda de mi genoma, basta ya de dioses griegos que no riegan mi sangre”.
Laura Caselles tiene una poesía no convencional que rompe los límites espacio-temporales invitándonos al viaje y al descubrimiento del otro “mientras una mujer en la Provenza se abrochaba el corsé, cinco mujeres se preparaban sus cuencos de henna en un harén no muy lejos de Tánger”.
Laura Caselles es todo un referente en la poesía española del siglo XXI.

Rabat, 26 de octubre del 2017.
Zakia Adli, Addelkrim Tadili y Anastasio García.

«VIDA » (CREDO) de RKIA OKMENNI

Subir.
Intercambiar palabras, historias de vida,
recorrer distancias
sobre el eje del tiempo
con otros viajeros del tren.
Luego,
con unos, apretones de manos,
dar abrazos;
y con otros, un hasta entonces
o un estaremos en contacto,
y bajar en la estación siguiente.

Aliviar la espalda del peso del equipaje,
por un momento,
por un año o dos,
quizás por más tiempo.
El tiempo que falte para que los niños
vayan a la escuela
del nuevo barrio
que los acogió, adoptó y amparó.

Dejar que se desgranen mañanas,
y al cabo de una década,
o un poco más,
que ya no importe ser precisos.
De nuevo
liar los petates,
darles las manos a los hijos,
coger cualquier tren
que pase por casualidad,
saludar a los viajeros y sentarse.

Irse y viajar,
a veces en la misma dirección de la esperanza
frente al horizonte,
otras a contrasentido,
desilusionada y desencantada.
Desencontrarse con unos,
encontrarse con otros,
compartir risas y sonrisas,
maravillarse con los niños,
dejarse invadir por la compasión
hasta llorar, a veces,
por un duelo hiriente del corazón
o por alguna pena del alma.

Y llegar
al final de otra etapa del viaje,
plantar una casa,
colocar unas plantas en las ventanas,
tomar el camino del colegio,
el tiempo de un par de asignaturas para los niños,
que en un abrir y cerrar de ojos
se han vuelto adolescentes,
torpes, ruidosos, desordenados,
y van quejándose todo el tiempo,
de su pelo rizado y del acné juvenil.

Un día soleado,
entras en el club de los sedentarios.
Desde luego,
cualquier tren de carbón,
eléctrico o de alta velocidad,
pues ya no harás elección ninguna.
Sabes que es el fin de tu trayectoria
¡Última parada!
Los adolescentes se han vuelto adultos,
ya tienen su propia casa.

Y tú,
todos los días,
te despiertas y te asombras
con fe, con ilusión,
aspiras, respiras de alivio.
¿Te acertaste…? ¿Te equivocaste?
Lo cierto es que no puedes
confundir ninguno de todos los trenes
con el Tren único…
de tu existencia.

Rkia Okmenni.
Rabat, el 22 de octubre de 2017.
Inspirado en “Credo” de Laura Casielles.

martes, 24 de octubre de 2017

"VECINDADES" de FATINE SEBTI

Me decís extranjera porque he venido hasta aquí.
Sibisse Rodríguez.
Epígrafe de “Vecindario” de Laura Casielles.

Me decís extranjera porque he venido hasta aquí.
Me dais un nombre que está hecho con espuma y con jabón.
A esas alturas, ya os interesa
si voy a comer con las manos o si prefiero no ensuciármelas,
qué haré sin carne rosácea,
qué haré sin agua dorada.

El nombre de Marta os suena bonito solo cuando
deseáis venderme collares y pendientes de plata.
Pero en el fondo, os parece demasiado empapado
ya que un día lejano cruzó el mar para llegar hasta aquí,
donde nadie tiene una toalla blanca para secarlo…
Os parece importante hasta dónde llega mi falda,
que mis cigarrillos no saquen humo,
que mis tacones no hagan ruido,
que mis amores no hablen en árabe.

Os preocupa cómo saludo, si tengo claro de una vez por todas
que a los hombres se les dan la mano sin mirarlos
y que, para las mujeres, dos besos no bastan…
¿Se me ha olvidado algo?

Si me veis triste, decís que los pájaros no cantan lejos de sus cielos.
Si me veis alegre, decís que no extrañar la patria es mala señal.

Me decís extranjera porque he venido hasta aquí,
pero lo que no sabéis es que no he venido sola:
he traído mis ilusiones, mis anhelos y mi sonrisa de siempre,
mi vestido preferido, mi gatito rubio y una carta de mi padre,
traje mis temores, mis angustias y casi todos mis defectos,
también unas lágrimas por si acaso.
Mis cosas ya no están en la maleta
 ahora tengo armarios, estanterías y cajones,
y la verdad es que mi casa no está tan ordenada…

Pero entrad, bienvenidos a mi casa,
os daré un chocolate caliente y tarta.
Estoy segura de que os gustará,
la receta es de mi bisabuela Lhaja Aicha.

Fatine Sebti.
Rabat, octubre de 2017.

Actividad basada en el poema “Vecindario” de Laura Casielles.

miércoles, 18 de octubre de 2017

«TETUÁN» de BAHIA OMARI

Es evidente que cuando sobrevolamos las flores, las abejas se extinguen por momentos entre cielos y multitud de ciudades.
Y a nosotros se nos anima el alma con dulces sueños.

Bogotá Nueva York Paris Viena:

Pensamos en Venecia y embarcamos con alegría sobre góndolas multicolores
y viajamos por el aire ligero y alentando de amor.

Tetuán
Y volamos alegremente para ver la paloma blanca del norte.

Eso es porque estamos pensando que allí cohabitan los aromas andalusíes, el mestizaje de pieles, la cálida brisa mediterránea, los magníficos paisajes reverdecidos, los jardines, las playas, nuestra común y antigua historia, las tradiciones y la música de sorprendente melodía.

Esa es la razón por la que siempre
Tetuán es pura belleza al natural.

No pensamos siquiera que allí hay marginación, una espiral de la exclusión,
cultivo de kif, contrabando, el imperio del paro,
inocuidad sin sonido, una marca en el alma,
murallas prehistóricas que ocultan casas antiguas, pobreza,
mercadillos llenos de objetos inauditos o inútiles, viejos vestidos multicolores.

Tetuán, feudo de contrastes, discrepancias, disparidad y defecto.

Tetuán, entre algo y algo, entre primavera e invierno,
entre deseos y horizonte.

Podría clamar que, a pesar de todo, Tetuán…
emerge como ciudad acogedora, abierta, seductora,
la ciudad abre sus ojos cada mañana y contagia su alegría de vivir,
como las flores de sus jardines que brillan empapadas de mil gotas de rocío.

A pesar de su gente reservada, pero también amable y tierna,
Tetuán…ciudad única, blanca, pacífica, vigorosa.

Tánger Stihat Cabo de agua Agadir

Y podría nombrar playas, ríos,
cascadas, agua fría y encanto, júbilo, exaltación.

Me detengo unos instantes, asumo un momento de reflexión…

Me digo que a pesar de todo,
Tetuán, la blanca, la marroquí, la mediterránea, la tradicional, la antigua,
grita, grita, clama y vocifera, con fuerza, la palabra libertad,
para alcanzar el reequilibrio de las palabras.

Para ganar, volver a los principios, a las raíces
y borrar las imperfecciones…
Y aunque los sacrificios parezcan enormes,
difíciles, inalcanzables, y de una vez por todas
volverlos realizables.

Bahia Omari
Rabat, 3 de octubre de 2017
Actividad basada en el poema “Tetuán” de Laura Casielles.

«MIGAJAS DE INFANCIA» de MARÍA EL KANNASSI

Aisha estaba en casa, sola para hacer todas las tareas, dentro y fuera, como siempre, como si nunca hubiera tenido un marido. Estaba sola en aquel breve instante en que estábamos todos jugando fuera. Aprovechaba el silencio y aquella soledad para pensar en su vida, en diferentes acontecimientos, en el niño que crecía en su útero y que luego vendría más temprano de lo previsto, en la manera de limpiar la ceniza que habíamos esparcido por todas partes desde el kanoun, el lugar donde se encontraba el hogar para cocinar. Nos encantaba sentarnos alrededor del fuego y esperar —¡mientras se nos hacía la boca agua! — a que nuestra madre nos diera un trozo de pan caliente untado de mantequilla fresca, ya preparada de buena mañana y antes de que nos hubiéramos despertado.

La mantequilla se derretía siempre en contacto con el pan caliente y eso era lo que más le gustaba al pequeño Moha, el mayor de los hermanos y hermanas. Le encantaba mirarla y acariciarla glotonamente con su lengua ávida.

Aquel día Aisha les había dado, como de costumbre, a Moha y Fati, pan y una naranja a cada uno. Se fueron a jugar fuera con los vecinos, pero ese año la sequía y la hambruna había cambiado a los niños en temibles depredadores, al acecho de cualquier cosa que llevarse a la boca. Aquellos niños, al ver a los hermanos con el desayuno entre las manos, se lo robaron todo de inmediato y salieron corriendo hacia la otra orilla del río. La víspera había llovido mucho y el crecimiento del río era impresionante, pero el orgullo del pequeño Moha incitó a ambos hermanos a perseguir a los ladrones para recuperar lo que hubiera sido, probablemente, su única comida del día. Nada más poner los pies en la orilla, una ola se los llevó en su mismo impulso.

Aisha fue arrojada de las profundidades, donde andaba buceando con sus pensamientos, por una voz alta y nerviosa que le decía que los niños se habían caído al río. Aterrorizada y corriendo con todas sus fuerzas, salió de casa en dirección al río, gritando y pidiendo ayuda.

‒ No me di cuenta de lo que pasaba. ¡Todo fue tan rápido! ¡Estaba asustado! ¡El agua sucia que me arrastraba no me dejaba ver nada! ¡No veía ya a mi hermana! Solo oía algunos gritos, sus gritos ahogados, y los de la gente del pueblo, y poco después los de mi madre. En un momento dado, quedé atrapado en unas zarzas que agarraron mi ancha jilaba, y me encontré suspendido en el aire como una marioneta. Un forzudo del pueblo me atrajo hacia sí en la orilla, mientras yo observaba cómo mi madre seguía corriendo y gritando el nombre de mi hermana. Al final, al llegar a los rápidos, encontramos su pequeño cuerpo sin vida, con la piel todavía templada y la mirada fija.


Durante las semanas que siguieron a aquel suceso, Moha se sintió culpable todo el tiempo sin saber muy bien por qué. Pero lo que sí sabía era que habría preferido estar en el lugar de su hermana para no tener que ver el vacío en los ojos de Aisha.

María El Kannassi.
Rabat, septiembre de 2017.
Actividad basada en varias autobiografías literarias.

jueves, 28 de septiembre de 2017

«BON VOYAGE» de LA GATTA PARDA


¡Las nueve menos cinco! ¡Siempre me pasa igual! El tren sale en cinco minutos. Cierro la puerta, agarro la maleta a peso y comienzo a correr a la desesperada por la calle. ¡Todos los semáforos en rojo! ¡Cómo no! Y, ¿por qué la gente tiene que ponerse por en medio y ser tan lenta cuando uno tiene prisa? ¿Por qué? Llego sudorosa y jadeando a la estación. ¡Justo a tiempo! El tren está llegando al andén. Debo pasar el control de los billetes. Tengo una familia delante: padre, madre, tres niños y abuela. El padre busca los billetes pero no los encuentra. ¡Perfecto! Empiezo a dar saltitos nerviosa, sin poder contenerme. El revisor me ve y me hace la señal para pasar. Se impone la lógica. Bajo los escalones de dos en dos y llego abajo justo cuando el tren abre sus puertas. El andén está abarrotado, es fiesta y todo el mundo quiere escaparse de la ciudad que nos engulle en su tedioso día a día. Empujones, pisotones… Me abro paso como puedo entre la gente y me posiciono en la cola, delante de una puerta. Primero tienen que salir los que han llegado. Eso algunos no lo tienen claro. Gente y gente que sale sin parar, como de la chistera de un mago. En las otras puertas ya empiezan a subir. ¡Me voy a quedar sin sitio! Ansiosa, empiezo a mover el pie. ¡Por fin la hilera se mueve! Un chico se me intenta colar. Le bloqueo con el brazo y le lanzo una mirada que lo dice todo: ¡Ni de coña! Por fin dentro del tren. Avanzamos a trompicones. Y de pronto allí los veo: ¡sitios vacíos! Me lanzo sin pensarlo. No me la puedo jugar. El tren está lleno. Coloco la maleta y me dejo caer soltando un sonoro y profundo suspiro. ¡Por fin!
Me esperan cuatro horas de viaje, sería una pesadilla hacerlas de pie. Intento relajarme pero estoy cansada, sudorosa y vamos a decirlo, de mala leche. De pronto llega él. Un hombre de mediana edad, sudoroso y enfundado en un traje. Se sienta a mi lado, bueno, medio encima. Se deja caer sin contemplaciones. No se disculpa. Y así, sin más, se espatarra. Abre sus piernas de par en par, creo que se prepara para dar a luz. Primer encontronazo. Presiono a mi vez su pierna para obligarle a cerrarlas: “¡Por aquí no, forastero!”. Intento dormir, pero el calor es insoportable. Ni una brizna de aire. No se puede respirar. Él saca un shawarma y empieza a comérselo. Todo el convoy apesta a carne. Se desliza por la comisura de sus labios un reguero de salsa. Es vomitivo. Se me regira el estómago… ¿Cuánto tiempo ha pasado ya? Esto va a ser una agonía. Ah, bueno espera, que ahora le llaman. Es de esos que necesitan gritar cuando hablan por teléfono, como si su voz tuviera que viajar a través del aire y no del aparato para llegar a su interlocutor. ¿Para qué usar el teléfono entonces? Y venga a gritar, y venga risotadas… Lleva quince minutos de reloj y no parece que vaya a cansarse. Nos intercambiamos miradas de indignación entre el resto de pasajeros pero nadie dice nada. Venga, respira… Tranquila… No puedes ser siempre tú la que libre estas batallas. ¡Por fin! ¡Cuelga!... Para llamar a otra persona. Y volemos a empezar. Le lanzo incómodas miradas, carraspeo… No sirve de nada. No se da por aludido. Una angustia me sube por la garganta. Le cogería el teléfono y se lo tiraría por la ventanilla. Si pudiera abrirla. Cuelga y se relaja. Parece que se pone cómodo para descansar un rato. Intenta volver a la situación de “parto”, pero con un ágil revés con mi pierna le devuelvo a su trozo de butaca. A ver… ¡sí! ¡sí! ¡Se está durmiendo! Finalmente algo de calma. Claro, espera, que ahora ronca… ¡Yo es que lo mato! ¿Cómo se puede ser tan molesto? Un coro de fieras ruge en su interior. Se le cae la cabeza, hacía mi lado, se le cae la babilla… ¡Por Dios! Le golpeo levemente la pierna, en un vano intento por despertarle. No hay caso. Disfruta de un profundo y placentero sueño. ¡El que a mí me está negando! Salgo a pasear por el pasillo para airearme pero no llego lejos. Demasiada gente. No se puede dar un paso. Me estoy agobiando… Creo que estoy teniendo un ataque de claustrofobia… Respiro profundamente, pienso en cosas bonitas e intento calmarme. Estoy exagerando. Esto es lo que tienen los viajes en tren. Hay que ser paciente.
Vuelvo a mi compartimento dispuesta a mantener la calma y la compostura cual monje budista hasta el fin del viaje pero… ¿Qué? ¡Se ha descalzado! ¡Se ha quitado los calcetines! ¡Y ha puesto sus sudorosos pies en MI asiento! ¡El convoy apesta a gruyere podrido! Hay quien se tapa la nariz disimuladamente, otros lo miran indignados pero NADIE le dice nada. ¡Esto ya es demasiado! ¡Hasta aquí hemos llegado! Cojo mi pesada maleta y la alzo entre mis manos, mirándolo con odio desde lo más profundo de mi ser, tomo impulso y…
Salgo por el pasillo y empiezo a abrirme paso sin ninguna consideración. Empujones, pisotones, todo vale. Llego a la puerta justo cuando el tren se para. Y salto, salto hacia la libertad, respirando a grandes bocanadas el aire puro del exterior. Cierro los ojos y sonrío. ¡Soy feliz! Los abro y… ¿dónde demonios estoy? ¿Será posible? He saltado al tuntún y me encuentro exactamente… en medio de la nada. Por no haber no hay ni estación. Es un simple apeadero. Mientras el tren se aleja, miro asombrada y aturdida a mi alrededor. Un burro y una vaca me miran, extrañados.

«La Gatta parda»
Rabat, 25 de septiembre de 2017.

Actividad basada en los cuentos Crímenes ejemplares (1957) de Max Aub.

lunes, 18 de septiembre de 2017

«AUTOBIOGRAFÍA» de AMPARO MASSÓ


¿Un poema autobiográfico?
Me lo pides mientras clavas tus ojos en mi frente fruncida.
Sabes que no me gustan los poemas y que me da vergüenza escribir.
¿Mi autobiografía?¿ ¿Tú?
A ti que te conté todos mis secretos de infancia y adolescencia;
que guardaste mi diario íntimo en la purga del colegio;
que me acompañaste al cine la primera vez que iba sin guardianes;
y que me regalaste mi primera maleta para que pudiera viajar.
Viajar para no volver. Salir, abandonarte.
¿Huir? No lo sé.
Este poema no te dará la respuesta, porque nunca la tuve.
Autobiografía…

Repites, mientras me miras como si fuera la primera vez. 

Amparo Massó.
Rabat, septiembre de 2017.
Actividad basada en varias autobiografías literarias.

martes, 18 de julio de 2017

«EMPEÑO DE MUJER» de RKIA OKMENNI

Yo, mujer, me encontrarás adonde vayas
y tendré caras y caras que te interpelarán.
Tendré la cara de tu madre, de tu tía, de tu abuela,
de tu hermana, de tu sobrina o quizás de tu amada.
Tendré la carita inocente de tu querida niña,
y te molestará el mundo arduo e incómodo
donde crecerá y que como legado la espera.

Tendré el ánimo de la joven o de la anciana,
que sobrevive en la vida como «mula», aplastada
por el peso de mercancías de contrabando,
sudorosa, hambrienta, sedienta y agotada;
con las piernas hinchadas y la espalda rota,
sonriendo de vez en cuando a sus compañeras
amontonadas, atropelladas, empujadas,
pero pacientes y en el humor amparadas.

Tendré la mirada de aquella mujer,
cuyos pies heridos, ensangrentados,
y con las manos sembradas de ampollas
por segar y arrancar romero en el monte
desde la madrugada hasta el crepúsculo
para enriquecer las empresas de fármacos.
Tendré la voz de aquella que colecta algas,
con los pies mojados y a remojo en salmuera,
cargando su tesoro del Atlántico en bolsos
que chorrean a lo largo del camino de regreso.

Tendré la mente libre y las manos avejentadas
por tejer alfombras o esteras de esparto,
por fabricar estufas de arcilla o recoger leña,
quemada por el sol, congelada por el frío.
Tendré el dolor de la madre que va de visita,
haciendo la cola para ver a su hijo encarcelado.
Tendré la lágrima fácil, no por debilidad
sino por compasión, tristeza o alegría.

Tendré el afecto cálido de la hermana, de la abuela,
el cariño de la madre, el amor de la esposa,
y seré feliz por la felicidad de los demás.
Tendré el compromiso y el respecto de la colega,
la decisión y la determinación de la luchadora
y no me rendiré ante la adversidad de la vida
ni ante la indiferencia, la calumnia, la injusticia,
la violencia verbal, física o psicológica,
las miradas de superioridad o de desprecio,
la desigualdad, la inseguridad o el acoso callejero,
y ni siquiera ante el castigo social por ser mujer.

 Rkia Okmenni.
Rabat, febrero 2017.
Inspirado en la «Exposición de poemas sobre la mujer» en el Taller.

viernes, 14 de julio de 2017

“JULIO” de ANASTASIO GARCÍA



Te acuestas después de una tarde y casi toda una noche prisionero de fechas, nombres y acontecimientos. Casi todo un día recluido entre esas cuatro paredes y como único contacto con el exterior la ropa tendida de la vecina. Unas sábanas raídas y unas toallas ajadas de tanta batalla.
Te acuestas con la sensación de haber aprovechado el tiempo perdido. Siempre te lo repites: no tienes que dejarlo todo para el final. Lo repites y te lo prometes mil veces, pero una milésima de segundo después olvidas lo prometido.
Te acuestas con la esperanza de dormir lo que queda de noche pero en el fondo sabes que la vas a pasar contando ovejas. Cierras los ojos y las fechas empiezan a acudir a tu mente. Las repasas una y otra vez para clavarlas en el cerebro con chinchetas, en lugar de con pinzas. El sueño no te llega y empiezas a dar vueltas y vueltas y tu cuerpo se enmaraña  con las sábanas y recuerdas a Eloísa, enmarañada en ti. Las vueltas provocan un efecto mariposa en las fechas y terminan por enredarse también. Ya no sabes si la guerra civil empezó el diecisiete o el veintiocho de julio. De si fue en 1936 o 1914. Lo único que sabes es que fue en julio. Lo recuerdas porque en ese mes es tu cumpleaños. El miedo se apodera de ti. Intentas calmarte. Respiras hondo, cierras y aprietas los ojos con fuerza y empiezas a contar, uno, dos, tres, cuatro, cinco…treinta y cinco, treinta y seis… como si eso pudiera frenar el caos que se está desatando en tu cabeza, pero lo único que hace es ampliarlo. A propósito del caos, te acuerdas del profesor de química y de la entropía, del caos de las moléculas, y piensas que ahora mismo en tu cabeza hay una entropía de fechas y acontecimientos. Confundes la Triple Alianza con los Aliados. Empiezas a dudar y ya no sabes si fue la batalla de Guernica o el bombardeo del Ebro, o al revés. Todo se vuelve una nube difusa en donde la información se diluye, y en ese momento te invade una sensación de desasosiego y desesperación que apenas logras dominar. Te dices que es un simple examen y que no tiene importancia, pero eso no impide que comiences a sudar y sientas una gran presión en el pecho. Es el corazón que crees que va a explotar como una granada. Respiras profundamente tres o cuatro veces. Vuelves a cerrar los ojos e imaginas un fondo negro y una pluma blanca cayendo muy lenta, muy lenta, muy lentamente. Algunas veces ha dado resultado. La pluma cae acariciando al aire en un baile pausado, contorneándose como un cuerpo en una danza liviana e ingrávida y en ese momento recuerdas a Eloísa y las batallas cuerpo a cuerpo con ella. Batallas furtivas y cometidas bajo el descuido de los otros. Han sido varios los ataques y las victorias compartidas que nos han permitido pasar de ser enemigos a aliados, cómplices de esas prodigiosas guerras y es que no sabes por qué tontería vuestras familias son enemigas desde que las tropas cruzaron el estrecho un mes de julio de un año que te baila en la mente burlándose de ti y que no te apetece recordar, ni tampoco quieres esforzarte por hacerlo.
Poco a poco el sueño te invade y te dejas llevar sin importarte nada. Te duermes con el sabor de Eloísa en los labios y el dulce recuerdo de las batallas libradas.

Anastasio García.
Rabat, enero de 2017.
Actividad basada en el cuento "Un puñal, una bala, una flecha” de David Solana.

«VEINTE AÑOS, HIJO», BAHIA OMARI

    Lloro sin cortar cebollas, pero oigo la fluidez de las lágrimas, lágrimas por el dolor que alcanza siempre mi corazón, mi alma; un...

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Cantando los versos de José Martí.

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Iman y Anastasio recitando a Mario Benedetti. Mohammed a la guitarra.

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Manal, Ahlam y Assia recitando a Oliverio Girondo.

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Rkia recitando a Delmira Agustini

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Bahia recitando a Alfonsina Storni.

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017

RECITAL 9 DE JUNIO DE 2017
Laura & Mohamed y Mohamed & Laura cantando a Alfonsina Storni.

Ensayando para el Día E junio 2015

Ensayando para el Día E junio 2015
Grupo del Taller de Lectura y escritura 2015

Recital 18 de junio de 2016

Recital 18 de junio de 2016
21.00 Instituto Cervantes de Rabat

Bahia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Bahia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Recital del 24 de abril de 2015

PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Viernes, 24 de abril de 2015, 19.00 -INSTITUTO CERVANTES DE RABAT -

Rkia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Rkia. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Viernes, 24 de abril de 2015

Iman.PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Iman.PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Recital del 24 de abril de 2015

Abdellah. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Abdellah. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Viernes, 24 de abril de 2015

Fatima. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Fatima. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Rabat, 24 de abril de 2015.

Aïcha. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA

Aïcha. PUESTA EN ESCENA DE POESÍA ESPAÑOLA
Recital del 24 de abril de 2015

RECITAL 11 DE JUNIO DE 2014

RECITAL 11 DE JUNIO DE 2014
Recital "A orillas del Bu Regreg 2014"